sábado, 18 de junio de 2022

18 de junio. San Efrén, diacono y doctor de la Iglesia.

 

18 de junio. San Efrén, diacono y doctor de la Iglesia.

Efrén nació en Siria, siendo su padre de Nísibe. Joven aún, se dirigió al obispo Santiago, de quien recibió el bautismo. Hizo en poco tiempo tales progresos en santidad y ciencia, que no tardó en ser nombrado profesor de la floreciente escuela de Nísibe. Tras la muerte del obispo Santiago, los persas tomaron Nísibe, y Efrén partió para Edesa. Permaneció allí algún tiempo con los monjes de la montaña, y luego, para sustraerse a las visitas, abrazó la vida eremítica. Diácono de la iglesia de Edesa, rechazó por humildad el sacerdocio; brilló en todas las virtudes, y se aplicó en conseguir, por la verdadera práctica de la sabiduría, la piedad y la religión. Poniendo únicamente en Dios su esperanza, desdeñaba todo lo humano y efímero y aspiraba, en cambio, a lo divino y eterno.

Una inspiración divina le condujo a Cesárea, en Capadocia. Se encontró allí con Basilio, portavoz de la Iglesia, y ambos se unieron en dichosa amistad. En aquella época, innumerables errores asaltaban la Iglesia de Dios. Para refutarlos y explicar cuidadosamente los misterios de Nuestro Señor Jesucristo, publicó Efrén numerosos trabajos escritos en lengua siria, de casi todos los cuales se hicieron traducciones al griego. Afirma San Jerónimo que llegó a conquistarse con ello tal celebridad, que no faltaron iglesias en que se hacía la lectura pública de sus escritos después de la de las Sagradas Escrituras.

Estas publicaciones, llenas de tan luminosa doctrina, merecieron a este gran Santo que, ya durante su vida, se le honrara como un Doctor de la Iglesia. Compuso también himnos poéticos en honor de la Santísima Virgen María y de los Santos, lo que le valió ser llamado con toda justicia por los sirios la Cítara del Espíritu Santo, y sobre todo se hizo notar por su extraordinaria y tierna devoción a la Virgen Inmaculada. Murió lleno de méritos en Edesa de Mesopotamia, el día 18 de junio, durante el reinado de Valente. Cediendo a las instancias que le habían dirigido numerosos Cardenales, Patriarcas, Arzobispos, Abades y familias religiosas, el papa Benedicto XV, por decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, le declaró Doctor de la Iglesia universal.

 

Oremos.

Oh Dios, que quisiste ilustrar a tu Iglesia con la admirable erudición y excelentes méritos de la vida del bienaventurado Efrén, tu Confesor y Doctor: te suplicamos rendidamente que por su intercesión la defiendas con tu continua virtud de todas las asechanzas del error y de la perversidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

 

VIRGEN, SEÑORA, MADRE DE DIOS. Oración de San Efrén diácono y doctor de la Iglesia

CANCIÓN DE CUNA DE LA VIRGEN MARÍA (Himno, 18, 1-23) Oración de san Efrén puesto en los labios de la Virgen

SEÑOR Y SOBERANO DE MI VIDA. Oración san Efrén

MISTERIOS GOZOSOS DEL ROSARIO DE HOY CON SAN EFREN DE SIRIA

MISTERIOS LUMINOSOS OSARIO DE HOY CON SAN EFRÉN, DIÁCONO Y DOCTOR DE LA IGLESIA

Conmemoración de los santos Marcos y Marceliano, mártires.

Los hermanos Marcos y Marceliano eran romanos. Por la fe cristiana fueron encarcelados por el prefecto Fabiano, quien mandó que los fijaran a un poste sujetos los pies con clavos. El juez dijo a los Mártires: “Desdichados, entrad en razón, y procurad evitaros esos tormentos”. Mas ellos le respondieron: “Jamás hemos gustado tan grandes delicias como las que gustamos sufriendo de buen grado por Jesucristo, por cuyo amor hemos sido clavados; quiera el cielo dejarnos padecer aquí, mientras estemos revestidos de este cuerpo corruptible”. Tras un día y una noche de tormentos, alabando a Dios, consiguieron la gloria del martirio, traspasados por las flechas. Fueron sepultudos en la vía Ardeatina.

 

Oremos.

Dios todopoderoso, al celebrar la entrada en la gloria de tus santos mártires Marco y Marceliano, líbranos por su intercesión, de toda amenaza de mal. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.