jueves, 5 de marzo de 2026

De la parábola de la viña



Viernes de la II semana de Cuaresma

De la parábola de la viña

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Viernes de la II semana de Cuaresma

De la parábola de la viña

Mt 21, 33-46

Dijo Cristo a los fariseos: un padre de familias plantó una viña y la arrendó a los labradores, y a su tiempo envió a pedirles el fruto; pero ellos como ingratos en lugar de la paga hicieron malos tratamientos a sus criados, y últimamente mataron a su hijo para quedarse con la viña. Qué hará, pues, el padre de familias sino castigar a estos arrendadores y dará a otros su viña, que le paguen los frutos a su tiempo. Lo primero, pues, hará Dios con los ingratos a sus beneficios, privándoles de su reino y dándosele a otros que le sean agradecidos.

PUNTO PRIMERO. Considera cómo Dios te ha entregado la viña de tú alma para que la labres y cultives con santas obras y la plantes y adornes con muchas virtudes y tú la tienes llena de cardos y espinas de vicios, y malas costumbres, y procura darte prisa a limpiarla y cultivarla no te suceda lo que a Adán, que por no cultivar el Paraíso que Dios le entregó, perdió su gracia y con ella todos los bienes que le había dado; trabaja y cultiva la viña de tu alma, porque no caigas en la indignación de Dios y pierdas su gracia y amistad.

PUNTO II. Considera que no te la dio dada, sino alquilada, como a estos arrendadores, y así que ha de haber día de cuenta cuando te la pida de los frutos de ella. Da una vista a todo el discurso de tu vida, mira cuántos años hace que tienes en tu poder esta viña con las fuentes y riego de tantos sacramentos, y con la cultura de tantos obreros evangélicos que te ayudan a cultivarla, y con la lluvia de tantos auxilios y gracias e inspiraciones divinas, y qué frutos has dado hasta ahora, y qué cuenta darás cuando el Señor te la pida; y procura ajustarla de manera que no te alcance en ella y puedas conseguir la vida eterna.

PUNTO III. Considera la ingratitud de estos arrendadores, y no extrañes si la tuvieren contigo los hombres que tan grande la tuvieron con Dios; y luego considera la paciencia de los criados y últimamente la del propio hijo a quien envió por los frutos, y recibiendo tantas injurias, no se defendieron sino que las llevaron con paciencia por amor de Dios; y aprende a sufrir por él, como él sufrió por ti, si acaso te vieres maltratado y deshonrado por su causa y por hacer lo que te mandare; que no es mayor el siervo que el Señor, ni el Profeta que el que le envió; y si a Cristo maltrataron porque les predicó la verdad, no será mucho que te maltraten a ti porque haces las cosas de su servicio. Ofrécete de voluntad a padecer y morir por su amor si fuere menester.

PUNTO IV. Carga la consideración en la conclusión de esta parábola y en la tremenda sentencia con que remata el Salvador: os quitará a vos otros el reino de Dios, y lo dará a las gentes que den el fruto a su tiempo. Esta es la pena debida a los ingratos; abre los ojos y mira no te caiga a ti y te quite Dios los sacramentos y las inspiraciones, y los auxilios y gracias que te da, y con ellas el reino de Dios porque no obras como debes, y se las dé a otros que le den el fruto que pretende ¡Oh Señor!, no me castiguéis tan rigurosamente, que alcéis la mano de mí y me neguéis vuestras gracias; yo conozco que no las merezco, pero haced como quien sois y tened misericordia de mí: dadme treguas y tiempo y vuestro favor para que yo me enmiende y os sirva y recupere lo perdido hasta aquí, y merezca ser uno de los obreros de vuestra viña, para serviros perpetuamente.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.