viernes, 31 de julio de 2026

Del amor de Dios para consigo y para con el hombre.

 


Sábado de la IX semana después de Pentecostés

Del amor de Dios para consigo y para con el hombre.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Sábado de la IX semana después de Pentecostés

Del amor de Dios para consigo y para con el hombre.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo Dios se ama infinitamente a sí mismo; porque como la bondad es el objeto y causa del amor y la bondad de Dios es infinita, así Dios se ama con amor infinito, lo uno porque nace de sí, y lo otro porque su bondad, que esencialmente es el mismo Dios, le obliga a complacerse y agradarse en sí mismo y en todas sus perfecciones y eminencias: de todo lo cual me gozaré, y glorificaré a Dios sobre todo lo criado, de que sea tan bueno, tan santo, tan perfecto y tan digno de ser amado, y pediré a todas las criaturas que se gocen en Dios y le alaben y glorifiquen sin fin.

 

PUNTO II. Considera el amor que tiene Dios a todas las criaturas en quien resplandece algún destello de su bondad, y especialmente al hombre que es imagen suya; y como es cosa natural amar cada uno a su semejante, así ama Dios con especial amor al hombre por la semejanza que tiene con él. Considera quién es Dios y quién es el hombre para que ponga su amor en él y sea el empleo de su voluntad; y viendo por una parte su pequeñez y por otra la grandeza infinita de Dios, campea más su bondad, y nos da nuevos motivos de admirarnos y alabarle por ser tan bueno como es, tan santo, tan liberal, tan comunicativo y amigo de hacer bien: alábale y engrandécele su amor, y pide a los ángeles y a todas las criaturas que te ayuden a bendecirle y glorificarle siempre.

 

PUNTO III. Considera que este amor no se queda en la voluntad solamente, sino que pasa a las obras, haciéndote el Señor muchos y grandes beneficios por el amor que te tiene. Discurre por los comunes de la creación, conservación, redención, etc.; y por los particulares que recibes de su mano continuamente, y reconócelos todos por efectos de su amor. Saca por las obras el amor que tiene en el corazón quien nunca cesa de hacer bien, porque nunca cesa de amarte, ni cesará eterna mente, y afectos de eterno agradecimiento a quien tanto debes, y detenerle inmenso amor, sin dar lugar a tu voluntad de que tenga otro empleo sino Dios y lo que fuere su gusto y su voluntad.

 

PUNTO IV. Vuelve los ojos a ti mismo y mira cómo pagas a tu Criador el amor que te tiene, y las obras en que lo muestras, y las mercedes que cada día recibes de su mano, y duélete de tu ingratitud, pues en lugar de pagarle con servicios le has retornado ofensas, que es el último linaje de ingratitud; llora la que has tenido hasta aquí y enciende tu corazón en amor vivo de Dios, y resuélvete a mostrarle en todo cuanto pudieres de su servicio.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones