martes, 10 de marzo de 2026

Controversia sobre la purificación de las manos

 


Miércoles de la III semana de Cuaresma.

Controversia sobre la purificación de las manos

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Miércoles de la III semana de Cuaresma.

Controversia sobre la purificación de las manos

Mt 15, 1-20

Llegaron los escribas y fariseos a poner dolo en los discípulos de Cristo que no se lavaban las manos cuando comían, y Cristo los defendió y declaró al pueblo que se debe poner el cuidado, no en la limpieza del cuerpo, sino en la del alma y pureza del corazón.

PUNTO PRIMERO. Considera cómo no hallando qué calumniar en Cristo sus enemigos, pusieron dolo en sus sagrados discípulos; porque los buenos son honra de su maestro, y los malos deshonor suyo; tú eres discípulo de este Señor, que hace tantos años que cursas su doctrina cuantos tienes de vida; mira la tuya y las faltas que tienes, y corrígelas todas porque no deshonres a tan santo maestro con los defectos de tu vida.

PUNTO II. Considera cuán santa era la vida de los apóstoles, pues enemigos conjurados no pudieron hallar qué calumniarlos, sino cosa tan leve cómo fue que no se lavaban las manos muchas veces cuando comían, como lo acostumbraban los judíos, y gózate de la santidad de los discípulos del Señor, y mira cuán pequeñas motas se reparan en los que le siguen, y pídele a Dios gracia para quitar de tu alma cualquiera imperfección por pequeña que sea.

PUNTO III. Considera el silencio y moderación de los discípulos que viéndose acusar calumniosamente en el tribunal de su santo maestro no se defendieron ni hablaron palabra en su favor, y por el mismo caso los defendió el Señor, volviendo por su honra, sacándolos más gloriosos del fuego de las calumnias como el oro del crisol; aprende a callar en las tuyas y a decir a Dios tu causa; que él volverá por tu honra y saldrás mejorado de sus manos; si sabes fiarte de ellas y confiar como debes en su amor y providencia.

PUNTO IV. Carga la consideración en la sentencia con que remata Cristo; conviene a saber, que no miremos a lo exterior del cuerpo, sino a lo interior del corazón, porque no es de provecho tener las manos lavadas en el agua si el corazón está manchado con los pecados; atiende a ti y mira cuánto cuidado pones en la cultura de tu cuerpo, y cuán poco atiendes a la de tu alma, siendo así que esta es la que importa y aquella no: acuérdate que eres discípulo de Cristo y que te ha de pedir cuenta de su doctrina, y mira cuál la darás de esta, y llora los descuidos pasados, y toma a pechos la enmienda de tu vida, pidiéndole gracia al Señor para hacer el aprecio que debes de tu alma y despreciar la hermosura vana de tu cuerpo.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.