Viernes de la IV semana de Pascua.
De la alegría y gozo espiritual del alma.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA
EL TIEMPO PASCUA
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Viernes de la IV semana de Pascua.
De la alegría y gozo espiritual del alma.
PUNTO PRIMERO. Considera la tristeza con que estaban los Apóstoles en el Cenáculo por la ausencia de Cristo nuestro Señor y el temor de los judíos, y cómo en visitándolos huyeron aquellas nieblas de tristeza, y se alentaron sus corazones con la luz de la alegría que les comunicó el Redentor: de lo cual has de sacar un vivo conocimiento del gozo interior del espíritu y su fuente, que es la presencia y amistad de Dios, como lo testificó David, cuando dijo que su corazón y todos sus miembros se alegraron en Dios vivo, no en las riquezas ni delicias del mundo, como enseña san Agustin, que son ídolos muertos del siglo, sino en Dios vivo y verdadero, en quien está y de quien nace la verdadera alegría y gozo interior del espíritu. Resuélvete a buscar a Dios, a tener a Dios, a unirte con Dios, y a despreciar el mundo y hallarás el gozo y la alegría verdadera del espíritu.
PUNTO II. Considera cómo este es uno de los dones del Espíritu Santo, el cual comunica a quien es servido y si le merece con dignos servicios. Abre las puertas de tu corazón, y clama con lágrimas al Divino Espíritu pidiéndole que te le conceda: mete la mano en tu pecho y mira si hay alguna cosa que le impida, y procura limpiarle de cualesquiera máculas y espinas de culpas e imperfecciones contrarias al Divino Espíritu.
PUNTO III. Considera que este gozo espiritual que alienta para la virtud y causa devoción en el alma, nace de la buena conciencia y es efecto de la vida santa y perfecta, según aquello de David: mucha paz a los que guardan tu ley: y lo que dice san Pablo: gloria, honra y paz a todos los que obran bien y de los que obran mal añade: tribulación y angustia en todas las almas que obran la maldad, conforme a lo cual decía san Bernardo: si no quieres estar triste, vive bien, porque la buena conciencia siempre tiene alegría. Pondera todo lo dicho y resuélvete a agradar a Dios en todas tus obras y a buscar el gozo espiritual de tu alma por la buena y santa vida.
PUNTO. IV. Considera la materia de este gozo espiritual para ser perfecto, que no ha de ser tanto de nuestro interés, cuanto de la gloria y honra de Dios; y así nos hemos de gozar y alegrar en el alma de que Dios sea tan bueno como es, de todas sus perfecciones y atributos, de su infinita sabiduría, potencia, providencia, inmensidad, liberalidad, etc.: de que sea conocido, engrandecido, adorado y servido de todas sus criaturas. De todos los dones y gracias que Dios ha comunicado y puede comunicar a los hombres y ángeles, así a los bienaventurados como a los que militan en este mundo. De todas las cosas que Dios ordena por su beneplácito, y de que cumple su voluntad en todo, y que sea alabado por todo, y glorificado en la tierra como en el cielo. Este es el acto de suma caridad para con Dios, gozándose de su gloria por ser quien es. Estudia con toda diligencia en aprenderle y en hacerle muchas veces, y Dios te enseñará y bañará tu alma del gozo del Espíritu Santo, y la unción divina de su gracia para servirle con devoción y perfección; pero no se veda por esto que uno se alegre y goce con la esperanza del cielo y de las mercedes que recibe de la mano de Dios, como decía Cristo a sus discípulos, que se gozasen de que sus nombres estaban escritos en el libro de la vida en los archivos del cielo.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.