jueves, 12 de marzo de 2026

La conversión de la Samaritana

 


Viernes de la III semana de Cuaresma

La conversión de la Samaritana

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Viernes de la III semana de Cuaresma

La conversión de la Samaritana

Jn 4, 5-42

Llegó Cristo cerca de Samaria y sentóse a descansar junto a un pozo, a donde llegó una mujer de Samaria a sacar agua: trabó pláticas con ella y convirtióla a su servicio, la cual volvió a la ciudad, y dio noticia de Cristo Señor nuestro: vinieron muchos de ella, y le reconocieron y se convirtieron, y estuvo dos días con ellos, enseñándoles la doctrina del cielo.

PUNTO PRIMERO. Pon los ojos en Cristo fatigado y sudado, rendido del trabajo del camino, y mírale sentado junto a un pozo, esperando a quien hacer bien: considera cuántas fatigas le han costado los pecadores, y cuántas ha padecido por ti, buscándote tantos años y tú huyendo de su servicio; y llégate a aliviarle y a darle algún descanso, ofreciéndole tu alma y tu vida, cuanto vales y eres, para emplearte todo en su servicio.

PUNTO II. Considera la plática que traba con esta mujer perdida, para recuperar su alma, desvelándose en su bien, cuando ella estaba más descuidada de él; y carga la consideración sobre aquellas palabras, en que le pone delante el premio de la vida eterna. El que bebiere de esta agua tendrá sed otra vez; pero si bebiere del agua que yo le diere, no tendrá sed eternamente. Cotéjalos bienes y gustos temporales de este mundo, que son agua salobre de pozo hondo, que cuesta mucho trabajo, y bebidos no quitan la sed, antes la aumentan, porque el que más tiene más quiere, y crece la sed de ellos al paso que ellos crecen; pero los eternos se alcanzan fácilmente con la gracia de Dios, y quitan la sed de todo lo temporal y terreno. Pondera la locura grande del mundo ciego, que tanto conato pone en buscar lo terreno, caduco y perecedero, y tan olvidado está de lo celestial y eterno. Vuelve sobre ti, ahonda en este pensamiento y llora tu ceguedad pasada, y pídele gracia al Señor para vivir con desengaño, despreciando lo temporal y no codiciando más que los bienes eternos.

PUNTO III. Mira cómo se admiraron los discípulos de que hablase Cristo con una mujer, porque no lo acostumbraba; y aprende a recatarte y a no tener familiaridad con ellas por ningún pretexto; oye aquellas palabras de boca del Salvador; mi manjar es hacer la voluntad del que me envió; por que como en el manjar está el gusto y el sustento, así estaba también el de Cristo en hacer la voluntad de su Padre, que era buscar las almas perdidas por el pecado y reducirlas a su servicio: este debe ser el tuyo, si quieres imitar a Cristo.

PUNTO IV. Considera el gozo de esta mujer con la luz que Cristo le comunicó, porque no cabiéndole en el pecho, fue a predicarle a voces a la ciudad: la cual se movió por sus palabras a buscar a Cristo, y la que era reclamo para los vicios, se trocó en predicadora de la virtud; y muchos se convirtieron por ella con indecible gozo de aquella ciudad ¡Oh Cristo mío! grande es vuestra bondad y gran de vuestra sabiduría, pues con una palabra trocáis los corazones más duros en hijos de Abraham, ya los pecadores en santos, ya los que escandalizan el mundo en ejemplares y edificativos, que le convierten con sus obras y palabras como esta pecadora. Si buscáis las almas perdidas, aquí está la mía, que es la más perdida de todas: pésame que os cueste fatigas, y porque no os canséis más en buscarla, viene a vuestros pies a buscaros a vos, rendida y arrepentida de la vida pasada; recibidla, Dios mío; alumbradla y encendedla en el fuego de vuestro amor, para que os sirva y alabe eternamente como esta pecadora convertida.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.