jueves, 16 de julio de 2026

San Alejo, confesor, — 17 de julio


San Alejo, confesor, — 17 de julio

(+ 417)

 

El humildísimo siervo de Cristo san Alejo, nació en la ciudad de Roma y fue hijo de un gran caballero rico y poderoso que se llamaba Eufemiano. Por obedecer a sus padres, se desposó con una doncella de esclarecido linaje: mas inspiróle Dios que hiciese un perfecto holocausto de sí mismo y de todos los deleites del mundo. Obedeció Alejo, entró en el aposento donde estaba su esposa, y dióle un anillo de oro y una cinta muy rica envuelta en un velo colorado de seda, y dijóle que guardase aquellas joyas en prenda de su amor hasta que Dios otra cosa ordenase; y tomando luego algunos dineros, mudó el traje y partió a Laodicea, y de allí a Edesa, en la Mesopotamia, donde se vistió de pobre y comenzó a mendigar. Lo más del tiempo vivía debajo de un portal de una iglesia de Nuestra Señora. Quedaron atónitos los padres de Alejo, sabiendo que no se hallaba en casa, la madre en un perpetuo llanto, la esposa deshaciéndose en lágrimas, y el padre, enviando por todas partes criados que le descubriesen a su hijo. Por señas que algunos de ellos tuvieron, llegaron a Edesa, donde Alejo estaba; pero le hallaron tan trocado, que le dieron limosna y no le conocieron. Diez y siete años estuvo en Edesa, y haciéndose después a la vela hacia Tarso de Cilicia para visitar el templo del apóstol san Pablo, una brava tempestad lo llevó a Italia, y viéndose ya en el puerto de Ostia, determinó entrar en Roma, y para triunfar más gloriosamente de sí mismo, irse a la casa de sus mismos padres, donde entendía que no sería conocido. Acogióle en efecto su padre, que era muy caritativo y amigo de socorrer a los pobres, y el santo se aposentó en una camarilla estrecha y oscura en el portal de la casa, donde padeció grandes molestias de los criados, porque como si fuera un simple e insensato, le daban bofetadas, le echaban cosas inmundas y le hacían otras muchas befas y agravios. Diez y siete años pasó el santo en esta vida tan abatida y admirable, hasta que teniendo revelación del día de su muerte, escribió en un papel su nombre y el de sus padres y de su esposa, y el viernes siguiente entregó su espíritu al Creador. Estaba a la sazón el papa diciendo misa delante del emperador, y oyóse una voz del cielo que decía: «Buscad al siervo de Dios en casa de Eufemiano», y halláronle tendido en el suelo, cercado de gran resplandor y hermoso como un ángel. Ecio, cancelario, por mandato del pontífice y del emperador, leyó la carta que el santo tenía apretada en sus manos, en ella halló los nombres de sus padres y de su esposa, la cual derribándose sobre el sagrado cadáver, dijo tales cosas que ablandaran corazones de piedra. Fue sepultado el día siguiente con grandísima pompa en la iglesia de san Bonifacio, y el Señor le glorificó con grandes prodigios.

Reflexión: Es Dios (como dice el real profeta) admirable en sus santos: pero lo es muy particularmente en su humildísimo siervo san Alejo. ¡Qué castidad tan entera y pura infundió en su alma! ¡qué obediencia para menospreciar los regalos de su casa y dejar a sus padres, esposa, deudos y amigos! ¡qué pobreza de espíritu para vivir tantos años como mendigo! y sobre todo esto ¡qué fortaleza y sufrimiento para triunfar de sí y del mundo con un género de victoria tan nuevo y glorioso! Sea el Señor bendito y glorificado para siempre en sus santos y a nosotros nos dé gracia para hacer por su amor, siquiera los pequeños sacrificios que nos pide.

Oración: Oh Dios que cada año nos alegras con la solemnidad del bienaventurado Alejo tu confesor, concédenos que imitemos las acciones de aquel, cuyo nacimiento al cielo celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


NOVENA AL APOSTOL SANTIAGO

 NOVENA DEL SANTO APÓSTOL SANTIAGO
 
CUYA IMAGEN SE VENERA CON MUCHA SOLEMNIDAD EN YUCATÁN EN LA PARROQUIA DE HALACHÓ
LA COMPUSO UN DEVOTO POR ENCARGO DEL SR. CURA DE DICHA IGLESIA, D. JACOBO MACHADO
 
MERIDA
IMPRENTA DE J. D. ESPINOSA E HIJOS
1870
 
Mérida, 11 de febrero de 1855.-Estimado padre Cameo: He leído con particular gusto la novena del ínclito apóstol SANTIAGO, y me parce digna de ser impresa. V. puede solicitar la licencia, que no dudo concederá S. E. I. con algunas indulgencias. De este modo tendrán cumplimiento sus buenos deseos, a que uno los míos, y el Párroco de Halachó tendrá también un nuevo estímulo para aumentar la devoción de sus feligreses. Quedo de V. como siempre affmo. S. S.-E. Villamil.
 
Mérida, 17 de Febrero de 1855.-Vista la antecedente carta del Sr. Deán de la Santa Iglesia Catedral, D. Eusebio Villamil, concedemos la licencia necesaria para la impresión de la novena a que se contrae, del apóstol SANTIAGO, cuya imagen se venera en la parroquia de Halachó; y además doscientos días de indulgencias por nos y a virtud de hermandad que tenemos acordad con varios Ilmos. Sres. Obispos de la comunión católica, a todos fieles que la practicasen devotamente, o cualquier día de ella.
-EL OBISPO.-Lic. Pedro M. Guerra, prosecretario.
 
 
PREPARACION PARA LA NOVENA
Si para hablar a un magnate o poderoso de la tierra nos presentamos a él de un modo correspondiente a su encumbrada categoría, y para pedir gracia a un superior nos revestimos del respeto que se le debe, ¿será justo alzar nuestros ojos al cielo, elevar nuestra voz hasta el Autor de nuestra existencia y del mundo, e implorar su divina gracia y su inagotable misericordia, sin estar preparados como debe la criatura ante el Criador, y como debe estarlo siempre el verdadero cristiano ante su Dios? No es justo; y siendo la novena un acto religioso encaminado a solicitar los divinos auxilios en nuestra peregrinación por la tierra, claro está que para hacerlo dignamente debemos preparar nuestra alma con los eficaces medios que nos suministra la religión, como son las limosnas, los ayunos y sobre todo alcanzando la absolución de nuestros pecados con el sacramento de la penitencia. Preparados, pues, como dignos hijos de JESUCRISTO los que se propongan hacer la novena del santo apóstol SANTIAGO, practicarán con la fe que prescribe nuestra divina creencia, y con la devoción propia de estas religiosas práctica, lo que sigue:
 
-Puesto de rodillas delante de la imagen del santo Apóstol y levantando el corazón a Dios, le dirigirán todos los días de la novena, después de persignarse, la siguiente:
 
 
PLEGARIA
Señor mío, en quien creo, en quien espero, y a quien amo sobre todo cuanto existe, aparta tus ojos de mis culpas que me han hecho indigno Jesucristo de tu misericordia; fortaléceme con tu divina gracia para que pueda yo caminar por la senda de la gloria, observando hasta la muerte los mandamientos de tu sagrada ley. Concede propicio que esta oveja descarriada, entre en el redil de salvación por los méritos de tu Santísima Madre la Inmaculada y Piadosísima María, y por la poderosa intercesión del apóstol Santiago, fanal resplandeciente de la fe católica, cuyo favor imploro en esta novena, ofreciendo esforzarme de hoy más para hacerme digno de la divina clemencia con obras del verdadero cristiano, fortalecido con tu paternal amor y confiado en tu bondad infinita. Amén.
 
 
ORACION AL SANTO APOSTOL SANTIAGO PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA
Gloriosísimo Apóstol, lumbrera de la eterna verdad y una de las más sólidas columnas de nuestra divina religión: Tú que con abnegación admirable dejaste con tu barco, tus redes y tu casa todos tus intereses mundanos por seguir al Salvador de los hombres, y nutrirte con su predicación y su ejemplo en la sublime doctrina de la moral cristiana; tú que alcanzaste la inefable dicha de aquella predilección con que el Divino Hijo de María te distinguía entre sus amados discípulos, habiéndote permitido ser uno de los testigos presenciales de su gloriosa transfiguración; tú que fuiste uno de los tres bienaventurados elegidos para él, para acompañarle en el monte de los olivos el día que precedió al funestísimo de su muerte; tú que después de la gloriosa resurrección del Redentor de los hombres presenciaste todas sus apariciones; tú, en fin, esclarecido campeón de la milicia cristiana, que alcanzaste en la tierra la mayor dicha posible a los mortales en ese amor con que premió Jesucristo su acrisolada fe y tu decidida voluntad de servirle y adorarle, escucha el acento de nuestro corazón contrito, y dígnate elevarlo al trono del Altísimo, para que por tu excelsa y poderoso intercesión se digne perdonarnos nuestros pecados, otorgarnos la divina gracia y concedernos lo que pedimos en este novena, si es para gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.
-Se rezan 3 Padrenuestros y 3 Avemarías.
 
 
PRIMER DIA
ORACIÓN
Venerable Apóstol, faro celestial de la ley divina que alcanzaste la gracia de ser entre los discípulos del Salvador, de los pocos escogidos para presenciar en el monte Tabor su gloriosa Transfiguración, en la cual se les mostró, no como un puro hombre, sino como un hombre Dios, rodeado de majestad y de gloria, con un semblante mucho más resplandeciente que el sol, y unas vestiduras más blancas que la nieve; te rogamos encarecidamente, pues distinción tan señalada es la mejor prueba de tu gran poder, que oigas nuestras súplicas y que intercedas por nosotros ante el Hijo de María, nuestro Dios y Señor a fin de que ilumine nuestro entendimiento y mueva nuestro corazón para amarle y servirle, y que nos otorgue benigno lo que pedimos en esta novena, si es para honra y gloria suya y bien de nuestras almas, que ponemos desde hoy bajo tu amparo.
 
-Aquí pedirá cada uno lo que más necesitare. Concluida la petición se rezan 5 Padrenuestros y 5Avemarías.
 
 
DIA SEGUNDO
ORACION
Excelso Apóstol, varón justísimo, que gozaste del inefable honor de acompañar a Jesús en las agonías del huerto en el Monte de los Olivo, como para prestar consuelo en aquel crítico instante al Redentor de los hombres, al Hijo de Dios, Criador del universo; que, con solo esta prueba de amor del Rey de los reyes y Señor de los señores, llegaste al colmo de la mayor grandeza que se puede obtener en la tierra: duélete de la pequeñez de nuestra condición por no haber tenido nosotros aquella fe viva con que seguiste al Salvador, no fortaleza necesaria para resistir las tentaciones y evitar el pecado: duélete, pues, de nosotros, admiradores de las virtudes que te ensalzaron tanto, y acogiendo nuestras súplicas intercede con el Omnipotente para que nos conceda su divino favor, a fin de vivir y morir como verdaderos cristianos, otorgándonos lo que pedimos en esta novena, si conviene a nuestras almas. Amén.
 
 
DIA TERCERO
ORACION
Gloriosísimo Apóstol, que después de tantas distinciones como alcanzaste del divino Redentor de los hombres hasta su muerte, por tu fe viva y sólida virtud, tuviste la inefable dicha de presenciar las frecuentes apariciones del Salvador después de su gloriosa resurrección, tener parte de las instrucciones y en las pruebas de bondad que dio a sus discípulos antes de subir a los cielos; compadécete de nosotros que tan distantes estamos por nuestros pecados de merecer tanta bondad del Criador del universo, que la dispensa todos los días y a manos llenas a todas sus criaturas, aún a las más obstinadas en no seguir su santa ley, que el camino de la eterna bienaventuranza; compadécete de nosotros, llevando nuestras súplicas hasta Dios, de quien imploramos de corazón la gracia que necesitamos para vivir y morir como hijos suyos, y lo que pedimos en esta novena, si es sí su santísima voluntad. Amén.
 
 
DIA CUARTO
ORACION
Apóstol santísimo, columna indestructible de la cristiandad, por aquel celo envidiable de que te hallaste poseído después de recibir con los demás apóstoles el Espíritu Santo; por ese divino celo con que corrías de pueblo en pueblo llevando por toda la Judea las luces de la fe, demostrando los principios de la eterna verdad y abriendo a los hombres las puertas de la bienaventuranza; por ese admirable celo que te hizo pasar los mares para llevar a España las primeras nociones del Evangelio, difundiendo así más y más los principios de la religión verdadera; por ese celo santo y con la misma eficacia con que guiabas al paraíso a tantos hombres, intercede por nosotros ante el trono del Altísimo par que haga merecedores del cielo y nos conceda lo que le pedimos en esta novena, si es para honra suya y bien de nuestras almas. Amén.
 
 
DIA QUINTO
ORACION
Gloriosísimo Apóstol, cuando fuiste a España a predicar el Evangelio, gozaste la inefable dicha, la honra suprema de que la Santísima e Inmaculada Virgen María se te apareciese en Zaragoza sobre el sagrado pilar que desde entonces se venera allí con religioso entusiasmo, y te mandaste fundar una iglesia donde se conserva la tradición de aquel milagro. Dichosísimo varón, mil veces dichoso, pues tan relevante distinción alcanzaste de la que es Madre de Dios, reina de los ángeles y protectora de los hombres, no desoigas las súplicas que te elevamos por medio de esta novena; intercede con María para que Dios nos haga partícipes de su divina gracia, perdonándonos nuestras culpas, y nos conceda lo que con el corazón contrito y con la reverencia debida al Padre y Señor de todas la criaturas pedimos fervorosamente, siempre que así convenga a nuestras almas. Amén.
 
 
DIA SEXTO
ORACION
Venerable Apóstol Santiago, columna solidísima de la divina gracia, tú que después de poner los cimientos de la cristiandad en España, llevando a ella las primeras luces de Evangelio, volviste a Judea a inculcar más y más la doctrina del Salvador para difundir y arraigar la fe sobre cimientos indestructibles; tú que, con tu elocuencia, con tu valor y la fuerza de tu corazón confirmadas con multitud de milagros, hiciste abjurar la incredulidad a millares de hombres; tú que con la demostración de tu doctrina convertiste a la fe al mismo mago Filetes de quien se valieron los judíos para desacreditarte ante las gentes, jactándose de que lo conseguiría; tú, en fin, que como un lago que se va extendiendo y ensanchando difundiste por todas partes las luces del Evangelio, dígnate pedir a Dios Nuestro Señor que nos conceda lo que pedimos en esta novena, si no se opone a sus altos fines, que nos dé y conserve en nosotros su divina gracia y por todo el tiempo que dure nuestra peregrinación por la tierra. Amén.
 
 
DIA SEPTIMO
ORACION
Santísimo Apóstol, eres la más firme columna de la fe, pues decidido a difundir a cualquiera costa las luces del Evangelio, no te arredraste por el encono y animosidad de los judíos contra ti, y condenado por el rey de Judea a ser decapitado, te mantuviste inalterable, llegando a tal grado la serenidad que te inspira la nobleza y santidad de la causa que defendías, que predicando sin cesar marchaste impávido a morir por la religión de Jesucristo, dando gracias al Señor al llegar al suplicio por la honra que te hacía en que derramaste tu sangre por la gloria de su nombre y en que fuese el primer apóstol que padeciese el martirio por su santo amor. Admirados nosotros de esa fe tan sólida, de esa fortaleza de ánimo digna de un verdadero cristiano que ama a Dios, como debe ser, sobre todas las cosas, te pedimos con nuestro corazón que intercedas por nosotros a fin de que el divino Redentor de os hombres nos otorgue la gracia necesaria para no vacilar jamás en la que recibimos en el bautismo, cualesquiera que sean los riesgos mundanos que nos circunden, y que con la bondad con que miras siempre a todas sus criaturas, nos conceda lo que le pedimos en esta novena, si no se opone al bien de nuestras almas. Amén.
 
 
DIA OCTAVO
ORACION
Ilustre Apóstol y glorioso mártir, que con la generosidad con que confesabas a Jesucristo y la noble arrogancia con que defendiste la fe cuando te arrastraban al suplicio, llegaste a convertir al judío que te prendió, el cual abjuró sus errores en aquel acto y se arrojó a tus pies pidiéndote perdón; escucha nuestra súplica y elévala al Todopoderoso para que nos infunda un arrepentimiento de haberle ofendido, tan sincero como el de ese bienaventurado judío que mereció que le abrazases tiernamente diciéndole: La paz sea contigo, y que logró como tú y juntamente contigo, la corona del martirio. No desoigas nuestra petición, astro luminoso de la verdadera sabiduría, fuente inexpugnable de la fe de Cristo, hijo predilecto del mejor de los padres, lleva nuestras voces hasta Dios Nuestro Señor para que nos otorgue lo que imploramos en esta novena, si es conforme a su santísima voluntad, pues somos y queremos ser hijos dispuestos a amarle y a servirle en esta vida y en la eterna. Amén.
 
 
DIA NOVENO
ORACION
Venerable y gloriosísimo Apóstol, tú que tantas gracias has dispensado a cuantos cristianos te han buscado con el corazón contrito; tú a quien debe la nación española, pueblo eminentemente católico, tan distinguidos favores, pues cuantas veces te ha invocado le has protegido visiblemente, como sucedió en la batalla de Clavijo, en la que quedó la victoria por los campeones de la cristiandad que luchaban con las enormes huestes de la Medialuna, desde que te apareciste al Rey D. Ramiro; tú a quien debe dicho reino sus más antiguos y señalados triunfos sobre los enemigos de la religión, y todos los cristianos que te han invocado y te invocan amparo y favor, intercede por nosotros a Dios Nuestro Señor para que nos otorgue su gracia y lo que le pedimos en esta novena, si es su santísima voluntad. Amén.
 
-Aquí la petición y después 5 Padrenuestros y 5 Avemarías, y uno más por el autor de esta novena, concluyendo con la Salve a la Virgen Santísima, la mejor abogada de los pecadores y más seguro refugio de los desconsolados.
 
 
 
GOZOS PARA CANTARSE O REZARSE TODOS LOS DIAS DEPUES DE LA NOVENA
 
En los embates terribles
que siempre dan las pasiones,
Guía tú nuestras acciones,
Faro eterno de la fe.
 
Tú que a miles de paganos
a nuestro Dios convertiste
y el martirio padeciste
por consolidar el bien.
No impuros dejes e insanos
nuestros pobres corazones:
 
En el Tabor por tu celo
de Jesús la gloria un día
presenciaste, y la agonía
en la Olivas después.
Para conseguir del cielo
nosotros tales blasones:
 
En Zaragoza María
se te apareció y te dijo:
“Pon también aquí de mi Hijo
los cimientos de la ley”.
El tesoro en ese día
te confió de santos dones:
 
En España a los cristianos
triunfar de los agarenos
con tu protección serenos
todo el orbe llegó a ver.
Triunfar del pecado ufanos
pueden nuestros corazones:
 
-Colaboración de Wiliam Gomez Poot, quien la editó de su original.

miércoles, 15 de julio de 2026

De la creación del hombre



Jueves de la VII semana después de Pentecostés.

De la creación del hombre.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Jueves de la VII semana después de Pentecostés.

De la creación del hombre.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo antes de criar Dios al hombre crio todo este universo con tantas y tan diversas criaturas para su servicio, previniéndole casa y alhajas, como dice Filón, para su morada y regalo, y haciéndose como su aposentador en este mundo; alaba la providencia divina y el amor que tuvo al hombre y los beneficios que le hizo, empezando antes de tener ser en el mundo con tan prevenido cuidado; y pondera que todas son mercedes que te hizo a ti, a quien tenía presente en esta obra, y la disponía y ejecutaba por tu amor; mira cuánto te estimó y cuanto hizo por ti, y dale infinitas gracias por ello y ofrécete de corazón a su servicio.

 

PUNTO II. Considera cómo entró en consulta para hacer al hombre, no formándole con sola su palabra, cómo les dio ser a todas las criaturas, sino consultando y diciendo: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza: mostrando la estima que de él tenía sobre todas las criaturas, y enseñándole cómo era obra de toda la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, la cual concurrió a su creación, porque supiese que a todos debe el ser y les sea agradecido, y aprendiese a no hacer obras grandes sin consultarlas y mirarlas primero. Saca de aquí afectos de agradecimiento a Dios por la merced que te ha hecho, y documento para no hacer nada sin consejo y madura deliberación.

 

PUNTO III. Considera cómo formó Dios al hombre, y en él a ti, no como a las demás criaturas, sino a su imagen y semejanza, haciéndole, como dice san Pedro Crisólogo, vicario suyo en el mundo y una estampa suya, para que todos le venerasen y obedeciesen. Saca de aquí, fuera del agradecimiento que debes a Dios, el respeto que has de tener a ti mismo, por ser imagen de Dios, у по la manches con vicios y pecados, ni desprecies mezclando con el lodo de las culpas la joya preciosa de semejanza que puso en ti, abatiéndote a las vilezas humanas del estado altísimo en que te puso.

 

PUNTO IV. Contempla el modo como Dios formó al hombre, tomando el barro en sus manos, arquitectando su cuerpo con tan maravillosa fábrica y disposición, y luego dándole aliento de su aliento y espíritu de su espíritu, para que por este costado emparentase con el mismo Dios, dándole el alma racional con sus tres potencias, memoria, entendimiento y voluntad, y una vida inmortal y eterna en cuanto a ella semejante a la de Dios ¡Oh Señor! ¿qué os daré yo por tanto número de mercedes y tan crecidas como recibí de vuestra mano? ¿Quién soy yo para que me forma sedes con las vuestras? Mil gracias os doy por tan singular merced; y pido a todas las criaturas que se hagan lenguas para alabaros y bendeciros por ellas, y a vos, Señor, que hagáis otra de nuevo, y es darme gracia para que pueda serviros y agradecerlas como debo.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones



16 de julio. LA VIRTUD DEL ESCAPULARIO DEL CARMEN. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


16 de julio

LA VIRTUD DEL ESCAPULARIO DEL CARMEN

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

16 de julio

LA VIRTUD DEL ESCAPULARIO DEL CARMEN

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

Hacía 25 años que había abandonado la fe y las prácticas religiosas y se hallaba moribundo el hermano de un cura párroco, el cual iba a tener que pasar por la humillante pena de que enterrasen a su hermano civilmente, a más de verle morir en la impenitencia.

Otro sacerdote amigo suyo aconsejóle, sin embargo, que pusiese debajo de la almohada del enfermo, sin que éste lo advirtiese, el Escapulario del Carmen. Así lo hizo, aprovechando su sueño, aunque sin mucha esperanza de éxito, por creer que la primera condición para que se cumpliese la promesa de la Virgen a San Simón Stock, de que no moriría en pecado mortal el que llevara el santo Escapulario, era que esto fuese con conocimiento y voluntad del interesado.

Pero ¡cuál no sería su asombro cuando, al despertar, el enfermo pidió espontáneamente un confesor!...

Poco después de confesar, moría con señales de verdadero arrepentimiento, no sin haber dispuesto antes que le dieran sepultura eclesiástica.

 

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!