miércoles, 22 de julio de 2026

23 de julio. POR ÉL CONSERVA LA VIDA. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


23 de julio

POR ÉL CONSERVA LA VIDA

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

23 de julio

POR ÉL CONSERVA LA VIDA

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

El P. Daniel de la Virgen María (1678), en su obra "Vinea Carmeli" refiere este milagroso suceso: En Flandes, la Justicia condenó a la horca a un soldado español, en el año 1655, y, estando ya ahorcado, quedó su cuerpo pendiente del cordel de la horca por espacio de tres días consecutivos, aunque el verdugo le había dado por muerto; no le quitaron la vida los cordeles ahogándole con el peso de su cuerpo; en lo cual se conoce le sostenía la poderosa y milagrosa mano de María, Nuestra Madre del Carmen, cuyo Escapulario vestía el soldado con grandísimo fervor y cuyo favor imploraba confiado.

Al cabo de tres días, salió esa mañana de caza el Archiduque de Austria Don Leopoldo, entonces Gobernador de Flandes, y, siguiendo a una pieza, les indicó a los monteros que fuesen a recuperarla hacia el paraje donde se hallaba suspendido del patíbulo el ahorcado.

Advirtiendo entonces, el que se hallaba en el cadalso, que se acercaba gente, como quien despierta de un profundo sueño, empezó a esforzar la voz, y, acudiendo alarmados los monteros, reconocieron que aún se hallaba vivo y sano.

Dieron aviso al Archiduque, quien tan luego como advirtió el prodigio, ordenó que le cortaran los cordeles. Habiéndose informado del suceso por boca del mismo soldado, de que tan excelsa y divina Protectora le había favorecido a su gloriosa imitación, le perdonó este príncipe.

Él, dando las gracias a la Virgen del Carmen y a su Alteza, partióse para España, yendo en romería a Santiago de Compostela y a San Pablo de los Perdones, en la Moraleja, de donde era natural.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!