domingo, 22 de marzo de 2026

Cristo, agua viva

 


Lunes de la I semana de Pasión

Cristo, agua viva

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Lunes de la I semana de Pasión

Cristo, agua viva

Jn 7, 32-39

Enviaron los fariseos ministros que prendiesen a Cristo, a los cuales recibió con santas palabras dándoles saludable doctrina, y diciéndoles que aún le restaba algún tiempo de estar con ellos y que después se partiría a donde no le podían seguir y no ejecutaron por entonces su mal intento.

PUNTO PRIMERO. Considera cómo en el tiempo que Cristo ponía todo su cuidado en sacar esta gente de las prisiones de sus pecados, ellos ponían el suyo en prenderle y aprisionarle; y alaba por una parte la bondad del Salvador, a quien no se le escondían sus malos intentos; y por otra reconoce la malicia tan crecida de los hombres, que entonces tratan de ofender más a Dios cuando él les hace mayores beneficios, y mira no caigas en ella; ruega al Señor te dé la mano para serle agradecido y servirle siempre, y entonces más cuando recibieres mayores mercedes de su divina mano.

PUNTO II. Considera lo que dijo el Salvador a los que le venían a prender: aún me queda un poco de tiempo para estar con vosotros, luego me iré y me buscareis y no me hallareis. Este poco tiempo es el de esta vida, como dice san Agustín: contempla cuán breve es y con qué presteza pasa, y cómo se pasa toda su gloria y prosperidad, que apenas empieza cuando se acaba; pon tu mira en lo eterno que dura para siempre. Mira otro sí, que ahora puedes granjear la voluntad de Dios y recibir de su mano muchas mercedes, no le dejes ir, que como dice, después le buscarás y no le hallarás en pena de tu negligencia y por no haberle buscado cuando te esperaba.

PUNTO III. Considera cómo llama a los que tienen sed para darles el agua de la vida, diciendo: si alguno tiene sed, venga a mí y beba. A ti llama por el amor que te tiene para que bebas de la fuente de su gracia y del manantial de sus misericordias: no te tardes ni te vayas a los pozos cenagosos del mundo que no pueden satisfacer la sed, antes aumentan al apetito ¡Oh fuente de aguas vivas y qué engañado he vivido buscando los aljibes rotos y cenagosos del siglo! a vos vengo, dadme una gota de esta agua que refrigere mi corazón y le satisfaga, que todo cuanto hay sin vos es agua salobre que aumenta la sed y mata al alma.

PUNTO IV. Considera lo que dice el Salvador, que el que bebiere del agua que Él ofrece brotarán de él corrientes y ríos de agua viva, porque no solo quedará satisfecho, sino que de su redundancia dará a otros el agua viva del Señor para salud de sus almas: tal es la abundancia con que comunica sus dones a los que tienen sed de ellos; aviva el deseo de estos en tu corazón con la meditación de su valor; pesa y piensa muy despacio lo que Cristo te ofrece y lo que te da; despierta en ti este deseo, y llégate a él con verdadera humildad; confía en su bondad, y te enriquecerá de manera que quedes rico y puedas enriquecer a tus prójimos, a los cuales comunica los bienes del Señor con la liberalidad y franqueza que él te los comunica a ti.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.