Por la señal de
la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Poniéndonos en la presencia de Dios,
adoremos su majestad infinita, y digamos con humildad:
“Omnipotente Dios y Señor y Padre mío amorosísimo,
yo creo que por razón de tu inmensidad estás aquí presente en todo lugar, que
estás aquí, dentro de mí, en medio de mi corazón, viendo los más ocultos
pensamientos y afectos de mi alma, sin poder esconderme de tus divinos ojos.
Te adoro con la más profunda humildad y
reverencia, desde el abismo de mi miseria y de mi nada, y os pido perdón de
todos mis pecados que detesto con toda mi alma, y os pido gracias para hacer
con provecho esta meditación que ofrezco a vuestra mayor gloria… ¡Oh Padre
eterno! Por Jesús, por María, por José y todos los santos enseñadme a orar para
conocerme y conoceros, para amaros siempre y haceros siempre amar. Amén.”
Se meditan los tres puntos dispuestos para cada día.
LUNES DE LA
NOVENA SEMANA
DESPUÉS DE
PENTECOSTÉS.
ELIGE CRISTO LOS
DOCE APÓSTOLES.
1.- Sucedió, pues en aquellos días que salió al
monte a orar (1). Todo era pensar los judíos como acabarle y perderle.
Cristo como salvarlos por medio de los Apóstoles, como instrumentos suyos. ¡Qué
distantes son los consejos de Dios de los de los hombres! 2º. Retírase por
ceder a su ira, enseñando así que no se ha de fomentar, echando leña a su
fuego. 3º. Enseña que se han de interpolar con la contemplación las obras de la
vida activa para adquirir más espíritu para superiores obras. 4º. Enseña que
para obrar bien te has de apartar del ruido, así exterior de los negocios, como
del interior de las pasiones.
2.- Y pasaba toda la noche en la oración de Dios
(2).
Ora toda la noche antes de elegir los Apóstoles, para enseñar que se han de
tratar con Dios las cosas que se deben entablar para el negocio de la
salvación. Y esto no superficialmente, sino con pausada deliberación. Falta la
prudencia humana en lo que mira en las cosas divinas. Erraste de ordinario
cuando no consultaste a Dios; mas cuando así lo hiciste, nunca.
3.- Y en amaneciendo llamo así a los Discípulos y
escogió doce entre ellos, que llamó Apóstoles (3). A ti también te
llamo Dios a la vida apostólica y graciosamente. ¡Cuánta es la dignidad de esta
vocación! ¡Cuánta tu indignidad! No presumas de la gracia de la vocación, si no
la afianzas con obras. También Judas fue entre ellos escogido y era entonces
mucho más santo que tú, y cayó con todo eso. Precave sabiamente lo que te puede
suceder a ti.
(1) Luc., 6. (2) Luc., 6. (3) Ibid.
ORACIÓN PARA
FINALIZAR
TODOS LOS DÍAS:
Os
doy gracias, Dios mío, por los buenos pensamientos, afectos y propósitos que me
habéis inspirado en este rato de oración…
Todo
os lo ofrezco a vuestra mayor honra y gloria… y os pido gracia eficaz para
ponerlos por obra…
¡Oh
Padre Eterno! Por Jesús, por María, por José y Teresa de Jesús dadme gracia
ahora y siempre para cumplir en todas las cosas vuestra santísima voluntad.
Amen."
Padrenuestro,
Avemaría y Gloria
***
Sagrado
Corazón de Jesús, en vos confío.
Inmaculado
Corazón de María, sed la salvación mía.
Glorioso
Patriarca san José, ruega por nosotros.
Santos
Ángeles Custodios, rogad por nosotros.
Todos los
santos y santas de Dios, rogad por nosotros.
***
¡Querido
hermano, si te ha gustado esta meditación, compártela con tus familiares y
amigos!
Puntos Breves de Meditación sobre la Vida, Virtudes y Advocaciones
litúrgicas de la Santísima Virgen María por el M.I. Sr. Dr. Ildefonso
Rodríguez Villar, presbítero; Canónigo de la S.I.M Catedral de
Valladolid y Rector del Santuario Nacional de la Gran Promesa del
Corazón de Jesús.
La grabaciones es gentileza de D. Juan Antonio Pérez Fuentes, D. Aaron
Zanca y Dña Pepi Aparicio para el canal de youtube de la Iglesia del Salvador de Toledo. Nuestro
agradecimiento y oración por ellos.
Puntos Breves de Meditación sobre la Vida, Virtudes y Advocaciones
litúrgicas de la Santísima Virgen María por el M.I. Sr. Dr. Ildefonso
Rodríguez Villar, presbítero; Canónigo de la S.I.M Catedral de
Valladolid y Rector del Santuario Nacional de la Gran Promesa del
Corazón de Jesús.
La grabaciones es gentileza de D. Juan Antonio Pérez Fuentes y D. Aaron
Zanca para el canal de youtube de la Iglesia del Salvador de Toledo. Nuestro
agradecimiento y oración por ellos.
Por la señal de la santa
Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del
Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Poniéndonos en la
presencia de Dios, renovemos nuestra fe en el misterio de la Encarnación
recitando el Angelus:
V/. El ángel del Señor anunció a María.
R/. Y concibiópor obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. He aquí la esclava del Señor.
R/. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
V/. Y el Verbo de Dios se hizo
carne.
R/. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
V/. Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
V/. Oremos. Infunde, Señor,
tu gracia en nuestras almas,
para que, los que hemos conocido,
por el anuncio del Ángel,
la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por los Méritos de su Pasión
y su Cruz, a la gloria de la Resurrección.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
V/. Ángelus Dómini nuntiávit María.
R/. Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave, María,
grátia plena,
Dóminus tecum.
Benedícta tu
in muliéribus,
et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta María, Mater Dei,
ora pro nobis peccatóribus,
nunc et in hora mortis nostræ. Amen
V/. Ecce ancílla Dómini.
R/. Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave, María,
grátia plena,
Dóminus tecum.
Benedícta tu
in muliéribus,
et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta María, Mater Dei,
ora pro nobis peccatóribus,
nunc et in hora mortis nostræ. Amen
V/. Et Verbum caro factum est.
R/. Et habitávit in nobis.
Ave, María,
grátia plena,
Dóminus tecum.
Benedícta tu
in muliéribus,
et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta María, Mater Dei,
ora pro nobis peccatóribus,
nunc et in hora mortis nostræ. Amen
V/. Ora
pro nobis, sancta Dei génetrix.
R/. Ut digni efficiámurpromissiónibus
Christi.
V/. Orémus. Grátiam tuam, quasumus, Dómine,
méntibus nostris infúnde;ut qui,
Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem
eius et crucem,
ad resurrectiónis glóriam perducámur.Per
eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen
MEDITACIÓN
2 5
LA ANUNCIACIÓN . — LA ESCLAVA DEL SEÑOR
1.° Respuesta
de María. — Represéntate la escena y asiste a ella en espíritu todo lo más
cerca posible..., el Ángel ha terminado ya su embajada; ha cumplido su misión y
guarda silencio..., espera la respuesta de María. — Mira al universo todo... al
mismo Dios, en este momento solemnísimo..., ¡qué espectáculo más emocionante! —
Acércate a María
y suplícala que no retarde la respuesta..., dila que todos los hijos, infelices
hijos de Eva, que hemos nacido esclavos del pecado, esperamos su palabra de redención
y de gracia..., que el mundo todo y el mismo Cielo, están en suspenso esperando
su respuesta. — Y, efectivamente, el silencio se rompe... María va a hablar...,
el Ángel tiembla de emoción... María se ha postrado en tierra, y del fondo de
su alma han brotado estas sencillas y sublimes palabras: «He aquí la esclava
del Señor»... Ahora es el Ángel el que se turba; con todo su entendimiento
angélico, no acierta a comprender tanta humildad, tanta santidad. — La Reina de
todas las Reinas, la Señora del Cielo y de la tierra, la bendita entre todas las
mujeres..., es una esclava..., y Ella lo reconoce, lo cree así, no se avergüenza,
no lo oculta. — Ella misma, a la faz de todo el mundo lo proclama, y parece
tener gran empeño en que sepamos que con toda su grandeza es siempre la esclava
del Señor. — Entra en el Corazón del mismo Dios, ¿qué sentiría Dios al ver esta
conducta, al escuchar estas palabras?...
Si a los
humildes y pobres de espíritu llena de sus bienes, ¿qué haría con aquella su
esclavita?... Con qué gusto la diría: ¿Tú te haces esclava? Yo te hago Reina...
y mandaría a todos los ángeles del Cielo que la adorasen en aquel mismo
instante como a tal. — Haz tú lo mismo y adora tanta grandeza en tan profunda
humildad.
2.° Esclavitud
verdadera. — Mas no te detengas en esta esclavitud de palabras. — Tú
también has dicho a Dios palabras de ofrecimiento, de entrega, de esclavitud a
Él, pero, luego... ¿cómo las has cumplido? — Mas en María no es así..., dice lo
que siente y obra como dice..., por eso añade «hágase en mí según tu palabra». Medita
mucho y saborea toda la significación de esta palabra hágase que es la
fórmula de la verdadera esclavitud. — Soy esclava y por eso no tengo nada, ni
puedo querer nada, fuera de Dios. — Todo ha de venir del Señor, nada de la
esclava. — Por tanto, esa palabra supone una renuncia total, completa,
perfecta, absoluta de su ser... Ni voluntad, ni libertad, ni querer nada, sino
sólo lo que Dios quiera y disponga... ¡Qué esclavitud!
Pero aún más,
esa esclavitud no se ha de detener ni aún ante el sacrificio por muy grande y
doloroso que sea. — María, en este paso, obra conscientemente, esto es, dándose
perfecta cuenta del paso que va a dar..., obra sin precipitación..., piensa, discurre,
objeta al ángel, pone sus razones y sus soluciones, etc..., luego señal clara
de que obra con todo conocimiento de causa; por tanto, conoce ya desde ahora
todo lo que ha de sufrir, si ha de ser Madre de Dios..., sabe que la aguardan tormentos
que la harán la reina de los mártires..., que será un verdadero mar de
amarguras, y, no obstante..., sabe que es esa la voluntad de Dios y le basta. —
Hasta que conoce claramente lo que Dios quiere, pone reparos, pero cuando ya
sabe el deseo de Dios, no tiene más que una palabra: Hágase. — Recuerda
las palabras de Cristo en su Pasión, también dice «hágase tu voluntad y no la
mía». ¿No es lo mismo que el «hágase» de la Virgen?... ¡Qué coincidencia entre
el Hijo y la Madre! — Esta es la esclavitud, esta es la santidad, esta es la
única solución que puedes encontrar a tu amor propio. — ¿Eres tú así? —
¿También tienes tú el hágase práctico, sobre todo cuando el amor propio
se rebela? Pide a María que la imites en el cumplimiento de esta palabra.
Oración
para finalizar todos los días:
Uniéndonos a las alabanzas que se repiten en el cielo y tierra,
ensalcemos a la Virgen en el misterio de la anunciación con las palabras de Santa Brígida y renovemos
nuestra consagración a ella:
Bendita seáis, Señora mía Virgen María, que toda
vuestra alma estaba encendida sólo con el ardor del amor divino, y elevada con
todo el poder de vuestras fuerzas, contemplando al altísimo Dios a quien por
amarlo apasionadamente le habíais ofrecido vuestra virginidad, cuando os fue
enviado por Dios el ángel, y saludándoos os anunció la voluntad del Señor. A lo
que respondiendo Vos muy humildemente, confesasteis ser esclava de Dios, y el
Espíritu Santo os llenó maravillosamente de toda virtud. Dios Padre envió a Vos
su Hijo coeterno e igual a sí mismo, el que viniendo a Vos tomó para sí de
vuestra carne y sangre un cuerpo humano, y de este modo en aquella bendita hora
el Hijo de Dios se hizo en Vos Hijo vuestro, viviendo con todos sus miembros,
sin perder la Majestad divina.
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A Ti, celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía. Amén.
***
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.
Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.
Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.
Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.
Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.
***
¡Querido hermano, si te ha gustado esta meditación, compártelo con tus
familiares y amigos.