IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO (ESPAÑA)

Forma Extraordinaria del Rito Romano

Conforme al último decreto del sr. Arzobispo del día 17 de marzo de 2020, donde pide que las Iglesias permanezcan abiertas acogiendo así el pedido del Papa Francisco; esta iglesia estará abierta de 17.30 a 19h.

Se podrá orar guardando las debidas distancias y las medidas sanitarias dispuestas por el gobierno. Se han de evitar aglomeraciones. Se pide que las las personas mayores o vulnerables, se abstengan de salir de sus casas.

A las 19.00, se celebrar la santa misa privada a puerta cerrada conforme al Decreto del Sr. Arzobispo. Desde el perfil de facebook https://www.facebook.com/profile.php?id=100010056460720 y por el canal de YOUTUBE ttps://www.youtube.com/user/IglesiadelSalvador1 podrá seguirse la celebración de la santa misa.

Hagamos de nuestras casas y familias iglesias domésticas, volvamos a rezar en familia, elevemos al cielo nuestras súplicas y reparemos con amor el pecado de la humanidad. La oración del ángel de Fátima que tantas veces repetimos en la adoración eucarística sea repetida muchas veces durante estos días.

Oh Dios mío, Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

¡Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido; y por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pecadores.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Suspendida hasta nuevo aviso. Santa misa a las 17:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com

lunes, 30 de marzo de 2020

EL QUE ES DE DIOS ESCUCHA LAS PALABRAS DE DIOS. Homilía P. Carlos

Queridos hermanos:
A lo largo de estas semanas del tiempo cuaresmal la Iglesia nos ha ido amonestando para hagamos una profunda revisión de vida, con el ejercicio piadoso del ayuno y la abstinencia, la práctica de la limosna y la intensificación de nuestra vida de oración. Esta llamada a la conversión está acompañada con las vivas imágenes que extraídas de la Sagrada Escritura y concretamente del Santo Evangelio, proyectan en nosotros la luz divina y nos conducen por la senda certera de la santidad. Pero el camino no es liviano, se incentiva en nosotros el carácter bélico a nivel espiritual que nos refuerza diariamente ante las mil batallas que tenemos que enfrentar: batallas contra nosotros mismos (nuestro egoísmo, soberbia, orgullo, interés personal) batallas contra el mundo en el que vivimos (que sólo hace hincapié en lo terrenal, lo de aquí abajo, desmemoriándonos de que estamos aquí de paso, que nuestra meta es el cielo) batallas contra satanás, el acusador, el seductor el príncipe de la mentira, que con sus trampas nos envuelve para apartarnos de Dios.
Es ahora tiempo de pensar como hemos librado estos trances, pues las armas estaban a nuestro alcance pero también la tentación de acomodarnos y dejarnos ganar por nuestros maliciosos enemigos. Siempre podremos recurrir a nuestras torpes quejas y mediocres excusas y justificaciones. Pero la liturgia de la Iglesia despliega ante nosotros una magnífico espejo para que nos contemplemos, y al vernos reflejados en él sabremos hasta que punto se sostiene nuestra defensa. Este espejo luminoso es el misterio de Cristo, que se ofrece como víctima paciente para nuestra redención.
La epístola a los Hebreos: el apóstol de los gentiles nos introduce en el Santuario para contemplar a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote que es la mismo tiempo la Víctima Sagrada que se inmola. Nos hace caer en la cuenta del valor infinito de su Preciosísima Sangre derramada por nosotros. Todos los sacrificios rituales de todos los tiempos son figura del sacrificio definitivo de Nuestro Señor Jesucristo, Él con su muerte en la cruz, los ha superado a todos, ha declarado que eran insuficientes y que solo el sacrificio puro y de suavísimo olor que Él ha ofrecido es el único capaz de reconciliarnos con Dios.
En cada misa Cristo Sacerdote, renueva en el altar de forma incruenta del Santo Sacrificio de la Cruz, en cada misa se inmola por nosotros, en cada misa nos abre el tesoro de su costado divino y nos invita a recostarnos cerca de su Corazón. ¿Cómo nos preparamos para la Santa Misa? ¿Cómo la vivimos? ¿Cómo la ansiamos? ¿Cómo la aprovechamos? ¿Cómo salimos de ella? Hagamos nuestras las palabras del apóstol  santo Tomás, que hace dos días nos traía del Evangelio de Lázaro, “vayamos con Él, y muramos con Él”.
El Santo Evangelio:  Jesús dice a los judíos y nos dice también a nosotros: El que es de Dios, escucha las palabras de Dios. El que no las escucha, no es de Dios. y también, el que observare mis palabras, no morirá eternamente.
Estas palabras de Jesús nos invitan a una reflexión profunda, y también nos exigen una toma de posición. Vivimos inmersos en la dictadura del relativismo, que denunció el papa Benedicto XVI y que está aderezada por la corriente de lo políticamente correcto. A veces definirse por mantener la exigencia del evangelio, las enseñanzas de la Iglesia y una mentalidad contracorriente puede acarrearnos las etiquetas de integristas, fundamentalistas o retrógrados. Pero no podemos caer en el juego de las etiquetas y de los bandos, nuestra posición ha de ser con Cristo o contra Cristo, y con todas las consecuencias. Escuchar sus palabras, es ponernos de su parte, es en definitiva ser de los suyos. Y el mismo Jesús que tantas veces en el evangelio anuncia el premio que le está reservado a los que dejándolo todo le han seguido, nos recuerda hoy nuevamente que observar sus palabras supone no morir para siempre, mas bien lo contrario, vivir eternamente.
El furor de los judíos llega al colmo, se acrecienta la tensión, su ceguera les impide soportar la verdad que Jesús proclama sobre sí mismo y sobre el Padre, Él existe desde siempre, Él es más que Abrahán…
Concluye el evangelio con otro intento frustrado de dar muerte a Jesús, pero Jesús sale del templo y se oculta. Se acerca el momento pero aún no ha llegado la hora.
La iglesia madre y maestra, en un ejercicio pedagógico, oculta de nuestra vista la contemplación física del misterio cristiano. Se han cubierto las imágenes de Nuestro Señor y de los santos, se ha acentuado, incluso con pinceladas fúnebres, el tono sobrio  de los divinos oficios. Es el momento de adentrarnos, descalzos, en este terreno sagrado de la amarga pasión de Nuestro Señor no solo con la buena intención de sentir compasión del siervo sufriente, del justo perseguido, del maestro acorralado; sino con el propósito firme de que contemplando sus llagas benditas, abiertas por amor, comprendamos que sus heridas nos han curado.
Unámonos al canto de la piedad popular, y manifestemos nuestra pequeñez ante la grandeza de un Dios hecho hombre por amor, que colgado del madero da su vida por nosotros, por amor:
En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de mi cuerpo a tu cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mi todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada.
Estar aquí junto a tu imagen muerta
e ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.

domingo, 29 de marzo de 2020

CRISTO CORDERO INOCENTE. Homilía del I domingo de Pasión

EL NO CONOCIÓ PECADO. San Jerónimo



COMENTARIO AL EVANGELIO
I DOMINGO DE PASIÓN
San Jerónimo
"El Señor me ha advertido y he llegado a entenderlo. Tú, Señor, me has manifestado sus maniobras. Yo era como un manso cordero que es llevado al matadero, ignorante de las tramas que estaban urdiendo contra mí. "¡Destruyamos el árbol con su fruto, arranquémoslo de la tierra de los vivos y no se recuerde más su nombre!". ¡Pero tú, Señor omnipotente, que juzgas con justicia y ves los sentimientos y los pensamientos, haz que yo pueda ver tu venganza contra ellos, porque a ti he confiado mi causa!"  Is 11, 18-20
Es opinión común de todos los Padres de la Iglesia que deba aquí entenderse que es Cristo quien, por boca de Jeremías, pronuncia talas palabras por ser a Él a quien el Padre enseñó de qué modo convenía que hablase, le dio a conocer los designios de los judíos y Él, cual como cordero conducido al matadero, no abrió su boca y no conoció –entiéndase “pecado”, de acuerdo con aquello que dice el Apóstol: Él, que no había conocido pecado alguno, se convirtió en pecado por nosotros; y cuando tomaron aquella decisión de : “Destruyamos el árbol con su fruto  (es decir, la cruz con el cuerpo del Salvador, pues el mismo es quien afirma: Yo soy el pan que cae del cielo), y erradiquémoslo -o bien, arranquémoslo- de la tierra de los vivos. Este es, pues, el crimen que urdieron en sus mentes para hacer desaparecer su nombre para siempre. Pero en cambio, a tenor del sacramento de su imperecedero cuerpo, el Hijo le habla al Padre y, alabando su justicia e invocando a Dios como escrutador de las entrañas de los corazones, solicita su juicio para darle al pueblo su merecido y dice: Veré yo la venganza que desencadenarás Tú contra ellos, es decir, contra quienes perseveran en su pecado, no contra los que se enmiendan por medio de la penitencia y acerca de los cuales suplica Él en la cruz: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen. Invoca al Padre y pone de manifiesto su causa, pues no es por sus propios méritos, sino por los pecados del pueblo por los que fue crucificado, como lo testimonian aquellas palabras por él pronunciadas: He aquí que viene el príncipe de este mundo y en mí no halla tacha alguna.  

EVANGELIO DEL DÍA: QUIEN ES DIOS, ESCUCHA LAS PALABRAS DE DIOS.


I DOMINGO DE PASIÓN

Forma Extraordinaria del Rito Romano


Evangelio según San Juan 8, 46-59

¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios». Le respondieron los judíos: «¿No decimos bien nosotros que eres samaritano y que tienes un demonio?». Contestó Jesús: «Yo no tengo demonio, sino que honro a mi Padre y vosotros me deshonráis a mí. Yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzga. En verdad, en verdad os digo: Quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre». Los judíos le dijeron: «Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?». Jesús contestó: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».  Los judíos le dijeron: «No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: Antes de que Abrahán existiera, yo soy».  Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.



COMENTARIO AL EVANGELIO


Benedicto XVI EL VERBO ENMUDECE