___AVISOS DEL CULTO___

SÁBADO 21 de octubre. Misa de acción de gracias a las 17:45. Este sábado no habrá misa de 8:15 de la mañana.

Lunes 23 de octubre. Conmemoración del Padre Pío. Rosario, misa y veneración de la reliquia a las 17:45

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 5 de noviembre. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Sábado 11 de noviembre. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com

jueves, 18 de junio de 2015

VIRGEN, SEÑORA, MADRE DE DIOS. Oración de San Efrén diácono y doctor de la Iglesia



VIRGEN, SEÑORA, MADRE DE DIOS. 
Oración de San Efrén diácono y doctor de la Iglesia 
Virgen, Señora, Madre de Dios, que llevaste en tu seno a Cristo, Salvador y Señor Nuestro: En ti pongo toda esperanza, en ti confío, que eres más sublime que todas las celestiales jerarquías. Defiéndeme con tu purísima gracia; gobierna mi vida, y declárame la santa voluntad de tu Hijo, y los senderos de nuestro Señor. Alcánzame el perdón de mis culpas. Sé mi refugio, mi protección, mi defensa, y llévame de tu mano hasta conducirme a la vida eterna. No me dejes, Señora, en el terrible instante de mi muerte; antes bien, corre en mi ayuda y líbrame de la cruel tiranía del demonio; pues tienes poder bastante para ello, porque todo lo puedes, por ser Madre de Dios.

Dígnate aceptar, Santísima y benignísima Señora, los preciosos dones, solo a ti debidos, que te ofrecemos tus indignos siervos, pues fuiste elegida como la más sublime de todas las generaciones de la tierra. Por ti, en efecto, conocimos al Hijo de Dios; por ti habitó entre nosotros el Señor de las virtudes, y fuimos, por ti, dignos de tu santo cuerpo y sangre. Bienaventurada eres por todos los siglos de los siglos, gratísima a Dios, más resplandeciente que los querubines, y más gloriosa que los serafines.
Y pues todos te alaban y bendicen, Santísima Madre de Dios, no ceses de interceder por nosotros, tus indignos siervos, para que escapemos de todas las acechanzas del demonio y de todos los males, y nos conservemos incólumes de cualquier asalto del que arroja contra nosotros sus dardos emponzoñados: guárdanos, principalmente, libres hasta el fin de la eterna condenación, para que, siendo salvos por tu auxilio y patrocinio, demos siempre gloria y alabanza y acción de gracias y adoración a Dios, uno y trino, Creador de todas las cosas.
Nobilísima y benigna Señora, Madre del Dios bueno, acoge las súplicas de tu siervo indigno, y con tus ojos de misericordia, tus entrañas de compasión, ejercítala conmigo, y aparta tus ojos de mis muchos pecados; renuévame todo por entero, y haz que sea templo del santo, vivificante y principal Espíritu, Virtud del Altísimo, que habitó en ti, y fecundó tu seno inmaculado.
Tú eres la auxiliadora de los afligidos, patrona de los atribulados y moribundos, salvación de los náufragos, puerto de refugio en las tempestades, valimiento y protección de todos los que gimen en la necesidad. Concede a este siervo el don de compunción, la rectitud de pensamiento, la serenidad de juicio, sobriedad de inteligencia, templanza de ánimo, humildad de espíritu, afición a la santidad, contento en la parquedad; sean sus costumbres respetuosas y santas; que transparenten la modestia y el candor interior del alma, y la paz que dio nuestro Señor a sus propios discípulos.
Llegue mi oración a tu santo templo y al tabernáculo de tu gloria. Broten de mis ojos fuentes de lágrimas, y límpiame con mi llanto, purificando mi espíritu. Borra la lista de mis culpas, disipa las nubes de mi tristeza, la niebla de mis pensamientos, la perturbación y la tormenta de mis apetitos.
Aparta de mí su torbellino y consérvame sereno y alegre; ensancha mi corazón con amplitud espiritual, regocíjame y lléname de gozo; concédeme la alegría inefable, el gozo continuo, para que recorra con exactitud los caminos de los mandamientos divinos y obre con conciencia irreprensible, sin ofender a nadie. Concede el don de la oración al que a ti te lo suplica, para que con pureza de intención medite asiduamente, noche y día, devota y atentamente, las palabras de las divinas Escrituras, y con alegría de espíritu ore por la gloria y honor y magnificencia de tu Hijo Unigénito y Señor nuestro Jesucristo, a quien se debe toda la gloria y honor y adoración, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén