IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO (ESPAÑA)

Forma Extraordinaria del Rito Romano

Sábado 7 de diciembre. Primer sábado de mes. 17:45 I Vísperas de la Inmaculada, seguida la Santa misa y adoración y rezo del rosario meditado *** No habrá misa de 8:15.

Domingo, 8 de diciembre. LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN. Santa misa cantada a las 10:00..

***MISA MENSUAL EN LUGO. 7 de diciembre. Santa misa a las 17:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com

domingo, 28 de octubre de 2018

EVANGELIO DEL DOMINGO: TU LO DICES; SOY REY.

EVANGELIO DEL DOMINGO
ULTIMO DOMINGO DE OCTUBRE
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY
Forma Extraordinaria del Rito Romano
En aquel tiempo, entrando otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».  Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?». Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».  Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?». Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».
Jn 18, 33-37
 
 COMENTARIOS AL EVANGELIO
Homilía de maitines SE HIZO REY PARA CONDUCIRNOS A SU REINO
JESUCRISTO REY DE LA CREACION ENTERA. Beato Columba Marmión
LA CRUZ: TRONO DE LA REALEZA DE JESÚS Benedicto XVI
CRISTO ES REY PORQUE RIGE LAS ALMAS. San Agustín
EL MISMO QUE ES LLAMADO REY DE LOS JUDÍOS EN LA TIERRA, ES EL SEÑOR DE LOS ÁNGELES EN EL CIELO. San Agustín
PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: LA HERENCIA DE CRISTO REY
TU REINO NO ESTÁ LEJOS. Oración del Padre Pío a Cristo Rey
¡LA HUMILDAD DE TODO UN DIOS! San Juan María Vianney
SÍ. SOY REY. Homilía de la fiesta de Cristo Rey
TRABAJEMOS POR EL REINADO DE CRISTO. Homilía en la Solemnidad de Cristo Rey
MIRA QUE VIENE TU REY. Exhortación en el Domingo de Ramos

ROSARIO EN HONOR A CRISTO REY -triptico-

sábado, 27 de octubre de 2018

DAD AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS. Homilía



Homilía. Domingo XXII después de Pentecostés

DAD AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS.
Con esta expresión, Nuestro Señor Jesucristo responde a la tentativa de los fariseos.   Buscaban la forma de desacreditarlo, de cogerlo en algún renuncio, de desacreditar su persona y su enseñanza. Lo habían intentado en otras ocasiones con otros temas complicados: la licitud de repudiar a la mujer, la cuestión del sábado, del templo, de comer sin purificarse las manos… No lo habían conseguido.
Jesucristo Nuestro Señor es es la misma Verdad y en su Sabiduría conoce las intenciones más profundas del corazón humano. Les responde siempre de modo sorprendente pero veraz, dejando manifiesta su mala intención. 
Una vez más, los fariseos intentan desacreditarlo. Se acercan a él con una alabanza verdadera: Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios según, la verdad, y sin consideración a quienquiera que sea, porque no miras a la calidad de las personas. Dinos, pues, ¿qué te parece, es lícito pagar tributo al César, o no?
Alabanza verdadera pero hipócrita: no lo creen así ni están dispuestos a dejarse enseñar por el Maestro de Galilea. Se creen los judíos perfectos, la medida justa de cumplimiento de la ley. No se interrogan sobre su actuar y pensar, porque están llenos de soberbia.
Mala actitud ante la vida es esta, pero que tantas veces nosotros imitamos. Si algo tendríamos que aprender es aquello de Santa Teresa de Jesús: “Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira.” El propio conocimiento de nosotros, nos debería hacer vivir en humildad delante de Dios  y delante de los hombres. En la escuela de la humildad, siempre somos ignorantes.
Ante la pregunta capciosa y mal intencionada de los fariseos, Jesús responde:
“¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos te ofrecieron un denario. Les dijo entonces Jesús: ¿De quién es esta figura e inscripción? Y al responderle ellos: Del César, dijo entonces Jesús:”

DAD AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS.
Al comentar el Santo Cura de Ars este evangelio dice: Nada más justo ni más razonable que dar a Dios lo que es de Dios, y al prójimo lo que le es debido. Si todos los cristianos siguiesen este camino, ninguno de ellos se contaría entre los moradores del infierno; todos poblarían el cielo. Quisiera Dios, nos dice el gran San Hilario, que nunca los hombres perdiesen de vista este precepto. Mas ¡cuántos lo tienen por no escrito! Pasan su vida engañando a uno (a Dios) y robando a otro (al prójimo).
En este precepto del Señor se resume la virtud de la justicia.
El catecismo la define como la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido. La justicia para con Dios es llamada “la virtud de la religión”. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común. (1807)
¿Qué es lo que debemos a Dios? Contestemos con el salmo: “Sabed que El, el Señor, es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado.”
Por ello: “Aclamad con júbilo al Señor, toda la tierra. Servid al Señor con alegría; venid ante El con cánticos de júbilo. Entrad por sus puertas con acción de gracias   y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre.” (salmo 100)
La justicia para con Dios es la vivencia de la virtud de la religión por la que todo hombre debe adorar a Dios como Señor de todo cuanto existe; rendirle el culto debido individual y comunitariamente; rezarle con expresiones de alabanza, de acción de gracias y de súplica; ofrecerle sacrificios, sobre todo el espiritual de nuestra vida, unido al sacrificio perfecto de Cristo; mantener las promesas y votos que se le hacen… Por eso, cada vez que cantamos el prefacio a las palabras pronunciadas por el sacerdote Demos gracias al Señor nuestro Dios, todos respondemos: “Es digno y de justicia hacerlo”. “Dignum et istum est.”
La virtud de la religión no puede separarse lógicamente de la fe, esperanza y caridad. Son ellas quienes la vivifican, la animan y la orientan rectamente hacia Dios.

DAD AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS.
Alguno podría pensar: ¿Es mucho lo que Dios nos pide? ¿Es demasiado pesada la obligación que tenemos hacia él?
Tomando la misma forma de actuar de Jesús con los fariseos, te pregunto: ¿Te parece mucho rendir tu homenaje de adoración a Dios? ¿Cuál es la imagen que está grabada en ti? ¿Cuál es la inscripción que te identifica?
Eres de Dios y le perteneces por has sido creado a imagen y semejanza suya. EN ti está grabada la imagen de su Verbo. Y todavía más, como cristiano has sido marcado y sellado con la sangre redentora de Cristo.
Parafraseando a san León Magno digo: Reconoce, cristiano, tu dignidad y, puesto que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas. Piensa qué imagen está grabada en ti, que sello se ha puesto en tu alma no a fuego de fundidor, sino con el fuego del Espíritu Santo. No olvides  que eres de Dios y al le perteneces.

DAD AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS.
La virtud de la justicia no solo refiere a Dios sino también al prójimo: respetar los derechos de cada uno y la armonía necesaria para el bien común.
Quisiera brevemente referirme a las obligaciones que los cristianos tenemos con respeto al Estado, los gobernantes y la sociedad en la que vivimos.
“Todo ciudadano tiene la obligación de cooperar lealmente con los organismos estatales y contribuir al bien común en verdad, justicia, libertad y solidaridad. Esta contribución se concreta en el respeto de la ley y la obediencia a las autoridades legítimas.
Además como cristianos se nos exige amar la patria, defenderla de formas diversas en caso de necesidad y ponerse con gusto al servicio de las instituciones estatales. Debe ejercer el derecho activo y pasivo al voto y no sustraerse al pago justo de impuestos como el cumplimiento de otros deberes sociales.
Es más, los cristianos siguiendo la tradición apostólica deben rezar por las autoridades: “Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias a Dios por toda la humanidad. Se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades, para que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agrada a Dios nuestro Salvador, pues él quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.” (1Tm 2)
Ante los acontecimientos que estamos viviendo en España, es necesario recordar que el cristiano tiene la obligación de esforzarse por construir un mundo más justo según el querer de Dios; pero el conseguir esta mundo más justo nunca puede ir unida a la revolución, la sedición, o la desobediencia, la violencia, la mentira y la crispación social… Si ante alguna injusticia hay que luchar, la lucha ha de ser siempre por las vía pacífica y legal. Cuando el recurso a la misma justicia humana no es fructuosa, se puede recurrir a otros medios pacíficos:
1.    La objeción de conciencia
2.    La manifestación
3.    La huelga
Como cristianos, en cuanto a nuestras obligaciones estatales y sociales, hemos de recordad aquello de san Pablo: “Que el adversario no tenga nada malo que decir de vosotros.”

viernes, 26 de octubre de 2018

PADRE PÍO Y LA DEVOCIÓN A LOS ÁNGELES Y A SAN MIGUEL. Homilía



Conmemoración P. Pio octubre 2018
La devoción a los ángeles y a san Miguel

Queridos hermanos:
Días antes del comienzo del mes de octubre, el papa Francisco hacía una petición a toda la Iglesia de rezar el santo rosario, junto con la antífona mariana Bajo tu amparo nos acogemos y la oración de san Miguel compuesta por el Papa León XIII para recitarla al final de cada santa misa.
Oración que en nuestro rito, en las misas rezadas, se sigue haciendo cada día y que deberíamos aprender de memoria para recitarla tantas veces como nos veamos acechados por las tentaciones del Maligno.
El Papa León XIII compuso esta oración y la mando recitar a toda la Iglesia, espantado por una visión que tuvo: “Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas -dijo el Papa-. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás pidió permiso a Dios de tener 100 años para poder influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo.”
León XIII pudo comprender que si el demonio no lograba cumplir su propósito en el tiempo permitido, sufriría una derrota humillante. Vio a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.
Una mirada panorámica a nuestro mundo, a la misma iglesia, y a los hombres de nuestro tiempo nos hace comprender que Satanás está arrebatando a naciones enteras. Tantas almas, redimidas al precio carísimo de la sangre de Jesucristo, viven olvidados de Dios y la mayoría viven en contra de él y sus mandamientos. Nuevamente se oye en nuestro mundo el grito y el pecado de Satanás: Non Serviam. No obedeceré, no serviré a Dios.
Son tiempos de renovar nuestra devoción y confianza en los santos ángeles; y en particular en San Miguel. Ojalá esta costumbre de rezar a san Miguel no quede en una anécdota de este mes de octubre y se vuelva a su recitación diaria.
Nuestro querido Padre Pío era un gran devoto de San Miguel Arcángel. Desde niño había experimentado su protección contra los ataques de demonio que de diversas formas se le aparecía para hacerle daño. Él tuvo que luchar físicamente contra el Acusador, el Príncipe de este mundo, que buscaba maltratarlo y atormentarlo física y psíquicamente para que se apartase de Dios.
Diariamente Padre Pío se encomendaba a san Miguel. A muchos de sus penitentes  que se confesaban con él les pedía que rezasen a san Miguel, que le tuviesen devoción e incluso que peregrinasen hasta la cercana gruta del Monte Sant´Angelo donde estuvo el gran san Francisco de Asís.
El mismo peregrinó a esta gruta acompañados de sus hermanos religiosos el 3 de julio de 1917. Escuchemos la narración del hecho:
“Al entrar en el santuario, se emocionó profundamente. De repente, al recordar lo que le había sucedido en aquel lugar al Poverello de Asís, que, juzgándose indigno de entrar en la Gruta, se detuvo a la puerta y pasó allí la noche entera ensimismado en oración, se arrodilló y, envuelto en lágrimas, besó con respeto y gran humildad el umbral de la Gruta. Después, y una vez escuchada la explicación del canónigo sacristán, que le mostró la TAU grabada por san Francisco, entró y se postró de rodillas a los pies del altar de san Miguel, en devota y profunda meditación.
Rezó por él, por la provincia religiosa capuchina, por la Iglesia, por la paz en el mundo, por todos sus hermanos de religión y por los soldados expuestos al peligro de la guerra. Todo y a todos encomendó a san Miguel.”
Aquella peregrinación fue acompañada de un hecho prodigioso:
“De la roca de arriba caían de continuo, fruto de la gran humedad, gruesas gotas de agua. Con gran sorpresa de los seminaristas, que enseguida testimoniaron el singular suceso, el Padre Pío permaneció sin mojarse.
Uno de ellos, queriendo hacer una prueba, se colocó junto al venerado Padre, pero muy pronto quedó bañado por el agua.”
Queridos hermanos:
Aprendamos hoy la lección que nos da Padre Pío y como él, seamos devotos de los santos ángeles y de san Miguel Arcángel. Tomemos conciencia de su presencia, invoquémosles con frecuencia, acojámonos a su poderoso intercesión y protección.
El mismo decía a una de sus hijas espirituales:
“¡Qué consolador es saber que cerca de nosotros hay un espíritu que, desde la cuna hasta la tumba, no nos deja ni por un instante, ni siquiera cuando nos atrevemos a pecar.
Y este espíritu celestial nos guía y protege como un amigo, un hermano.
Es muy consolador saber que éste ángel ora sin cesar por nosotros. .
Ofrece a Dios todas nuestras buenas acciones, nuestros pensamientos, nuestros deseos, si son puros.
Por el amor de Dios, no te olvides de este compañero invisible, siempre presente, siempre dispuesto a escucharnos y listo para consolarnos.
¡Oh deliciosa intimidad!, ¡Oh deliciosa compañía! ¡Si tan sólo pudiéramos comprenderlo!
Mantenlo siempre presente en el ojo de tu mente. A menudo recuerda la presencia de este ángel, dale las gracias, órale a él, siempre mantén la buena compañía.
Ábrete tú misma a él y confíale tu sufrimiento a él. Ten un miedo constante de ofender la pureza de su mirada. Sabe esto y mantenlo bien impreso en tu mente. Él es muy delicado, muy sensible.
Dirígete a él en momentos de suprema angustia y experimentarás su ayuda benéfica.
Nunca digas que estás sola en la batalla contra tus enemigos.
Nunca digas que no tienes a nadie a quien puedas abrirte y confiar. Harías para este mensajero celestial una grave equivocación.”

Pidamos a San Miguel por la Iglesia, por todos los cristianos. Encomendemos a los fieles difuntos que serán presentados hoy ante el tribunal de Dios.  Pidamos que purifique nuestras alabanzas y oraciones al presentárselas a Dios.  Pidamos su protección durante nuestra vida y que siempre en la batalla contra el enemigo estamos de su lado, diciendo a una voz: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios de los ejércitos. ¿Quién como nuestro Dios?
Que así sea.

domingo, 21 de octubre de 2018

EVANGELIO DEL DOMINGO: DAD PUES AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS.



XXII DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
En aquel tiempo: Fueron los fariseos y se confabularon para sorprender a Jesús en lo que hablase. Para lo cual le enviaron sus discípulos juntamente con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz y que ense­ñas el camino de Dios según, la verdad, y sin consideración a quienquiera que sea, porque no miras a la calidad de las personas. Dinos, pues, ¿qué te parece, es lícito pagar tributo al César, o no? Mas Jesús, conociendo su perversidad, repuso: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos te ofrecieron un denario. Les dijo entonces Jesús: ¿De quién es esta figura e inscripción? Y al responderle ellos: Del César, dijo entonces Jesús: Dad pues al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Mc 22,15-21

COMENTARIOS AL EVANGELIO
NADA MÁS JUSTO NI MÁS RAZONABLE. San Juan María Vianney
EL HOMBRE DESCONOCE SU VALOR. Santo Tomás de Villanueva

domingo, 14 de octubre de 2018

EVANGELIO DEL DOMINGO: PARÁBOLA DEL DEUDOR INJUSTO

EVANGELIO DEL DOMINGO
XXI DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Mt 18, 23-35

viernes, 12 de octubre de 2018

martes, 9 de octubre de 2018

EL SALTERIO DE LA VIRGEN MARÍA: EL ROSARIO. Homilía


 Homilía en Lugo, 6 de octubre de 2018
Hemos comenzado el mes de octubre, el mes de Nuestra Señora del Rosario. Rosario que el Papa Leon XIII llamaba Santísima Devoción, la fórmula más eximia y más excelente de oración. ¿Qué es lo que tiene esta devoción mariana para los santos pontífices hayan escrito más de 500 documentos acerca de él?
El rosario es llamado el Salterio de la Virgen María. Este nombre nos  ayuda a explicar  su origen.
De la combinación y distribución en distintas horas y días de los salmos del Rey David, libro canónico de la biblia, surge lo que llamamos el salterio. Ya el pueblo de Israel en sus oraciones diarias hacía uso de este libro real para dirigir el culto de alabanza a Dios. Los primeros cristianos –a imitación de Nuestro Señor Jesucristo-  siguieron con la costumbre de recitar los salmos alabando a Dios con las mismas palabras que él había inspirado. Los clérigos y los monjes tuvieron desde un principio como tarea propia la recitación del oficio divino, de los salmos. Pero con el desarrollo de la vida monástica y la creación de grandes monasterios, era necesario que algunos de los monjes se dedicasen al trabajo temporal para el sostenimiento de la comunidad. Trabajo que les ocupaba gran parte de su día haciéndoles imposible asistir a los rezos corales en la iglesia donde la comunidad ofrecía a Dios el sacrificio del canto divino día y noche recitando la salmodia. Para no dejar la oración, comenzaron a sustituir los 150 salmos por 150 padrenuestros. Era una forma sencilla de poder mantener la vida de oración a la vez que desarrollaban su trabajo.  Con el tiempo y la explosión de la devoción a la Virgen María, esos 150 padrenuestros se convirtieron en 150 avemarías, dando lugar así a la forma que conocemos del santo rosario: 150 avemarías como cántico de alabanza y súplica a la Madre de Dios.  
Aquella oración no era simplemente una repetición mecánica de fórmulas, sino que de la oración vocal pasaban a la contemplación de los misterios de la fe, que darán lugar a los 15 misterios tradicionales del santo rosario: misterios gozosos, dolorosos y gloriosos. A estos quince misterios, quiso el Papa Juan Pablo II añadir en homenaje a la Virgen María en la vida pública de Jesús los misterios de luz, siendo así el rosario una contemplación continua de la vida de Nuestro Señor Jesucristo y de su Madre.
Tan importante es el rezo del santo rosario, que muchos han intentado desde la misma iglesia quitarle el valor, y desterrar de los fieles esta hermosa oración a la Madre Dios. Se ha dicho que el rosario es una oración mecánica, que responde a una mentalidad desfasada y no se amolda al hombre moderno, incluso que no favorece la unión de los cristianos por estar dedicada a la Madre de Dios.
Pero todo lo contrario. Esta oración ha sido querida por la Iglesia como atestiguan todos los papas. El rosario ha sido la devoción preferida de los santos de todos los tiempos, y la misma Virgen María en Lourdes y en Fátima, como en otras apariciones, ha pedido el rezo del rosario como oración grata a sus ojos, siendo un canal de gracias para el mundo entero.
Cuando un cristiano reza el rosario, no hace otra cosa que imitar a la Virgen Santísima: ella es alma contemplativa por excelencia. Nos los dice el Evangelista San Lucas: guardaba todas las cosas en su corazón y las meditaba. Al recitar los misterios del rosario, contemplamos como la Virgen la vida, pasión y gloria de su Hijo: los misterios del Nacimiento del Hijo de Dios que es su mismo hijo, los misterios de vida oculta y sus años de predicación, los misterios de dolor a los que ella se une muy especialmente como corredentora y los misterios triunfales de la resurrección a los que ella es asociada con su propia resurrección y coronación.
Rezar el rosario es mirar a Nuestro Señor Jesucristo con los ojos de su Madre y Madre nuestra, y está mirada es la mejor que podemos tener porque ella es testigo privilegiada y socia única en el misterios de la Encarnación y Redención.  ¿Quién mejor que la Virgen María nos puede enseñar a conocer a su Hijo? ¿Quién mejor que la Virgen María nos puede enseñar a servir  a su Hijo? ¿Quién mejor que la Virgen María nos puede enseñar a amarle?
Ella es la mejor maestra y al rezar el rosario recordamos a Nuestro Señor guiados de su mano. Un recuerdo que nos es simplemente hacer memoria sino que en el sentido bíblico de algún modo nos une al mismo misterio haciendo que podamos comprender al Maestro, introducirnos en el misterios, vivirlo en nuestra propia vida. Así, como oración contemplativa, el rosario dispone y prepara nuestro corazón para recibir aquel que es la Palabra del Padre; que “a cuantos le recibieron le dio poder ser hijos de Dios” configurándonos más y más a él, llevando a la perfección la gracia recibida en el bautismo. 
El rosario es una escuela donde aprendemos de manos de María el seguimiento del Señor; un aprendizaje mucho más eficaz que si solo por nuestras fuerzas quisiéramos llegar al conocimiento de Cristo, porque Ella como en Pentecostés hace que el Espíritu Santo derrame sobre sus devotos sus abundantes dones.
El Rosario es a la vez meditación y súplica. Meditamos en los misterios de nuestra salvación y  al mismo tiempo, invocamos a la Virgen como intercesora nuestra. Como se puso de manifiesto en Caná de Galilea,  la Santísima Virgen intercede constantemente por el mundo, por la iglesia, por todos los hombres.  No hay gracia que Dios concede al mundo, que no sea por mediación de la Virgen. Y esto, ha de llevarnos a una gran confianza en su intercesión y en el rezo del rosario.  
Cuando la Virgen visita a su prima Santa Isabel después del misterio de la Anunciación se convierte en la primer apóstol de su Hijo. Rezar el rosario es anunciar a Cristo como María, porque de la contemplación nos llenamos de él y podemos darlo a los demás. Anuncio que comienza en la oración y en el descubrimiento y aceptación de la voluntad divina. No es casualidad que el mes del rosario sea también el mes de las misiones, porque toda obra de apostolado ha de empezar en la oración.  
Y, ¡qué fácil es evangelizar con el rosario! Es un compendio del Evangelio. El enunciado de los misterios nos centran en los misterios más importantes de la vida de Cristo, siendo así un resumen de su vida y de su obra de salvación para con nosotros. Misterios de la vida del Señor que nos llevan al conocimiento interior del Misterio, al conocimiento interior de Jesucristo, al conocimiento interior de Dios.
Misterio de Jesucristo del que nosotros no somos ajenos, pues como en la recitación de los salmos podemos vernos reflejados en tantas situaciones nuestras, así podemos ver nuestro propio rostro y el de la humanidad en el rostro de Cristo y en sus misterios: la vida, la familia, el trabajo, el sufrimiento, el dolor, la injusticia, la muerte, la eternidad… y todo ello nos ayuda a encontrar el sentido de nuestra vida iluminado desde Jesucristo, luz del mundo.
¡Qué el rosario no sirve para el hombre moderno!  es toda una falacia. El hombre de hoy como el de ayer necesita la oración y sin ella su vida espiritual no puede subsistir. Hoy quizás más que nunca, pues el hombre moderno se ve metido en una vorágine de activismo que los desborda, los deshumaniza y le hace perder el sentido de las cosas y de su vida. El rosario sigue siendo un método válido de oración y de unión con Dios. Recordad: “El peor rosario es el que no se reza.”
Es cierto, que hemos siempre de esforzarnos para rezar el salterio de la Virgen como la iglesia le pide a los clérigos: con más piedad, atención y devoción. Para ello, es una gran ayuda iluminar los misterios con el texto bíblico o con una pequeña exhortación o pensamiento y guardar un tiempo de pausa meditativa entre misterio y misterio.
No hemos de pasar de alto que el rosario es oración vocal, pero las fórmulas que se repiten no son invenciones humanas sino la misma palabra de Dios. El Padrenuestro y las diez Avemarias son todo ellas sacadas de la Sagrada Escritura. El padrenuestro la oración por excelencia del cristiano, enseñada por el mismo Redentor, y que como decía san Ildefonso de Toledo “en ella está todo lo que tenemos que pedir, y lo que en ella no se contiene es que no lo tenemos que pedir.” El Avemaría compuesto con las palabras de saludo del Arcángel y la exclamación de Santa Isabel al recibir la visita de la Madre de Dios. La segunda parte del Avemaría es la prolongación de esa jaculatoria antiquísima de la Iglesia: Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis.
El Gloria final es la alabanza a la Trinidad Santísima a quien ha de ser dirigida toda nuestra vida, nuestras oraciones y nuestras acciones.
Es hermosa esa imagen de la Virgen sacando almas del purgatorio agarradas a su Escapulario y  a su Rosario, que nos ha de recordar la promesa de la Virgen de la predestinación a la salvación de aquellos que devotamente recen el rosario todos los días.
Encomendemos en el rosario a Nuestra Señora las grandes causas de la humanidad y de la Iglesia, y como no también nuestras necesidades, con la confianza de los hijos que acuden a su Madre y saben que son escuchados.
Al ser primer sábado de mes, recordarles como la Virgen en la ciudad de Pontevedra (España) por medio de Sor Lucía, vidente de Fátima pidió el rezo del rosario para reparar su Inmaculado Corazón. Le dijo la Virgen: "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."
Como los sirvientes de Caná de Galilea, obedezcamos a la Virgen María y rindámosle con el rezo del rosario nuestro amor y devoción, reparando su Inmaculado Corazón por nuestros pecados y los pecados del mundo entero.