Domingo cuarto de Cuaresma
El milagro que hizo Cristo dando de comer a cinco mil personas con cinco panes y dos peces.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DE
TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,
CUARESMA
Y TIEMPO DE PASIÓN
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Domingo cuarto de Cuaresma
El milagro que hizo Cristo dando de comer a cinco mil personas con cinco panes y dos peces.
Jn 6, 1-15
PUNTO PRIMERO. Considera cómo los pueblos se guían al Salvador, atraídos de la dulzura de su doctrina y olvidados del sustento de sus cuerpos por recibir el de sus almas, y el Señor les dio el uno y el otro abundantísimamente cumpliendo su palabra, que a los que buscan primero el reino de Dios, les dará todo lo temporal que necesitaren. Aprende a seguir a Cristo Señor nuestro, olvidar lo temporal por conseguir lo eterno, que si dejas esto por eso otro, sin duda lo perderás todo, y si sabes confiar en Dios se doblarán los temporales y alcanzarás juntamente los bienes temporales y eternos.
PUNTO II. Considera la piedad de Dios, cómo en levantando los ojos y viendo la necesidad de la gente que le seguía, sin ser rogado de alguno, luego se movió a misericordia y trató de remediarla. Aprende, pues, del Señor a tener piedad de los pobres y socorrer a los miserables en viendo su necesidad; pues está escrito que los que tienen misericordia con otros, la alcanzarán de Dios para sí propios.
PUNTO III. Sigue a Cristo por aquel desierto y serás uno de sus convidados: entra con la multitud y contempla lo que allí pasa; mira cómo toma el pan en sus manos, y cómo da gracias a su Eterno Padre, y cómo lo bendice, parte y reparte, dándolo de sus manos a los discípulos y de estos al pueblo, que estaba sentado por su orden: mira a benignidad del Señor, la gracia y afabilidad con que mira a todos, el gusto con que les da el sustento, y el que ellos tienen con el que reciben de sus manos: gózate de tener tan buen Padre, alégrate de su liberalidad y providencia; aprende a tener agrado con todos, liberalidad y limosna con los pobres; y no te apartes de la mesa sin recibir de su mano un bocado de pan.
PUNTO IV. Considera cómo mandó el Salvador recoger las sobras del convite, y de tan corta vianda se hallaron doce canastas, después de haber comido cinco mil personas; las sobras mandaron dar al niño que había traído los panes y los peces ¡Oh gran maravilla del Altísimo y virtud de la limosna, que aumenta con estas creces los bienes del cuerpo y del alma! Aprende a confiar en su grandeza y a dar limosna de los bienes que te diere, y a servirle sin temor de que te falte nada de cuanto hubieres menester; y últimamente considera cómo quiso el pueblo coronar a Cristo por rey, y huyendo esta dignidad se retiró al monte solo, dando ejemplo a los hombres de huir las dignidades humanas, y de no recibir recompensa por el bien que hicieren.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.