martes, 9 de septiembre de 2014

EL ROSARIO DE HOY CON EL BEATO PEDRO BONHOMME




Santo Rosario.
Por la Señal…
Monición inicial: Se hace hoy memoria del beato Pedro Bonhomme, sacerdote francés, que se distinguió por las misiones populares y la evangelización de los campesinos, fundando la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora del Monte Calvario, para cuidar a jóvenes, enfermos y necesitados.
Su devoción mariana era tan grande que rezaba: “Mi apoyo, mi todo después de Dios, eres tú, Virgen Santa María”. Con sus pensamientos meditamos los misterios dolorosos del Santo Rosario.
Señor mío Jesucristo…

MISTERIOS DOLOROSOS
1º La oración de Jesús en el huerto
“Dios mío, sed toda mi luz y mi fuerza.”
2º La flagelación
«Mi modelo será Jesucristo y uno se complace en parecerse a quien ama».
3º La coronación de espinas
“Todo por Dios, Dios en todas la cosas; Solo Dios en todo”.
4º Jesús camino del Calvario
“Aquel que camina bajo el peso de la cruz, está cerca del crucificado, sofre amando, ama sufriendo.”
5º La crucifixión y muerte de Jesús
“Mi apoyo, mi todo junto a Dios, eres Tú Santa Virgen María... Pongo mi salvación entre tus manos.”

"BIENAVENTURANZAS" COMENTADAS POR EL BEATO PEDRO BONHOMME



 Primera Bienaventuranza: Dichosos los pobres en el espíritu…
Esta bienaventuranza se opone al mundo que afirma: “Felices los ricos… todo en él obedece al dinero”. En cuanto a vosotros, debéis hacer consistir vuestra felicidad no en poseer, sino en despojarse por amor de Dios… se puede ser pobre por necesidad o  por elección que es vuestro caso… Los que tienen espíritu de pobre, poseen un corazón libre, desapegado… Jesucristo quiso ser pobre en su nacimiento, durante su vida y en su muerte.
Segunda bienaventuranza: Felices los mansos…
Esta bienaventuranza hace frete al mundo, donde las personas gustan de pelear, disputar, para hacer valer su pensamiento y vengar una ofensa. Es necesaria la mansedumbre para evitar los desórdenes, las luchas; toda persona es capaz. Es necesario ser manso porque es ley de Dios, es deber de todo cristiano. Ser manos por amor a Dios, por el deseo de asemejarse a Jesucristo, esta es la verdadera mansedumbre, que vosotros debéis de abrazar. Practiquen la mansedumbre para con todos y en todas las circunstancias y cualquiera que sea la ingratitud de la que pudieran ser objeto.
Tercera bienaventuranza: Felices los que lloran…
Esta bienaventuranza esta en oposición al mundo que sólo amo los placeres. LA persona que vive esta bienaventuranza no es esclava de los elogios, de las adulaciones, sino que es humilde, afable, respetuosa para con todos. Hay lágrimas inútiles derramadas por llorar la pérdida de bienes materiales. Hay lágrimas bendecidas de los que lloran la infidelidad, la incoherencia delante de Dios.
Cuarta Bienaventuranza: Felices los que tiene hambre y sed de justicia…
Esta bienaventuranza se opone al mundo que hace y desea el mal. El hambre y la sed de justicia consiste en hacer y en desear hacer solamente el bien. Su corazón no se apega a los bienes de la tierra, sino que busca la oración, la comunión, el bien del prójimo. Necesitamos dejarnos devorar por el hambre y la sed de justicia conforme al proceder de Jesús cuyo alimento es hacer la voluntad del Padre.
Quinta bienaventuranza: Felices los misericordiosos…   
Esta bienaventuranza se opone a la insensibilidad, al desprecio y a la injuria del mundo respeto de los infelices. Viven esta bienaventuranza los que no limitan su misericordia ni al tiempo, ni a las personas, y la ejercen siempre sin esperar recompensa. Debemos practicarla con todos los infelices indistintamente y sin otra finalidad que el amor de Dios. Jesús paso por la tierra haciendo el bien.
Sexta bienaventuranza. Felices los puros de corazón…
Esta bienaventuranza se opone al mundo cuyo corazón y espíritu son esclavos del pecado. Necesitamos purificar el espíritu, la memoria, la voluntad, evitando alimentar pensamientos negativos, juicios, conversaciones no constructivas, actitudes que perjudican como el orgullo, la vanidad, la autosuficiencia, el deseo de agradar a los otros y no a Dios. Felices los que tienen esta pureza de corazón, porque todo lo que hacen se vuelve agradable a Dios y los prepara a la comunión con Dios. Cuanto más puro es el corazón, más reflejará la belleza divina.
Séptima bienaventuranza: Felices los pacíficos
Esta bienaventuranza se opone al mundo que presenta la discusión y la discordia como valores. Los pacíficos amar vivir en paz con todos, obedecen con docilidad a Dios y buscan establecer la unión entre los que están divididos por el odio, la envidia o la antipatía. Los pacíficos serán llamados hijos de Dios, a semejanza de Jesús que vino a establecer la paz entre los hombres y a reconciliarlos con el Padre. Mil veces feliz la comunidad que posee religiosas con espíritu pacífico.
Octava bienaventuranza. Felices los que sufren…
Esta bienaventuranza se opone al mundo que no soporta las contradicciones, los sufrimientos, porque esta sediento de elogios, alabanzas, aprobaciones… ser injuriados, escarnecidos, ridiculizados por ser coherente con sus deberes de cristiano, es sufrir por causa de la justicia. Felices son los que pueden comprender que el bien que hacen nunca es mejor recompensado que con las calumnias, los insultos, las ingratitudes y también por la muerte. He aquí la octava y última bienaventuranza. Felices los que consiguen comprender que es más fácil hacer cosas grandes que sufrir la persecución que nos asemeja a Cristo. Feliz la religiosa que comprende y vive esta bienaventuranza. En ella encontrará la felicidad. Para el mismo Jesús fue preciso que el sufriese antes para entrar así en la gloria.



lunes, 8 de septiembre de 2014

DIOS HACE BROTAR DE LA HUMILDE VIRGEN DE NAZARET EL FRUTO MÁS HERMOSO


El evangelio, una página del apóstol san Mateo, nos ha presentado precisamente el relato del nacimiento de Jesús. Ahora bien, antes el evangelista nos ha propuesto la lista de la genealogía, que pone al inicio de su evangelio como un prólogo. También aquí el papel de María en la historia de la salvación resalta con gran evidencia: el ser de María es totalmente relativo a Cristo, en particular a su encarnación. "Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo" (Mt 1, 16).
Salta a la vista la discontinuidad que existe en el esquema de la genealogía: no se lee "engendró", sino "María, de la que nació Jesús, llamado Cristo". Precisamente en esto se aprecia la belleza del plan de Dios que, respetando lo humano, lo fecunda desde dentro, haciendo brotar de la humilde Virgen de Nazaret el fruto más hermoso de su obra creadora y redentora.
El evangelista pone luego en escena la figura de san José, su drama interior, su fe robusta y su rectitud ejemplar. Tras sus pensamientos y sus deliberaciones está el amor a Dios y la firme voluntad de obedecerle. Pero ¿cómo no sentir que la turbación y, luego, la oración y la decisión de José están motivados, al mismo tiempo, por la estima y por el amor a su prometida? En el corazón de san José la belleza de Dios y la de María son inseparables; sabe que no puede haber contradicción entre ellas. Busca en Dios la respuesta y la encuentra en la luz de la Palabra y del Espíritu Santo: "La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel", que significa "Dios con nosotros" (Mt 1, 23; cf. Is 7, 14).
Así, una vez más, podemos contemplar el lugar que ocupa María en el plan salvífico de Dios, el "plan" del que nos habla la segunda lectura, tomada de la carta a los Romanos. Aquí, el apóstol san Pablo, en dos versículos de notable densidad, expresa la síntesis de lo que es la existencia humana desde un punto de vista meta-histórico: una parábola de salvación que parte de Dios y vuelve de nuevo a él; una parábola totalmente impulsada y gobernada por su amor.
Se trata de un plan salvífico completamente penetrado por la libertad divina, la cual, sin embargo, espera que la libertad humana dé una contribución fundamental: la correspondencia de la criatura al amor de su Creador. Y aquí, en este espacio de la libertad humana, percibimos la presencia de la Virgen María, aunque no se la nombre explícitamente. En efecto, ella es, en Cristo, la primicia y el modelo de "los que aman a Dios" (Rm 8, 28).
En la predestinación de Jesús está inscrita la predestinación de María, al igual que la de toda persona humana. El "Heme aquí" del Hijo encuentra un eco fiel en el "Heme aquí" de la Madre (cf. Hb 10, 7), al igual que en el "Heme aquí" de todos los hijos adoptivos en el Hijo, es decir, de todos nosotros.
Benedicto XVI

jueves, 4 de septiembre de 2014

BEATA DINA Y LA EUCARISTÍA


EL ROSARIO DE HOY CON LA BEATA DINA BELANGER


Santo Rosario.
Por la señal.
Monición inicial: En Sillery, ciudad de la provincia de Quebec, en Canadá, beata María de Santa Cecilia Romana (Dina) Bellanger, virgen, de la Congregación de Religiosas de Jesús y María, que entregada y confiando sólo en el Señor, durante no pocos años soportó una grave enfermedad. Con sus pensamientos meditamos hoy el santo rosario.
Señor mío Jesucristo...
MISTERIOS LUMINOSOS
1. El bautismo del Señor
"Ese mismo día recibí el Bautismo. Dios tomó posesión de mi alma para que fuese toda de Él. ¡Qué dicha tan grande ser hija de Dios y de María, mi dulce Madre."
2. Las bodas de Caná
 “Me entregué totalmente a la Virgen por la práctica de la devoción perfecta, según el espíritu de San Luis de Montfort. Este abandono total de mí misma y de mis cosas a la Reina del Cielo me atrajo muchas consolaciones. Sólo en el cielo comprenderé las ventajas de abandonarme a su sabia guía. Quisiera consagrarle toda la humanidad. Hay que dejarla vivir en nosotras para que Cristo se sustituya en nuestra pequeñez. Ella es el camino más seguro, más corto, más idóneo para elevarnos hasta el infinito, para unirnos al amor increado hasta perdernos en Él, abismarnos en la fuente de la felicidad eterna.”
3. El anuncio del Reino invitando a la conversión
 "Quiero amar a María como Tú la amas, y quiero amar a los hombres, sobre todo a los pecadores, con tu mismo amor, hasta la locura."
4. La Transfiguración
" Un día recibí esta luz que me consoló mucho: el cielo es la posesión de Dios; Dios vive en mí, yo lo poseo, luego gozo del cielo en la tierra. Desde este dichoso momento, me escondía por más tiempo en el Corazón de Cristo y en Él encontraba las delicias de la bienaventuranza, con el privilegio añadido de ser capaz de sufrir por Él. Si los ángeles pudiesen tener algún deseo, creo que, además de la Eucaristía, envidiarían este don del sufrimiento por amor."
5. La institución de la Eucaristía
"Ante el Santísimo expuesto, fijos los ojos en la Sagrada Forma, le pedía verle con los ojos del cuerpo: ¡Deseo tanto veros! El Señor respondió a mis ingenuidades con un aumento de fe en su presencia eucarística."

miércoles, 3 de septiembre de 2014

ORACIÓN A LA INMACULADA. SAN PIO X


Oh, Virgen Santísima, que habéis sido agradable al Señor y os convertisteis en su Madre; Virgen Inmaculada en vuestro cuerpo, en vuestra alma, en vuestra fe y en vuestro amor, mirad con ojos benévolos a los infelices que imploran vuestra poderosa protección. La serpiente infernal, contra quien fue lanzada la maldición primera, continúa combatiendo y tentando a los pobres hijos de Eva. Vos, Madre nuestra bendita, nuestra Reina y Abogada, vos que habéis aplastado la cabeza del enemigo desde el primer instante de vuestra concepción, acoged las plegarias que, unidos a vos en un solo corazón, os rogamos presentéis ante el trono de Dios, para que jamás nos dejemos arrastrar a las emboscadas que nos son preparadas, sino que alcancemos el puerto de salvación y que, en medio de tantos peligros, la Iglesia y la sociedad cristiana canten una vez más el himno de la liberación, de la victoria y de la paz. Amén.
Invocación final:
Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros 
(tres veces).

LA DEVOCIÓN E IMITACIÓN DE LA VIRGEN. SAN PIO X


La devoción a la Virgen nos tiene que acercar a la santidad
Siendo esto así, Venerables Hermanos, queremos detener nuestra mirada en las solemnidades que se preparan en todas partes en honor de Santa María, Inmaculada desde su origen. y ciertamente ningún honor es más deseado por María, ninguno más agradable que el que nosotros conozcamos bien a Jesús y le amemos. Haya por tanto celebraciones de los fieles en los templos, haya aparato de fiestas, haya regocijos en las ciudades; todos estos medios contribuyen no poco a encender la piedad. Pero si a ellos no se une la voluntad interior, tendremos simplemente formas que no serán más que un simulacro de religión. y al verlas, la Virgen, como justa reprensión, empleará con nosotros las palabras de Cristo: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí (24).
En definitiva, es auténtica la piedad hacia la Madre de Dios cuando nace del alma; y en este punto no tiene valor ni utilidad alguna la acción corporal, si está separada de la actitud del espíritu. Actitud que necesariamente se refiere a la obediencia rendida a los mandamientos del Hijo divino de María. Pues si sólo es amor verdadero el que es capaz de unir las voluntades, es conveniente que nuestra voluntad y la de su santísima Madre se unan en el servicio a Cristo Señor. Lo que la Virgen prudentísima decía a los siervos en las bodas de Caná, eso mismo nos dice a nosotros: Haced lo que El os diga (25). y lo que Cristo dice es: Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos (26).
Por eso, cada uno debe estar persuadido de que, si la piedad que declara hacia la Santísima Virgen no le aparta del pecado o no le estimula a la decisión de enmendar las malas costumbres, su piedad es artificial y falsa, por cuanto carece de su fruto
propio y genuino.
Si alguno pareciera necesitar confirmación de todo esto, puede fácilmente encontrarla en el dogma de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios. Pues, dejando a un lado la tradición católica, que es fuente de verdad como la Sagrada Escritura, ¿de dónde surge la persuasión de que la Inmaculada Concepción de la Virgen estaba tan de acuerdo con el sentido cristiano que podía tenerse como depositada e innata en las almas de los fieles? Rechazamos -así explicó brillantemente Dionisio el Cartujano las causas de esta persuasión-, rechazamos creer que la mujer que había de pisar la cabeza de la serpiente, haya sido pisada por ella en algún momento y que la Madre del Señor haya sido hija del diablo (27). Es evidente que no podía caber en la mente del pueblo cristiano que la carne de Cristo, santa, impoluta e inocente hubiera sido oscurecida en el vientre de la Virgen por una carne en la que, ni por un instante, hubiera estado introducido el pecado. Y esto ¿por qué, sino porque el pecado y Dios están separados por una oposición infinita? De ahí que con razón por todas partes los pueblos católicos han estado siempre persuadidos de que el Hijo de Dios, con vistas a que, asumiendo la naturaleza humana, nos iba a lavar de nuestros pecados con su sangre, por singular gracia y privilegio, preservó inmune a su Madre la Virgen de toda mancha de pecado original, ya desde el primer instante de su concepción. y Dios aborrece tanto cualquier pecado, que no sólo no consintió que la futura Madre de su Hijo experimentara ninguna mancha recibida por propia voluntad; sino que, por privilegio singularísimo, atendiendo a los méritos de Cristo, incluso la libró de la mancha con la que estamos marcados, como por una mala herencia, todos los hijos de Adán. ¿Quién puede dudar de que el primer deber que se propone a quien pretende obsequiar a María es la enmienda de sus costumbres viciosas y corrompidas, y el dominio de los deseos que impulsan a lo prohibido?
Imitar a María
Y, por otra parte, si uno quiere -nadie debe dejar de quererlo- que su piedad a la Virgen sea justa y consecuente, es necesario avanzar más y procurar con esfuerzo imitar su ejemplo.
Es ley divina que quienes desean lograr la eterna bienaventuranza experimenten en sí mismos, por imitación de Cristo, Su paciencia y Su santidad. Porque a los que de antes conoció, a esos los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que éste sea el primogénito entre muchos hermanos (28). Pero puesto que nuestra debilidad es tal que fácilmente nos asustamos ante la grandeza de tan gran modelo, el poder providente de Dios nos ha propuesto otro modelo que, estando todo lo cercano a Cristo que permite la naturaleza humana, se adapta con más propiedad a nuestra limitación. Y ese modelo no es otro que la Madre de Dios. María fue tal -dice a este respecto San Ambrosio- que su vida es modelo para todos. De lo cual él mismo deduce correctamente: Así pues, sea para vosotros la vida de María como el modelo de la virginidad. En ella, como en un espejo, resplandece la imagen de la castidad y el modelo de la virtud (29).

EL ROSARIO DE HOY CON SAN PIO x Y EL CATECISMO MAYOR

Santo Rosario.
Por la señal...


MONICIÓN INICIAL
: Se hace hoy Memoria en la F.E. del papa san Pío X, que fue sucesivamente sacerdote con cargo parroquial, obispo de Mantua y después patriarca de Venecia. Finalmente, elegido Sumo Pontífice, adoptó una forma de gobierno dirigida a instaurar todas las cosas en Cristo, que llevó a cabo con sencillez de ánimo, pobreza y fortaleza, promoviendo entre los fieles la vida cristiana por la participación en la Eucaristía, la dignidad de la sagrada liturgia y la integridad de la doctrina (1914). Sobre el rosario decía: "El Rosario es de todas las oraciones, la más bella, la más rica en gracias y la que más complace a la Santísima Virgen. Si deseáis paz en vuestros corazones y en vuestros hogares, rezad diariamente el Santo Rosario."
Señor mío Jesucristo...

MISTERIOS GLORIOSOS
1. La resurrección del Señor
" Jesucristo, después de su resurrección, quedóse cuarenta días en la tierra, antes de subir al cielo, para probar con varias apariciones que verdaderamente había resucitado, y para instruir más y más y conformar a los Apóstoles en las verdades de la fe."
2. La Ascensión del Señor
"Jesucristo subió al cielo: 1º, para tomar posesión de su reino, conquistado con su muerte; 2º, para prepararnos tronos de gloria y para ser nuestro Medianero y Abogado cerca del Padre; 3º, para enviar el Espíritu Santo a sus Apóstoles"
3. La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles
" El Espíritu Santo confirmó en la fe a los Apóstoles, los llenó de luz, de fortaleza, de caridad y de la abundancia de todos sus dones. El Espíritu Santo fue enviado para toda la Iglesia y para todas las almas fieles. El Espíritu Santo, como el alma en el cuerpo, vivifica con su gracia y dones a la Iglesia, establece en ella el reinado de la verdad y del amor y la asiste para que lleve con seguridad a sus hijos por el camino del cielo."
4. La asunción de la Virgen el alma y cuerpo a los cielos

"Bendita tú entre todas las mujeres. Al decir estas palabras de Santa Isabel nos alegramos con María Santísima de su excelsa dignidad de Madre de Dios y bendecimos al Señor y le damos gracias por habernos dado a Jesucristo por medio de María."
5. La coronoación de la Virgen como Reina y Señora de todo lo creado
"La Virgen Santísima es la más poderosa abogada cerca de Jesucristo, y por esto, dicha la oración que Jesucristo nos enseñó, rogamos a la Santísima Virgen nos alcance las gracias que hemos pedido. La Virgen Santísima es tan poderosa porque es Madre de Dios y es imposible no sea de El atendida."