martes, 17 de marzo de 2026

El ciego de su nacimiento a quien dio vista Cristo

 


Miércoles de la IV semana de Cuaresma

El ciego de su nacimiento a quien dio vista Cristo

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Miércoles de la IV semana de Cuaresma

El ciego de su nacimiento a quien dio vista Cristo.

Jn 9, 1-38

Pasando Jesús por la calle encontró a un pobre ciego de nacimiento, y le dio vista haciendo lodo con la saliva y poniéndole sobre sus ojos; los escribas pretendieron oscurecer el milagro, pero no pudieron; y aunque le maltrataron y denostaron echándole de la Sinagoga, siempre estuvo constante en confesar la verdad y reconocer a Cristo como autor de su salud.

PUNTO PRIMERO. Considera que no fue acaso el estar este pobre ciego, ni el encontrarle Cristo en la calle, sino muy del consejo y providencia divina para manifestarla gloria de Dios en él, como dijo Cristo: medita los juicios y decretos de Dios en dar a los hombres enfermedades y trabajos, y tenerlos en ellos muchos años como a este ciego desde su nacimiento hasta que llegue la hora de hacer el Señor alarde de su poder y providencia en dándoles salud: y no te despeches por los trabajos que te enviare, ni te tengas por olvidado de su providencia, que no lo estás, más espera en el Señor y pídele que te mire como a este ciego, que mirarte y curarte todo será uno, como lo hizo con él.

PUNTO II. Considera el modo tan misterioso con que dio Cristo a este ciego la vista, que no fue como al de Jericó con una palabra con descendiendo con sus ruegos, sino haciendo lodo con su saliva en el polvo de la tierra, y poniéndole sobre sus ojos y enviándole a lavarse a la fuente de Siloé; en que te enseña las diligencias que debes hacer para salir de la ceguedad del alma causada por el pecado, que son valerte de la saliva interior de los auxilios y gracia de Cristo , sin los cuales ninguno puede salir de la culpa, y poner, como dice san Buena ventura, sobre tus ojos la tierra de que fuimos formados, y nuestras miserias y flaquezas para conocerlas y llorarlas, y luego lavarnos en la fuente de la confesión de las manchas contraídas por los pecados: de esta manera alcanzaremos la vista y volveremos a Cristo como lo hizo este ciego: entra en cuenta contigo y mira en el estado que te hayas, y pídele a Dios gracia para salir del pecado y conseguir la vida de tu alma.

PUNTO III. Considera la persecución que se levantó contra este ciego por la vista que el Señor le dio: cuando no la tenía, todos le daban limosna y le hacían bien, y en viéndole con ella se volvieron contra él; pero venciólos su constancia confesando siempre a Cristo, porque los gajes que sacan los siervos del Señor de la vista espiritual que les da para conocer la vanidad del mundo y despreciarla, son baldones, afrentas, persecuciones a que deben estar constantes sin descaecer un punto en su santo servicio: toma ejemplo de este ciego, mira cómo le favoreció y defendió el Salvador, y prepárate para la pelea que has de tener con el mundo en alistándote debajo de su bandera, que si fueres constante en pelear, Dios estará siempre a tu lado y serás vencedor.

PUNTO IV. Considera cómo los que conocían a este ciego, en dándole Cristo la vista, le desconocieron y dudaron si era él , tan trocado estaba después que puso las manos el Salvador en él; así se ha de mudar el hombre cuando Dios le hace merced de darle su luz y conocimiento para salir de la ceguedad del mundo, que parezca otro diferente y trueque totalmente la vida de mala en buena y cada día en mejor: mira despacio lo que pasa por ti, y cuántas mercedes te ha hecho Dios, qué poco te has trocado y mejorado, y llora tu des cuido y pídele al Señor gracia para enmendar en la vida que viene lo que has perdido en la pasada.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.