Martes de la III semana de Cuaresma
Corrección fraterna y poder de la oración en común
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DE
TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,
CUARESMA
Y TIEMPO DE PASIÓN
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Martes de la III semana de Cuaresma
Corrección fraterna y poder de la oración en común
Mt 18, 15-22
Enseña Cristo en el Evangelio el orden que debemos guardar en la corrección fraterna, mirando siempre por el buen nombre de nuestros prójimos, y enseña también que los debemos perdonar cuantas veces pecaren contra nosotros, por muchas que sean, y la fuerza que tiene la oración de muchos concordes y unidos con caridad, que alcanza lo que piden de la Majestad de Dios.
PUNTO PRIMERO. Considera el cuidado que Dios pone en guardar la honra del prójimo, pues ni para corregirle, permite que se divulgue su pecado, sino antes ordena que le amonesten en secreto, para que de esta manera se corrija y no se menoscabe su opinión, y aprende a mirar en todo y por todo por la honra de tus prójimos, como por la tuya propia, pidiendo al Señor gracia para cumplir sus santos consejos.
PUNTO II. Considera que, como dice san Juan Crisóstomo, Cristo dio este consejo para medicina de nuestras llagas, que se curan con la corrección, que nace de verdadera caridad y deseo del bien del prójimo; de lo cual debes sacar dos cosas: la primera amonestar con prudencia y caridad a tus hermanos de sus faltas, para que se enmienden; en especial si te toca como a prelado, o predicador o superior, con quien especialmente habla, como siente san Agustín, y con esta medicina los ganarás para Dios: la segunda recibir tú la corrección cuando te la dieren, como medicina recetada de la mano de Dios nuestro Señor para la salud de tu alma, aceptándola con humildad, rendimiento y deseo de tu enmienda: entra en cuenta contigo, y mira cuantas llagas y malos siniestros perseveran en ti, por no haber usado esta medicina de la fraterna corrección, ni aceptándola como debes; y si recibes la medicina del cuerpo con hacimiento de gracias, mucho más debes recibir la del alma como más importante.
PUNTO III. Considera lo que dice Cristo, que a donde se juntan dos o tres en su nombre, allí está en medio de ellos, y que si oraren con un corazón y sentimiento, alcanzarán cuanto pidieren, en que como enseña san Hilario, encomienda la unión y caridad, y nos da a entender cuánto puede para con Dios, pues pone su silla y hace su morada, como dice el santo, en medio de los que están unidos y concordes, sin enemistades ni disensiones de diferentes pareceres; pídela del Señor, y procura alcanzarla a costa de cualquiera diligencia.
PUNTO IV. Considéralo que dice san Jerónimo, que estos dos, de quien dice el Salvador que si consintieren entre sí en nombre suyo, estará en medio de ellos, son el espíritu y la carne, o puestos desde su principio; los cuales si perdieren esta oposición, y consintiere la carne en todo y por todo con el espíritu, sujetándose a sus leyes y viendo conforme a ellas, vendrá Dios a morar entre los dos; conforme a lo cual pon todo tu estudio en sujetar tu carne al espíritu, y vivir conforme a las leyes de él, mortificándola y macerándola hasta que pierda los bríos y los desordenados apetitos, para que seas digna morada del Señor; pídele su favor para conseguir esta victoria, que él te la dará y vendrá a ti, y te enriquecerá de los bienes celestiales.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.