jueves, 25 de agosto de 2022

25 de agosto. San Luis, rey, confesor

 


25 de agosto. San Luis, rey, confesor

Luis IX ocupó el trono de Francia a los doce años, por la muerte de su padre; fue educado muy piadosamente por la reina Blanca, su madre. Habiendo caído enfermo a los veinte años de su reinado, concibió reconquistar Jerusalén; y recobrada la salud recibió el estandarte de manos del Obispo de París. Atravesó el mar con un gran ejército, derrotando en un primer combate a los sarracenos. Pero habiendo muerto muchos de sus soldados víctimas de la peste, fue vencido y hecho prisionero.

Por un tratado con los sarracenos, el rey y su ejército recobraron la libertad. Permaneció aún cinco años en el Oriente, donde rescató de la esclavitud a multitud de cristianos, convirtió numerosos infieles y reedificó a sus expensas varias poblaciones pertenecientes a los cristianos. La muerte de su madre le obligó a volver a Francia, donde se consagró por entero a obras piadosas.

Construyó muchos monasterios y hospicios para los pobres; socorría a los indigentes y visitaba con frecuencia a los enfermos, a los cuales los hacía cuidar a sus expensas, y les daba con sus propias manos lo que necesitaban. Vestía sencillamente, y castigaba su cuerpo con cilicios y ayunos. Surcó de nuevo el mar para combatir contra los sarracenos, pero cuando acababa de establecer su campamento frente al enemigo, murió de la peste, diciendo: “Entraré, Señor, en vuestra casa, os adoraré en vuestro templo santo y glorificaré vuestro nombre”. Su cuerpo se trasladó a París; se conserva y venera en la iglesia de San Dionisio. Su cabeza, se guarda en la Santa Capilla. Glorificado por grandes milagros, fue canonizado por el papa Bonifacio VIII.

 

Oremos.

Oh Dios, que de un reino terreno elevaste a San Luis, tu Confesor, a la gloria del reino celestial; te suplicamos que, por sus méritos e intercesión, nos hagas partícipes de la gloria del Rey de los reyes, Jesucristo tu Hijo. Que vive y reina en unión del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.