sábado, 27 de junio de 2026

El perdón cristiano.

 


V domingo después de Pentecostés

El perdón cristiano. (Math. 5.)

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

V domingo después de Pentecostés

El perdón cristiano. (Math. 5.)

 

Persuade Cristo en el Evangelio que no entraremos en el reino de los cielos, si no excediere nuestra virtud a la de los escribas y fariseos, los cuales se vengaban de sus enemigos, y con esta ocasión amenaza con graves castigos a quien ofendiere a otro de palabra, y manda que si le tuviere ofendido, no ofrezca sacrificio a Dios hasta reconciliarse primero con él.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cuál era la virtud y santidad de los escribas y fariseos, y cuál debe ser la tuya para poder entrar en el cielo: aquellos toda la mira ponían en lo exterior, procurando parecer santos a los hombres, no cuidando de parecerlo a Dios en lo interior de sus almas con las sólidas virtudes; por lo cual los llamó Cristo sepulcros blanqueados, en lo de fuera hermosos y en lo de dentro asquerosos y hediondos; cuya hipocresía debes huir, y estudiar en alcanzar las virtudes del alma sólidas y perfectas, y huir la vanidad y estimación de los hombres, para tener franca la entrada en el cielo. Abre los ojos, conoce la vanidad del mundo, y pídele favor al Señor para no cegarte con ella, sino procurarla humildad y agradar en todo a su Divina Majestad.

 

PUNTO II. Considera que en lugar de vencer con tu virtud a los escribas y fariseos para entrar en el cielo, muchas veces quedado atrás y has sido peor que ellos, pues en lo interior y exterior has ofendido a Dios y a tu prójimo, traspasando los mandamientos divinos y los términos de la razón. Discurre por tu vida pasada, reconoce tus pecados y la falta de virtud para ir al cielo, y pídele a Dios perdón, y date prisa a acaudalar virtudes, porque merezcas entrar en él a gozar de la gloria de tu Dios y Señor.

 

PUNTO III. Considera las veras con que Cristo te ordena que no ofendas a tu prójimo ni de palabra, ni de obra, ni de pensamiento, teniéndole odio o mala voluntad; y la facilidad con que a cada paso quebrantas sus mandamientos, hiriendo a tus hermanos con palabras injuriosas y afrentosas, y en obras y deseos de mala voluntad, у saca de aquí una resolución firme de corregir tu lengua, y refrenar tu boca y tu ira, y no ofender a tu prójimo por ningún interés del mundo.

 

PUNTO IV. Considera la perfección que pide el santo sacrificio del altar en los que se llegan a él, pues Cristo manda que dejen la ofrenda, si se hallan con alguna mancha de rencor, y se reconcilien primero con su prójimo y vuelvan luego al altar. ¡Oh altísimo sacrificio digno de toda reverencia, y oh descuido y atrevimiento de los hombres en llegarse a él con culpas y sin la pureza que pide de conciencia! Mete la mano en la tuya, y advierte cuánto faltas en lo que debes a este Señor, que tanta merced te hace en darte su cuerpo y sangre con este divinísimo manjar, y pídele perdón de tus descuidos y de las faltas que has cometido contra él, y gracia para enmendarte y para purificar tu conciencia de toda mácula o imperfección, y para disponerte dignamente a fin de recibir en tu pobre morada a un tan alto Señor.

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones