viernes, 13 de marzo de 2026

VIA CRUCIS. SEÑOR, PERDÓN, MISERICORDIA

 


VIA

CRUCIS

SEÑOR, PERDÓN, MISERICORDIA

 

Ofrecemos el presente Viacrucis donde en el recorrido de las 14 estaciones se pide perdón de pecados concretos iluminados desde la Pasión del Señor y sus ejemplos.

El texto puede adaptarse a las circunstancias de la celebración pública del Viacrucis, según la costumbre y solemnidad que quiera dársele, y el tiempo que se disponga.

Cada estación se compone de tres invocaciones, con la intención de añadir una respuesta común en cada una de ellas, ya sea el canto del “Kyrie, eleison” u otra expresión penitencial cantada o rezada, como por ejemplo:

“Señor, perdón, misericordia”

“Misericordia, Señor, hemos pecado”  

“Corazón Sacratísimo de Jesús, ten misericordia de nosotros”.

Al termino de cada estación, puede añadirse Padrenuestro, Avemaría y Gloria como es costumbre en muchos lugares.

Si se impone la brevedad, puede hacerse una sola invocación.

 

 

EJERCICIO DEL SANTO VIACRUCIS

 

Por la señal…

 

Acto de contrición: Señor mío Jesucristo…

 

***

Al principio de cada estación se puede decir:

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

R/. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

 

Y al final de cada estación:

V/. Señor, pequé.

R/. Tened piedad y misericordia de mí y de todos los pecadores.

V/. Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo

R/. Y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.

 

Se puede añadir Padrenuestro, Avemaría y Gloria en cada estación.

  1. Jesús es condenado a muerte

Jesús, que te dejaste juzgar por tus criaturas, ten piedad de nosotros cuando juzgamos y criticamos a nuestros semejantes.

 

Puede añadirse después de cada invocación una respuesta, como las siguientes:

¾  “Kyrie, eleison” o “Señor, ten piedad.”

¾  “Señor, perdón, misericordia.”

¾  “Misericordia, Señor, hemos pecado.”  

¾  “Corazón Sacratísimo de Jesús, ten misericordia de nosotros.”

 

Jesús que aceptaste la sentencia injusta, ten piedad de nosotros, cuando no aceptamos nuestras culpas.

Jesús, que te dejaste maltratar por los soldados, ten piedad de nosotros cuando hacemos daño con nuestras palabras y nuestras obras a nuestros hermanos.

2.  Jesús carga con la Cruz

Jesús, que cargaste la pesada cruz, ten piedad de nosotros cuando nos cumplimos con nuestras obligaciones.

Jesús, que quisiste ser contado entre bandidos, ten piedad de nosotros cuando vivimos hipócritamente.

Jesús, que no te defendiste de tus enemigos, ten piedad de nosotros cuando nos defendemos utilizando la mentira o la acusación al otro.

  1. Jesús cae por primera vez

Jesús, que soportaste empujones, burlas, golpes en el camino de la cruz, ten piedad de nosotros cuando no sufrimos con paciencia los defectos de nuestros prójimos.

Jesús, caído por tierra todo tu cuerpo ensangrentado, ten piedad de nosotros cuando pecamos conscientemente y con maldad.

Jesús, que no te rendiste ante tu primera caída sino que te levantaste para continuar hasta el calvario, ten piedad de nosotros cuando ante los fracasos o el desánimo dejamos de hacer el bien y  de cumplir los buenos propósitos.

4.  Jesús encuentra a María, su Santísima Madre

Jesús, que quisiste hacer partícipe de tu dolor a tu Madre, la Virgen María, ten piedad de nosotros cuando ante el sufrimiento nos rebelamos contra Dios exigiéndole explicaciones.

Jesús, que no libraste del terrible dolor a tu Madre, ten piedad de nosotros, cuando queriendo evitar el sufrimiento físico y moral incumplimos tus mandamientos y buscamos en el pecado la solución.

Jesús, que uniste a la Virgen como Corredentora en tu misión de redimir a los hombres, ten piedad de nosotros cuando no sabemos ofrecer nuestras obras, trabajos y sufrimientos junto contigo para la salvación del mundo.

  1. Simón ayuda a llevar la Cruz de Jesús

Jesús, que sentiste el cansancio y el agotamiento en el camino de la cruz, ten piedad de nosotros cuando nos domina la pereza y la búsqueda de comodidad.

Jesús, que quisiste ser ayudado por el Cireneo, ten piedad de nosotros cuando nos creemos autosuficientes y rechazamos la ayuda y el consejo de nuestro prójimo.

Jesús, que no despreciaste la ayuda de un hombre, ten piedad de nosotros cuando evitamos ayudar a los demás.

  1. La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Jesús, cuyo rostro desfigurado por la Pasión provocaba rechazo a quienes te miraban, ten piedad de nosotros cuando despreciamos a nuestros semejantes por su apariencia.

Jesús, que recibiste con agrado el consuelo de Verónica, ten piedad de nosotros cuando no hacemos penitencia y reparación por nuestros pecados.

Jesús, que imprimiste la imagen de tu rostro en el lienzo de Verónica, ten piedad de nosotros cuando nuestras palabras y nuestras obras no corresponden con nuestra condición de cristianos.

  1. Jesús cae por segunda vez

Jesús, que experimentaste la humildad y fragilidad de nuestra naturaleza en tu Pasión, ten piedad de nosotros cuando no somos firmes en nuestros propósitos de enmienda después de confesarnos.

Jesús, que por segunda vez caíste bajo el peso de la cruz, ten piedad de nosotros cuando no evitamos las ocasiones de pecado exponiéndonos voluntariamente a ofenderte.

Jesús, que no desististe ante tu dolorosa misión de salvar al mundo, ten piedad de nosotros cuando somos tentados por el pensamiento de suicidio o deseamos desordenadamente la muerte para nosotros o los que nos hacen daño.

  1. Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

Jesús, que en medio de tu dolor te compadeciste de aquellas mujeres de Jerusalén que lloraban y se lamentaban por la crueldad de tu Pasión, ten piedad de nosotros cuando por nuestro egoísmo y comodidad evitamos consolar al triste, visitar al enfermo, acompañar al que está solo.

Jesús, que no fuiste indiferente ante el dolor del prójimo, ten piedad de nosotros cuando somos causa de sufrimiento para aquellos que nos aman.

Jesús, que enseñaste a aquellas mujeres a llorar por sus pecados y los de sus hijos, ten piedad de nosotros cuando nos escandalizamos de la caída del prójimo y no somos capaces de llorar por sus almas y las nuestras.

  1. Jesús cae por tercera vez

Jesús, que al caer por tierra empujado por la comitiva y multitud que te custodiaba hasta el monte Calvario, ten piedad de nosotros cuando somos ocasión de escándalo, pecado y caída de nuestro prójimo.

Jesús, que al caer en tierra nos recuerdas que sin humildad es imposible agradar a Dios, ten piedad de nosotros por nuestros pecados de orgullo y de soberbia.

Jesús, que pacientemente sufriste a aquellos que te maltrataban por dar testimonio de la verdad, ten piedad de nosotros cuando por respetos humanos nos callamos y no defendemos los derechos de Dios y de los pobres.

  1. Jesús es despojado de sus vestiduras

Jesús, Cordero inmaculado que fuiste expuesto ante el pueblo en tu desnudez, ten piedad de nosotros cuando profanamos nuestros cuerpos, templos del Espíritu Santo, con la impureza y la falta de modestia.

Jesús, que cubierto de llagas y bañado en sangre, eres el mas bello de los hombres, ten piedad de nosotros por todos los pecados de impureza que consentimos por el deseo y la vista.

Jesús, que sufriste la falta de delicadeza de aquellas gentes hambrientas de sangre y entretenimiento, ten piedad de nosotros por toda la corrupción en la vida pública, en los medios de comunicación, publicacio-nes, conversaciones; especialmente por la falta de protección de los niños y de las almas más pequeñas.

  1. Jesús es clavado en la Cruz

Jesús, que tendido sobre la cruz te dejaste atar de pies y manos, ten piedad de nosotros por todos los pecados de desobediencia y rebeldía especialmente en la vida familiar y en el trabajo.

Jesús, clavado con fuertes clavos en manos y pies, ten piedad de nosotros, cuando no hemos hecho nuestras obras con perfección y cuando hemos querido huir de nuestras obligaciones.

Jesús, atormentado por los soldados para sujetarte a la cruz estirando violentamente tus miembros, ten piedad de nosotros por todos los pecados en los que hemos maltratado a nuestros prójimos con nuestras palabras hirientes y nuestras malas obras.

  1. Jesús muere en la Cruz

Jesús, Dios omnipotente, que obedeciste hasta la muerte y muerte de cruz, ten piedad de nosotros por todas las veces que despreciando tu sangre hemos vivido en estado de pecado dilatando la confesión.

Jesús, que en la cruz nos diste ejemplo de toda virtud, ten piedad de nosotros cuando nos hemos dejado llevar por el enfado, la ira y la sed de venganza ante el mal recibido.

Jesús, que prometiste el paraíso al buen ladrón por su arrepentimiento y oración humilde, ten piedad de nosotros por todas las veces que desconfiamos de tu misericordia y no pedimos con humildad y perseverancia el auxilio de tu gracia para vencer nuestros pecados.

  1. Jesús en brazos de su Madre

Jesús, que bajado de la cruz fuiste puesto en brazos de tu Madre compasiva, ten piedad de nosotros por nuestras faltas de devoción y de piedad en la santa misa, en la comunión, en la oración.

Jesús, que muerto en los brazos de María fuiste delicadamente tratado por ella, por el discípulo amado y las santas mujeres, ten piedad de nosotros por las veces que hemos consentido distracciones voluntarias en la misa y en la oración y no hemos hecho el esfuerzo de mantener la atención.

Jesús, bajado de la cruz por José de Arimatea y Nicodemo, ten piedad de nosotros por todas las veces que hemos sentido envidia y ridiculizado a aquellos que hacen el bien que nosotros no queremos hacer.

  1. Jesús es sepultado

Jesús, Sol que ilumina el universo encerrado en lo profundo de la tierra, ten piedad de nosotros por nuestras faltas de fe y mirada sobrenatural.

Jesús, que como grano en tierra permitiste que tu cuerpo fuera sepultado, ten piedad de nosotros por nuestro descuido y despreocupación de orar y ofrecer sufragios por nuestros difuntos y las almas benditas del purgatorio.

Jesús, que naciste pobre, viviste más pobre todavía y moriste paupérrimo desnudo en la cruz hasta ser sepultado en un sepulcro donado por la caridad de José de Arimatea, ten piedad de nosotros por nuestros pecados de avaricia y apego a los bienes materiales.

***

Para ganar la indulgencia concedida al rezo del Viacrucis, por el Papa, su persona e intenciones.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

 

INDULGENCIA PLENARIA DEL VIERNES SANTO AL BESAR LA CRUZ Y DIARIA POR EL REZO DEL VIACRUCIS

 

Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que:

1.      el Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor asista piadosamente a la adoración de la cruz en la solemne Acción litúrgica.

2.      practique el piadoso ejercicio del Vía Crucis o se una piadosamente al que practica el Sumo Pontífice y que es retransmitido por la radio o la televisión.

3.      Con el piadoso ejercicio del Vía Crucis se actualiza el recuerdo de los sufrimientos que soportó el divino Redentor en el camino desde el pretorio de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el monte de la Calavera o Calvario, donde murió en la cruz por nuestra salvación.

4.      Para ganar indulgencia plenaria se establece lo siguiente:

5.      El piadoso ejercicio debe practicarse ante las estaciones del Vía Crucis legítimamente erigidas.

6.      Para erigir el Vía Crucis se requieren catorce cruces, a las que provechosamente se acostumbra añadir otros tantos cuadros o imágenes que representan las estaciones de Jerusalén.

7.      Según la costumbre más extendida, este piadoso ejercicio consta de catorce lecturas piadosas, a las que se añaden algunas oraciones vocales. No obstante, para realizar este piadoso ejercicio, se requiere únicamente la piadosa meditación de la Pasión y Muerte del Señor, sin que sea necesaria una consideración sobre cada uno de los misterios de las estaciones.

8.      Se requiere el paso de una estación a otra. Si el piadoso ejercicio se practica públicamente y el movimiento de todos los presentes no puede efectuarse sin evitar el desorden, basta con que quien dirige el ejercicio se traslade a cada estación, sin que los demás se muevan de su lugar.

9.      Los que están legítimamente impedidos pueden ganar la misma indulgencia, si al menos por un tiempo, por ejemplo, un cuarto de hora, se dedican a la piadosa lectura y meditación de la Pasión y Muerte del Señor Jesucristo.

10.   Al piadoso ejercicio del Vía Crucis se asimilan, también en lo que se refiere a la consecución de la indulgencia, otros piadosos ejercicios, aprobados por la autoridad competente, en los que se recuerda la Pasión y Muerte del Señor, manteniendo las dichas catorce estaciones.

11.   Entre los Orientales, donde no hay costumbre de practicar este piadoso ejercicio, los patriarcas podrán establecer, para ganar esta indulgencia, otro piadoso ejercicio en recuerdo de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo.

 

VIA CRUCIS. SEÑOR, PERDÓN, MISERICORDIA by IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO (ESPAÑA)