sábado, 9 de mayo de 2026

Enseñanza sobre la oración.

 


V domingo de Pascua.

Enseñanza sobre la oración.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO PASCUA

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

MEDITACION

V domingo de Pascua.

Enseñanza sobre la oración. (Joan. 16.)

 

En el Evangelio persuade Cristo a sus discípulos que oren a su Eterno Padre y le pidan en su nombre, asegurándoles que no le pedirán cosa que no les conceda, etc.

 

PUNTO PRIMERO. Considera la liberalidad y misericordia de Dios para con los hombres, que está tan deseoso de hacernos mercedes, que nos persuade y exhorta a que se las pidamos, con voluntad antecedente de concedernos lo que le pidiéremos. Pondera que los hombres se ofenden de que les pidan, y Dios tiene por linaje de ofensa que no le pidamos, y espera con los dones en las manos para dárnoslos. Bendito sea tan buen Dios, tan liberal y misericordioso. Aprende a serlo tú con tus hermanos, y cobra una grande confianza en la misericordia divina de alcanzar lo que pidieres.

 

PUNTO II. Considera cómo Dios sabe muy bien nuestras necesidades y conoce los deseos de nuestros corazones, y aunque nos tiene infinito amor, no envía sus dones, esperando a que oremos y se los pidamos, porque ha determinado de darlos a precio de oraciones. Pondera cuántas mercedes pierdes de su liberalísima mano por no orar y pedírselas, y cuántas tiene prevenidas para ti y para su Iglesia esperando que las pidas; dale muchas gracias por ello y resuélvete a orar continuamente, y a pedirles mercedes para ti y para su Iglesia, y a no perderlas por falta de oración.

 

PUNTO III. Considera lo que dice Cristo a sus discípulos, que hasta entonces no habían pedido nada en su nombre; lo cual declara san Agustin diciendo que se entiende de los bienes espirituales; porque pedir los temporales y terrenos, que no se ordenan al servicio de Dios, es pedirle nada; a donde debes aprender lo que has de pedir a Dios, si quieres ver logradas tus peticiones, conviene a saber, los bienes espirituales y los que se ordenan al servicio de Dios; porque pedir los demás es pedir nada, y como tales son estimados en el acatamiento divino, y tú también los debes despreciar.

 

PUNTO IV. Entra ahora en cuentas contigo y escudriña con la luz de la gracia los secretos de tu casa, y mira despacio las necesidades que padeces y las faltas que tienes, discurre por todas tus potencias y mira las muchas que has contraído por los pecados y las faltas de virtud y sobra de amor propio y libertad en los apetitos; y pues Dios te franquea los tesoros de sus gracias y te convida a que le pidas, no seas corto, sino pídele cuanto necesitares y deseares para tu salvación y gloria suya.

 

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.