sábado, 7 de marzo de 2026

El endemoniado mudo a quien sanó Cristo.

 

 


Domingo tercero de Cuaresma

El endemoniado mudo a quien sanó Cristo.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Domingo tercero de Cuaresma

El endemoniado mudo a quien sanó Cristo.

Lc 11, 14-28

Lanzó Cristo de un hombre al demonio que le tenía mudo; admiráronse unos y murmuraron otros, diciendo que en virtud de Satanás lanzaba los demonios: otros le pedían milagros, y el Salvador con modestia les probó, cómo en virtud del Espíritu Santo echaba los demonios, y a esta sazón exclamó una mujer de la turba y dijo: bienaventurado el vientre que te llevó, y la leche que mamaste; y Cristo respondió: bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la ponen en ejecución.

PUNTO PRIMERO. Considera los efectos que hace el pecado en el alma; pues como dice Beda, este endemoniado que sanó Cristo fue símbolo del pecador, del cual dicen otros evangelistas que no solo estaba mudo, sino sordo y ciego y poseído del demonio, que son efectos que hace el pecado en el alma, ensordecerla para que no oiga la palabra de Dios; cegarla para que no la conozca, ni vea su daño; y enmudecerla para que no confiese su culpa, ni alabe a Dios, y hacerla esclava de Satanás: estas calamidades te vendrán con el pecado si le das lugar en tu alma ,y por tanto cóbrale sumo aborrecimiento y haz un propósito firme delante de Dios de morir mil muertes antes que pecar; y si te remuerde la concienciade alguna culpa grave, pídele a Cristo que tenga misericordia de ti como la tuvo de este endemoniado, y que te libre de su tiranía y te dé oídos para oírle, ojos para conocerle, lengua para bendecirle, y gracia para servirle.

PUNTO II. Considera cómo murmuraron de Cristo porque hizo este milagro, librando del poder de Satanás en este hombre; porque aunque hagas milagros no te han de faltar murmuradores: atiende a la paciencia y mansedumbre con que llevó esta murmuración el Señor: aprende cómo la has de llevar tú cuando te vieres murmurado y envidiado de los hombres; mira qué poco hay que fiar de sus juicios, y no estimes más de los de Dios, a quien suplica que te dé paciencia y mansedumbre para portarte como debes en estas contradicciones que él te envía para aumento de tu corona.

PUNTO III. Considera aquellas palabras del Salvador: todo el reino que está dividido será destruido; y hasta el mismo infierno, si hay en él divisiones, se destruirá: la paz es hija de Dios y la discordia de Satanás: huye esta y procura aquella porque no caigas en eterna perdición. Pide a Dios que te dé gracia para ser ángel de paz y tenerla con todos, procurando establecerla entre tus hermanos.

PUNTO IV. Considera el valor de aquella devota mujer que, a vista de los enemigos de Cristo, y oyéndolo ellos, levantó la voz y le dio mil alabanzas cuando le vituperaban, sin temer su indignación, y aprende tener valor para no cobardear por ningunos respetos humanos en el servicio de Dios, y para declararte por suyo y volver por su honra cuando le vieres ultrajar. Ten empacho de que una flaca mujer tenga más pecho y ánimo que tú para romper con el mundo y volver por la honra de Dios, y resuélvete a servirle y defenderle y procurar su gloria y su honra, a pesar de todos sus enemigos, ofreciendo para esto tu sangre y tu vida, si fueren menester para su santo servicio.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.