viernes, 15 de mayo de 2026

Del singular gozo que tuvo la Virgen del triunfo y glorificación de su Santísimo Hijo

 


Sábado después de la Ascensión.

Del singular gozo que tuvo la Virgen del triunfo y glorificación de su Santísimo Hijo

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO PASCUA

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Sábado después de la Ascensión.

Del singular gozo que tuvo la Virgen del triunfo y glorificación de su Santísimo Hijo.

 

PUNTO PRIMERO. Considera que aunque todos los discípulos tuvieron grande gozo de la ascensión y triunfo de Cristo nuestro Señor, pero el de la Beatísima Virgen fue sobre todos sin comparación mayor; lo uno porque como Madre le amaba más que todos y era amada de su Benditísimo Hijo; lo otro porque penetraba más claramente la grandeza de su gloria; lo tercero, porque al paso que había sido mayor su dolor en su pasión, fue mayor también su gozo en su glorificación. Por todos estos títulos creció la gloria de la Madre sobre todos en la del Hijo. Entra con la contemplación en lo interior de su alma, y mírala bañada de una alegría inefable y de un gozo inmenso de su felicidad, y gózate con ella de su gozo, y dale a Dios mil abrazos por ello.

 

PUNTO II. Considera el gozo que tendría nuestra Señora en este día de ver la gloria de los santos, y en especial de su santísimo esposo san José, y de san Juan Bautista y de sus santos padres, a quien había tratado en éste mundo; y cómo les daría el para bien de su dicha, y ellos a ella de la a gloria de su Santísimo Hijo; resaludándose con amor recíproco, y la esperanza tan firme de su corazón de alcanzar presto la gloria que veía en los santos, conforme al testimonio de su conciencia y promesa que le había hecho su Hijo, con todas estas corrientes de alegría crecería su gozo y su deseo, si bien se conformaba en todo y por todo con la voluntad del Altísimo; de lo cual debes sacar afectos de alegría y congratulación de su gloria y de la de tus hermanos y de todos los santos, y esperanza de alcanzar la gloria que ellos alcanzaron por los méritos de Cristo.

 

PUNTO III. Considera que por privilegio singular la Reina del cielo se halló presente con el espíritu al triunfo de su Santísimo Hijo en el cielo y a su coronación de mano del Eterno Padre, y vio el trono en que fue colocado y las prerrogativas y cargos que le dieron, y si acá una madre se goza íntimamente de los adelantamientos de su hijo, y la de Neron deseó tanto verle emperador, que ofreció su vida por la corona, ¿qué contento tendría la Beatísima Virgen de ver a su Benditísimo Hijo Emperador del cielo y tierra, y coronado en la gloria y en tan alto trono, y constituido por: Juez Supremo de todo el género humano? ¡Oh Santísima Virgen! todo esto y mucho más merece vuestro preciosísimo Hijo; mil parabienes os doy de su gloria, y me gozo más de ella que si fuera mía: presto os veréis a su lado con la corona de vuestros merecimientos; orad en el ínterin por este indigno siervo vuestro, y alcanzadme gracia para que yo encamine mis pasos en su santo servicio.

 

PUNTO IV. Considera las frecuentes visitas que le haría en estos días a su Santísima Madre, los coloquios tan dulces que tendrían, las ilustraciones del cielo y las mercedes que recibiría de Dios, y gozándote de ellas pídele gracia para merecer y ser digno de las visitas del Señor; ruégale que no te olvide, y que interceda con su precioso Hijo por las necesidades de la Iglesia y por las tuyas en particular; que si en los triunfos de los reyes se hacen mercedes a todos, mucho mayores se deben hacer en el triunfo del Rey Eterno y Emperador de los cielos; no seas corto en pedir, y no lo será Dios en hacerte mercedes.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.