martes, 2 de agosto de 2022

2 de agosto. San Alfonso María de Ligorio, obispo y confesor, doctor de la Iglesia

 


2 de agosto. San Alfonso María de Ligorio, obispo y confesor, doctor de la Iglesia

 

Alfonso María de Ligorio, nacido en Napóles, de padres nobles, mostró indicios de santidad desde la infancia. Siendo aún niño, sus padres le presentaron a San Francisco de Jerónimo de la Compañía de Jesús, quien, después de orar, predijo que llegaría a los 90 años, y sería elevado a la dignidad episcopal, siendo su apostolado de grandes frutos en la Iglesia. Despreciando los juegos de su edad, se dedicó, desde niño, a formar a los adolescentes en la modestia cristiana con la palabra y el ejemplo, y llegado a la adolescencia se inscribió en algunas piadosas cofradías, complaciéndose en servir a los enfermos en los hospitales, y en consagrar mucho tiempo a la oración en las iglesias, frecuentando la celebración de los divinos misterios. Supo juntar tan bien la piedad y el estudio de las letras, que se graduó de Doctor en ambos derechos en la universidad de Nápoles, a los 16 años. Para complacer a su padre ejerció la abogacía, en la que adquirió reputación, pero la abandonó por los peligros que llevaba consigo. Renunciando a un enlace que su padre le proponía y a sus derechos de primogénito, colgó su espada ante el altar de la Virgen de la Merced para consagrarse al servicio de Dios. Recibida la ordenación sacerdotal, se dedicó a combatir los vicios, y se entregó con ardor al apostolado, acudiendo a todas partes para ejercer sus ministerios, convirtiendo a muchos descarriados. Compadecido de los pobres y los campesinos, fundó la congregación de Presbíteros del Santísimo Redentor, para ejercer su ministerio, a imitación del Redentor, por la campiña y por las aldeas y las villas.

Para que nada pudiera apartarle de su propósito, se obligó con un voto a no perder nunca un momento. Se entregó con gran celo, por la predicación de la divina palabra y de sus escritos repletos de piedad y de erudición sagrada, a ganar almas para Cristo y conducirlas a mayor perfección. Muchas fueron las enemistades que extinguió y las almas descarriadas que restituyó al camino de salvación. Devoto insigne de la Virgen María, escribió un libro cantando sus glorias, que en la predicación exaltaba con mucho fervor, hasta el punto de que algunas veces todo el auditorio pudo verle en éxtasis, con el rostro iluminado por un rayo de luz que partía de una imagen de la Virgen. Fue asiduo contemplador de la pasión del Señor y de la Eucaristía, cuyo culto propagó. Cuando rogaba ante el Sacramento o celebraba la santa Misa, que nunca omitió, la vehemencia de su amor le derretía en ardores seráficos, o le provocaba movimientos insólitos o le abstraía de las cosas externas. La inocencia de su vida, nunca la manchó con pecado grave; castigó duramente su cuerpo con abstinencias, cadenillas de hierro, cilicios y sangrientas disciplinas. El Señor le concedió el don de profecía, el de escrutar los corazones, el de bilocación y el de obrar milagros.

Rehusó las dignidades eclesiásticas que se le ofrecieron, pero obligado por el papa Clemente XIII tuvo que aceptar el gobierno de la Iglesia de Santa Agata de los Godos. Una vez Obispo, cambió de hábito, pero nunca cambió la severa disciplina de su vida. Conservó la misma frugalidad, el mismo celo férvido en reprimir los vicios y en combatir el error, así como se aplicó al cumplimiento de las demás obligaciones pastorales. Generoso con los pobres, les distribuía todas las rentas de la Iglesia y en una gran carestía su caridad le llevó hasta vender el mobiliario doméstico para alimentar a los hambrientos. Haciéndose todo para todos, reformó las comunidades de religiosas, y fundó un convento de monjas redentoristas. Sus graves y continuas enfermedades le obligaron a renunciar al episcopado, volviendo otra vez entre sus discípulos tan pobre como de entre ellos había salido. Por último, aunque agobiado corporalmente por la vejez, por los trabajos, por una antigua artritis y por otras enfermedades graves, nunca perdió su espíritu la vivacidad para disertar y escribir sobre las cosas celestiales, hasta que cumplidos 90 años murió con gran placidez entre la aflicción de sus hijos espirituales en Nocera de los Pacanos, en el año 1787. Ilustre por sus doctrinas y por sus milagros, fue beatificado por el papa Pío VII en el año 1816; pero habiendo brillado con nuevos prodigios, Gregorio XVI inscribió solemnemente su nombre en el catálogo de los santos, en la fiesta de la Santísima Trinidad del año 1839. Por último, el Sumo Pontífice Pío IX, por decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, le declaró Doctor de la Iglesia universal.

 

Oremos.

¡Oh Dios, que hiciste nacer en tu Iglesia una nueva familia religiosa por medio del obispo San Alfonso María, abrasado por el celo de salvar almas!; te pedimos que, instruidos con sus consejos, y fortalecidos con sus ejemplos, podamos llegar felizmente a ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

Sermones domincales de san Alfonso y otros textos san Alfonso María de Ligorio (75)

ORACIÓN DE TOTAL ENTREGA A DIOS. Oración de San Alfonso María de Ligorio

OH ADORABLE CORAZÓN. Oración de san Alfonso María de Ligorio al Sagrado Corazón

Consagración a San José. Oración de San Alfonso María de Ligorio

PARÁFRASIS DEL AVE MARÍA. Oración de San Alfonso María de Ligorio

AFECTOS Y SÚPLICAS AL NIÑO JESÚS. Oración de San Alfonso María de Ligorio

Oh santa Teresa, Virgen Seráfica. Oración de san Alfonso María de Ligorio a Santa Teresa

ORACIÓN PARA INVOCAR EL NOMBRE DE MARÍA. Oración de San Alfonso María de Ligorio

 

MISTERIOS GOZOSOS DEL ROSARIO DE HOY CON SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

MISTERIOS DOLOROSOS DEL ROSARIO DE HOY CON SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

LA PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN EN EL TEMPLO. San Alfonso María de Ligorio

¿DUDARÍAS DE CONSAGRARTE POR ENTERO AL REDENTOR SI VERDADERAMENTE CONOCIERAS EL MISTERIO DE LA CRUZ? San Alfonso María de Ligorio

Dolores de La Santísima Virgen. San Alfonso María de Ligorio

31 VISITAS A SAN JOSÉ. San Alfonso María de Ligorio

31 VISITAS EN EL MES DE MAYO A MARÍA SANTÍSIMA. San Alfonso María de Ligorio

VIA CRUCIS COMPUESTO POR SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Conmemoración de S. Esteban, Papa y Mártir

Esteban, romano de origen, y Papa durante los emperadores Valeriano y Galieno, decretó que los presbíteros y diáconos no llevaran las vestiduras sagradas fuera de la Iglesia. Prohibió volver a bautizar a los que lo habían sido por los herejes, invocando a San Cipriano: “No hay que innovar nada sino atenerse a la tradición”. Muchos paganos fueron conducidos por él a Jesucristo, como el tribuno Olimpio, su esposa Exuperia y su hijo Teódulo. Al devolver la vísta a Lucila, hija del tribuno Nemesio, obtuvo para él y su familia el don de la fe: todos fueron mártires por causa de Jesucristo. A pesar de las persecuciones promovidas por los emperadores, Esteban convocaba a su clero, exhortaba los fieles al martirio, celebraba los sagrados misterios en las criptas de los mártires y organizaba concilios. Conducido al templo de Marte para que sacrificara a este ídolo, se negó a tributar al demonio el honor debido sólo a Dios. Mientras hablaba, un terremoto derribó la estatua de Marte y conmovió el templo, provocando la huida de los que lo tenían preso. El Pontífice pudo volver a sus ovejas, en el cementerio de Lucina; allí les instruía en los preceptos divinos y les hacía participar en el sacramento del Cuerpo de Cristo. Un día, acabada la santa Misa, presentáronse otra vez los satélites imperiales y hallándole en su trono le cortaron la cabeza. Sus clérigos sepultaron su cuerpo en el cementerio de Calixto el día cuarto de las nonas de agosto, y colocaron junto al Mártir la sede que había regado con su sangre. Ejerció el apostolado por espacio de 3 años, y celebró en el mes de diciembre 2 ordenaciones, en las cuales fueron ordenados 6 presbíteros y 5 diáconos, y consagrados 3 obispos.

 

Oremos.

Pastor eterno, que cuidas de tu rebaño con amor: guárdalo con tu protección perpetua, por intercesión de San Esteban, mártir tuyo y sumo pontífice, a quien hiciste pastor de toda la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

lunes, 1 de agosto de 2022

DÍA 2. ¿CÓMO ES EL CORAZÓN DE MARÍA?

DÍA 2.

¿CÓMO ES EL CORAZÓN DE MARÍA?

 

MES DE AGOSTO  EN HONOR

AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

 

wOraciones para comenzar todos los días:

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Con el Ángel de la Paz que enseñó a los tres pastorcitos de Fátima-Lucía, Francisco y Jacinta- a rezar para desagraviar los Corazones de Jesús y de María, decimos:

Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo.

Os pido perdón por los que no creen, no adoran,

 no esperan y no os aman. (3 veces)

***

Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo,

Os adoro profundamente y Os ofrezco

el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma

y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo,

presente en todos los sagrarios de la tierra,

en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias

con que Él mismo es ofendido

y por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón

y del Corazón Inmaculado de María,

os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén.

 

w Consideración diaria.

DÍA 2.

¿CÓMO ES EL CORAZÓN DE MARÍA?

El Corazón de María es el corazón humano más excelente y perfecto que haya existido, después del Corazón de Jesús. Lleno de santidad resplandece ante nosotros con una belleza que nos cautiva y embelesa. Es el Corazón de la Madre de Dios, es el Corazón de la Virgen más santa, es el Corazón de la Inmaculada.

Pero no pensemos por ello que es un corazón complejo o difícil de comprender. El Corazón de María resplandece también por su unidad y sencillez, por esa santa simplicidad asequible a todos. Y por ello, desde los sabios teólogos y pensadores hasta las almas más sencillas y rústicas, han encontrado en el Corazón de María las delicias más santas y el motivo de los goces más altos.

El corazón como símbolo y centro de la vida del hombre aúna en sí los afectos, los sentimientos, los quereres, los pensamientos, las intenciones y todas las facultades espirituales del hombre. Una mirada a nuestro corazón nos hace comprender ¡qué complicado y enfermo es el corazón del hombre! Pero el Corazón de María no es así: en Él reina la santa simplicidad y sencillez porque en el Corazón de María todo está unificado en Dios: los afectos ordenados según el querer de Dios, los sentimientos unidos a los mismos de Dios, los quereres idénticos a los divinos, los pensamientos armonizados a la mente amorosa de Dios, las intenciones iguales a las de Dios… Todo en Dios, con Dios y por Dios. Entrar en el Corazón de María es entrar en la unidad de Dios, contemplar el Corazón de María es contemplar la unidad y la armonía, la belleza tranquila y serena, el reposo del espíritu... y todo ello sin complejidades, sin escondrijos, sin retorcimientos…  Todo en Dios, con Dios y por Dios ha de ser nuestra aspiración para que nuestro corazón sea en todo semejante al de la Virgen y Dios encuentre en Él sus complacencias.

 

wOraciones para terminar todos los días:

Terminemos nuestra oración, haciendo un acto de reparación al Inmaculado Corazón de María:

·        En reparación por las blasfemias y ultrajes que se cometen contra la Inmaculada Concepción de María. (Avemaría)

·        En reparación por las blasfemias y ultrajes que se cometen contra la Virginidad perpetua de Nuestra Señora. (Avemaría)

·        En reparación por las blasfemias y ultrajes que se cometen contra la maternidad divina de María, rechazando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres. (Avemaría)

·        En reparación por aquellos que infunden en los niños y en los jóvenes el desprecio hacia la Virgen Inmaculada. (Avemaría)

·        En reparación por aquellos que ultrajan, desprecian y maltratan las imágenes y representaciones de la Virgen Santísima. (Avemaría)

***

CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN

de San Antonio María Claret

¡Oh, María! Madre de Dios y Madre nuestra, a Vos acudimos para consagrarnos a vuestro Inmaculado Corazón para que reines en nuestros corazones y en nuestra familia y nos ponemos bajo tu protección maternal.

Os consagramos nuestros cuerpos y nuestras almas, nuestra familia, nuestro hogar; todo cuanto somos y tenemos. Y para que esta consagración sea eficaz y verdadera, renovamos a vuestros pies las promesas que en nuestro nombre hicieron nuestros padres en el bautismo.

Renunciamos a las seducciones del mundo, enemigo de Dios y nuestro; sus criterios de riquezas, honores y placeres; sus escándalos y pecados. Renunciamos a nuestras malas pasiones y a las intrigas del demonio.

Y nos comprometemos a conservar nuestra fe, santificar nuestras costumbres y seguir los dictados del Magisterio de la Santa Iglesia Católica fundada por Nuestro Señor Jesucristo y frecuentar los Santos Sacramentos. Amén.

***

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles custodios, rogad por nosotros.

Todos los santos de Dios, rogad por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

HABEIS RECIBIDO UN ESPÍRITU DE ADOPCIÓN. P. JESUS VALENZUELA, FSSP

SEAMOS ASTUTOS PARA NUESTRA SALVACIÓN. HOMILÍA

1 de agosto. San Pedro Ad Víncula

 


1 de agosto. San Pedro Ad Víncula

Bajo el reinado de Teodosio, el Joven, su mujer Eudoxia vino para cumplir un voto a Jerusalén donde recibió muchos presentes, entre ellos, una cadena de hierro ornamentada con oro y pedrerías, la cual, según se decía, era la que sirvió para encadenar a Pedro, por orden de Herodes. La emperatriz, después de venerar piadosamente la reliquia, la mandó a Roma para su hija Eudoxia, que la entregó al Pontífice. Este, a su vez, mostró a Eudoxia otra cadena con la que había sido atado el mismo apóstol en tiempo del emperador Nerón.

Al comparar el Pontífice la cadena romana con la que había sido traída de Jerusalén, se juntaron ambas tan perfectamente, que no parecieron sino una sola cadena fabricada por el mismo operario. Y tal veneración granjeó este milagro a aquellos hierros sagrados que, con el nombre de San Pedro en las cadenas, fue dedicada la iglesia que Eudoxia había levantado en el Esquilino. En memoria de esta dedicación, fue instituida una fiesta en las calendas de agosto.

La fiesta que en este día celebraban los gentiles en honor de sus celebridades profanas, se celebró en adelante en honor de las cadenas de Pedro, a cuyo contacto los enfermos sanaban y los demonios eran expulsados; es lo que sucedió en el año de gracia 969 de Jesucristo a un conde familiar del emperador Otón, que estaba poseído por el espíritu inmundo, y desgarraba sus carnes con los dientes. El Emperador mandó conducir al poseso ante el Papa Juan, y cuando la cadena tocó el cuello del conde, salió el mal espíritu y le dejó libre. Por este prodigio la devoción a las sagradas cadenas se propagó mucho en Roma.

 

Oremos.

Oh Dios, que al bienaventurado Pedro Apóstol, libre de las ligaduras, hiciste que saliese ileso; te suplicamos que nos libres de las ataduras de nuestros pecados, y propicio ahuyentes de nosotros todos los males. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

 

 

Conmemoración de los Ss. Macabeos

Sermón de San Gregorio Nacianceno.

20ª elevación.

¿Qué diré de los Macabeos? Pues, para celebrar su fiesta se ha juntado una gran concurrencia. Aunque su culto no se haya extendido a ciertos lugares por no haber sostenido ellos su combate después de la venida de Jesucristo, son, sin embargo, merecedores de que todo el mundo honre la generosidad y la constancia de que dieron pruebas en la observancia de las leyes y costumbres de sus antepasados. Si antes de la Pasión de Jesucristo se ofrecieron al martirio, ¿qué no habrían hecho si hubieran sido perseguidos después de Jesucristo, teniendo a la vista la muerte sufrida por Él para nuestra salvación? Si tal fue su virtud en ausencia de todo modelo, ¿no habrían descendido con más ardor a la palestra estimulados por el ejemplo del Salvador? Por una razón de carácter misterioso, plausible para todos los que tienen fe en Dios, nos inclina a creer que ninguno de los que obtuvieron la corona del martirio antes de la venida de Jesucristo pudo alcanzar esta gloria sino por la fe en el Redentor.

 

 

Oremos.

El gran número de estos santos hermanos mártires nos llene de alegría, Señor, aumente el vigor de nuestra fe, y nos consuele con su múltiple intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.