XIV DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
RITO ROMANO 1962
Lectura
del santo Evangelio según san Mateo.
Mateo 6, 24-33
En
aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores,
porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o al uno sufrirá y al otro
despreciará. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No
os inquietéis por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué
os vestiréis. ¿No es más el alma que la comida, y el cuerpo más que el
vestido? Mirad las aves del cielo cómo no siembran, ni siegan, ni tienen
graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. Pues ¿no valéis vosotros
mucho más que ellas? ¿Quién de vosotros, a fuerza de discurrir, puede añadir
un codo a su estatura? y ¿por qué inquietaros por el vestido? Observad cómo
crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. Y, sin embargo, yo os
digo que ni Salomón en toda su gloria llegó a vestirse como uno de estos
lirios. Pues si al heno del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios
así viste, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? No os preocupéis,
pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos?
Por estas cosas se afanan los paganos. Mas sabe vuestro .Padre celestial que
las necesitáis. Buscad, pues, primero el reino de Dios y su justicia; y todo
lo demás se os dará por añadidura.
TEXTOS DE LA MISA - XIV domingo después de Pentecostés
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