viernes, 24 de julio de 2026

25 de julio. LA VIRGEN SACA DEL PROFUNDO SUEÑO DE LA MUERTE AL RECIÉN NACIDO. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


25 de julio

LA VIRGEN SACA DEL PROFUNDO SUEÑO DE LA MUERTE AL RECIÉN NACIDO

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

25 de julio

LA VIRGEN SACA DEL PROFUNDO SUEÑO DE LA MUERTE AL RECIÉN NACIDO

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

 

Daniel de la Virgen María cuenta que en Arluno, ciudad del ducado de Luxemburgo, Obispado de Tréveris, doña María Brande, esposa de Don Jaime Firme, dio a luz un niño, el cual no daba señales de vida. La matrona, solícita del bien espiritual de aquel ángel inocente, con la preocupación de si podría bautizársele, fuese con él a la iglesia del Carmen, distante pocos pasos de la casa de dichos señores.

Entróse en una capilla que había a los pies de la iglesia a fin de hacer allí una súplica a la Santísima Virgen, para que concediera la vida al niño; mas no tuvo éxito su primer impulso, pues, aunque María Santísima se hallaba propicia a concederle la gracia, quiso, no obstante, aquilatar su fe, su humildad y perseverancia, a la par que otorgársela mediante su imagen milagrosa del Carmen y al contacto de su bendito Escapulario.

En efecto; sin reparar en el gran concurso de gente que invadía todo el templo, por hallarse celebrando una función solemne, circunstancia que la obligó antes a quedarse en la primera capilla que hallara vacía, avanzó ahora hasta el mismo altar de nuestra Madre del Carmen, y, colocando sobre el Ara el cuerpecito exánime del recién nacido, comenzó a implorar con piadosas lágrimas la clemencia de María Santísima.

Tomando de la imagen del Niño Divino el bendito Escapulario, le colocó sobre el pecho del niño, redoblando más y más su fervor y sus piadosos y humildísimos ruegos.

Sus gemidos, brotados del fondo de su alma, conmovieron las entrañas piadosísimas de la excelsa Madre de Dios, al par que hicieron despertar del profundo sueño de la muerte al recién nacido, quien, abriendo los ojos, rompió a llorar.

Aquel llanto inundó de sublime alegría el corazón de aquella devota mujer, que llamó al punto a un sacerdote para que le bautizara, y, con su júbilo y alborozo, conmovió el corazón de toda aquella ingente multitud, que no cesaba de alabar y bendecir a la Santísima Virgen por las incontables maravillas que obra por la virtud de su Escapulario.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!