Octavo día
NUESTROS DEBERES
PARA CON EL ESPÍRITU SANTO
NOVENA
AL
ESPÍRITU SANTO
compuesta por Santa Elena Guerra, religiosa italiana fundadora de la Congregación de Oblatas del Espíritu Santo
ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ORACIÓN ANTES DE LA MEDITACIÓN
Oh Divino Espíritu, que por la Iglesia eres llamado creador, no solamente porque estás en relación con nosotros, creaturas; sino también, porque moviendo en nuestras almas, santos pensamientos y afectos, creas en nosotros aquella santidad que es obra tuya. Venga también sobre nosotros tu benéfica virtud, y en cuanto a nosotros, te honraremos con este devoto ejercicio. Dígnate visitar con tu divina luz nuestra mente, y con tu suprema gracia nuestro corazón, para que nuestras oraciones suban agradables a ti, y del cielo, descienda sobre nosotros la abundancia de tus divinas misericordias. Amén.
Se lee la consideración diaria.
Octavo día
MEDITACIÓN
NUESTROS DEBERES
PARA CON EL ESPÍRITU SANTO
El Espíritu Santo, como Dios, tiene también todo el derecho de adoración, sumisión y amor, al igual que debemos hacerlo con el Padre y el Hijo. Como él nos hace partícipes de su naturaleza, es el Santificador de nuestras almas; y como reside en nosotros sustancialmente, le debemos la ofrenda de una oración humilde y confiada, pidiéndole fuerza, para vencer las tentaciones; luz, para conocer mejor nuestros deberes; y la gracia, para santificar todas nuestras acciones a fin de que le sean agradables. Además, le debemos docilidad a sus inspiraciones y reconocimiento por sus incesantes beneficios. Como el Espíritu Santo es Amor y el Amor debe ser amado - entre todos estos deberes— lo que debe reinar es la primacía del Amor. Y como nosotros, miserables creaturas, no podemos jamás amar adecuadamente al Amor Infinito, amemos al menos como podamos y procuremos que él sea también más conocido y más amado por otros. Pero, ¿cómo cumpliremos nuestros deberes con el Espíritu Santo, si fría y raramente nos acordamos de él?, ¿el olvido es adoración?, ¿el olvido es gratitud?, ¿es amor?; no, al contrario, es ingratitud, es desamor, es desprecio. Para nosotros, que conscientemente vivimos en lo sobrenatural, ¿existiría mayor vergüenza que vivir todo el día como si el Espíritu Santo no existiera, como si él no habitara personalmente dentro de nosotros?; por tanto, si quieres cumplir todos tus deberes con el Espíritu Santo, comienza por tenerlo presente en tu pensamiento, recuerda varias veces su amor, sus beneficios, y entre todas tus devociones, no falte, o mejor, abunden ofrendas y oraciones en su honor.
MOMENTO PARA LA MEDITACIÓN PERSONAL
¡Oh divino Espíritu Santo!, ¡cómo me engañaba pensando que era solamente con mis pecados que te entristecía!, ahora sé que te entristecía aún más cuando te olvidaba. ¿Quién es también el más olvidado entre los fieles? y si ni siquiera recordamos al Eterno Amor, ¿cómo podremos cumplir nuestros deberes para contigo?; debemos arrepentirnos de nuestra ingratitud y pedir perdón. Te pedimos perdón, ¡oh Espíritu Santo!, y te prometemos honrarte en el futuro, con actos de especial adoración y de verdadero reconocimiento. Eres el Autor y el Dador de la gracia, el Santificador y Dulce Huésped del alma; por todo esto, con total devoción debemos volver a ti todos nuestros pensamientos.
ORACIONES FINALES PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh prometido y suspirado Consolador!, Espíritu Santo, procedente del Padre y del Hijo, que escuchando la unánime oración de los discípulos del Salvador, fraternalmente reunidos en el Cenáculo, descendiste para consolar y santificar la Iglesia naciente; sé propicio a nuestras súplicas, descienda otra vez tu Divino Fuego en los corazones de los hombres. Haz resplandecer tu luz hasta los confines de la tierra; llama nuevamente al seno de la Madre Iglesia Romana, a todos los que viven separados de ellas.
Oh Espíritu Santo, que eres el Amor ¡piedad de tanta mediocridad y de tantas almas que se pierden!; haz que rápidamente acontezca aquello que David profetizaba diciendo: "Envía tu Espíritu". Haznos nuevas creaturas, y así renovarás la faz de la tierra. A partir de esta consoladora profecía, unidos en oración, como nos enseña la Iglesia, con plena confianza repetimos: ¡Envía tu Espíritu, Señor, y todo será creado, y renovarás la faz de la tierra!
Padre nuestro. Ave María. Gloria al Padre.
Himno al Espíritu Santo
|
Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles y llena con tu divina gracia, los corazones que Tú creaste. Tú, a quien llamamos Paráclito, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, dedo de la diestra del Padre; Tú, fiel promesa del Padre, que inspiras nuestras palabras. Ilumina nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones y, con tu perpetuo auxilio, fortalece la debilidad de nuestro cuerpo. Aleja de nosotros al enemigo, y danos pronto la paz; sé Tú nuestro guía, para que evitemos todo mal. Por ti conozcamos al Padre, y también al Hijo; y creamos en ti, su Espíritu, por los siglos de los siglos. Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó de entre los muertos, y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos. Amén.
|
Veni, Creátor Spíritus, mentes tuórum vísita, imple supérna grátia, quæ tu creásti péctora. Qui díceris Paráclitus, altíssimi donum Dei, fons vivus, ignis, cáritas, et spiritális únctio. Tu septifórmis múnere, dígitus patérnæ déxteræ, tu rite promíssum Patris, sermóne ditans gúttura. Accénde lumen sénsibus, infúnde amórem córdibus, infírma nostri córporis virtúte firmans pérpeti. Hostem repéllas lóngius pacémque dones prótinus; ductóre sic te prævio vitémus omne nóxium. Per te sciámus da Patrem noscámus atque Fílium, teque utriúsque Spíritum credámus omni témpore. Deo Patri sit glória, et Fílio, qui a mórtuis surréxit, ac Paráclito, in sæculórum sǽcula. Amen.
|
|
V/. Envía tu Espíritu y serán creados. R/. Y renovarás la faz de la tierra. Oración Oh Dios, que habéis instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concedednos según el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. |
V/. Emitte Spíritum tuum, et creabúntur. R/. Et renovábis faciem terræ. Orémus Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratióne docuísti, da nobis in eódem Spíritu recta sápere; et de eius semper consolatióne gaudére. Per Christum Dóminum nostrum. Amen. |