Sábado de la II semana de Cuaresma
El hijo pródigo
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DE
TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,
CUARESMA
Y TIEMPO DE PASIÓN
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Sábado de la II semana de Cuaresma
El hijo pródigo
Lc 15, 11-32
Hablando Cristo con sus discípulos, les dijo esta parábola. Un hombre tuvo dos hijos; el más mozo le pidió la parte de su patrimonio, diósela, fuese, y consumióla viviendo lascivamente; reducido a suma necesidad y miseria cayó en la cuenta y volvió a su padre, pidiéndole perdón, el cual le recibió con grande regocijo, por haber recuperado el hijo que había perdido.
PUNTO PRIMERO. Considera en este mozo. que siguiendo sus apetitos dejó la casa de su padre, y vino a tanta miseria, que se halló forzado a ganar la comida, apacentando animales inmundos: lo qué es un hombre apartado de Dios y dejado a su consejo; en qué desdichas no cae ¡y qué miserias no padece! Mira a este mozo, de rico pobre, y de honrado deshonrado, de estimado despreciado, al que era servido sirviendo, hecho de señor esclavo, desamparado, desnudo, hambriento, y sin tener remedio ni de donde haberle, olvidado y dejado de todos los que le seguían, todo lo cual le vino por salir de la casa de su padre y seguir su mal consejo; y mucho más padece en el alma el pecador que deja a Dios y sigue el consejo de sus apetitos, que en un instante se halla pobre de toda virtud, desnudo de la vestidura de la gracia, desamparado de Dios y de sus santos, esclavo de Satanás y reducido a suma miseria; conoce en este espejo lo que es el mundo y sus amigos, y los efectos del pecado, y no sigas tu consejo sino el de Dios, que es tu verdadero Padre, y propón firmísimamente de morir mil muertes antes que perderle de vista, ni apartarte de su lado.
PUNTO II. Considera lo que dice el Salvador de este mozo, que fue dechado del pecador que deja a Dios, que volviendo en sí porque había salido de sí, consideró el miserable estado a que le había traído su mal consejo, y determinó buscar el remedio, que fue volverá casa de su padre: en esto está todo tu bien, en volver los ojos a ti mismo, y considerar el estado en que te ha puesto la culpa y la miseria de tu alma y el riesgo de caer en el infierno ¡Oh si abrieses los ojos y los volvieses a mirarte! Vuélvelos una y muchas veces a ti, y mira por ti, y vuélvete a Dios, y considéralo que dice san Pedro Crisólogo, que la abundancia sacó a este mozo de la casa de su padre, y la necesidad le volvió a ella; y reconoce los bienes que hay en la pobreza y los riesgos que hay en la riqueza, y propón firmemente de abrazar la pobreza de Cristo y huir de las riquezas y abundancia, porque no sean ocasión de que dejes a Dios y te pierdas para siempre.
PUNTO III. Considera la confusión con que este mozo volvió a la presencia de su padre, confesando su pecado y diciendo públicamente: padre, pequé contra Dios y contra ti; y no soy digno de llamarme hijo tuyo. Contempla el quebrantamiento de su corazón, la contrición de su alma, los golpes de pechos, las lágrimas que corrían de sus ojos, con que lavó las manchas de sus culpas, y acompáñale en su contrición, hiriendo tu pecho y llorando tus pecados, postrado en el acatamiento de Dios, pidiéndole perdón con propósito firme de la enmienda, y confianza de alcanzar la misericordia de su poderosa mano.
PUNTO IV. Contempla el gusto y alegría con que el piadoso padre recibió al hijo, y las muestras de regocijo que hubo en su casa, y las mercedes que le hizo en lugar de castigos, saliendo desalado a recibirle al camino, abrazándole, besándole, vistiéndole el mejor vestido que tenía, dándole su propio anillo, y haciendo convite y mesa franca a todos sus amigos y conocidos: dechado y representación de la misericordia infinita de Dios, y del gusto con que recibe aun pecador convertido, las mercedes que le hace, vistiéndole de su gracia y enriqueciéndole de sus dones, y la fiesta que por su contrición y conversión hacen los ángeles en el cielo ¡Oh bendito sea tan buen Dios tan piadoso y misericordioso, que tales mercedes hace a los que le han ofendido, si de veras se duelen de sus pecados, y se vuelven a su servicio! gózate de tener tal Dios, tal Padre y tal Señor, que tan piadosamente procede con los suyos, y cobra gran confianza en su piedad de alcanzar perdón de tus pecados, y aprende a perdonar las ofensas de tus prójimos, cuando te pidieren perdón por haberte ofendido.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.