De Cristo, cordero inmaculado, que quita los pecados del mundo.
Viernes de la II semana después de Epifanía
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
ORACIÓN PARA COMENZAR
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACIÓN
Viernes de la II semana después de Epifanía
De Cristo, cordero inmaculado, que quita los pecados del mundo.
PUNTO PRIMERO. Carga la consideración sobre las meditaciones pasadas: considera lo primero aquellas palabras que dijo San Juan de Cristo: He aquí el cordero de Dios, el que quita los pecados del mundo. Mira cómo lo primero le da título de cordero inmaculado de Dios y después de Salvador que quita los pecados del mundo, porque ha de ser cordero en la pureza el que hubiere de perdonar los pecados, como ministro suyo; y si tú lo eres, mete la mano en tu seno como la metió Moisés y mira si la sacas leprosa, y si tienes la pureza de conciencia que pide tan alto oficio, y procura alcanzarla con toda diligencia; y si no eres su ministro, ruega al Señor que dé esta pureza a todos los que tiene en el mundo, y que envié varones apostólicos de santísima vida que sean dignos ministros suyos, que purifiquen el mundo de vicios con su doctrina.
PUNTO II. Considera cómo quita Cristo los pecados del mundo, lo primero a costa de su sangre y de tantas fatigas, persecuciones y trabajos como padeció en el discurso de su vida, hasta darla en una cruz por los hombres: mira con atención cuánto le debes, el amor que te tuvo, lo que hizo por ti , y cómo debes pagarle tan crecidos beneficios; dale muchas gracias por ellos, y ofrécele en retorno tu vida, tu alma, tu ser, tu sangre y cuanto eres y puedes ser para su santo servicio.
PUNTO III. Considera otro medio con que este cordero inmaculado quita los pecados del mundo; conviene a saber por sus Sacramentos, que son las fuentes de su gracia: pondera cuán fáciles, suaves y eficaces son los del santo bautismo y penitencia y los demás que instituyó para medicinas de nuestras almas, por los cuales nos perdona luego sin dilación nuestros pecados: dale mil gracias por este beneficio, acordándote que los ángeles pecaron y no les concedió este remedio, en que te aventajó a ti, a ellos, y dile: ¡Oh Señor! ¿Qué fuera de mí si no me hubierais dado estas medicinas? ¿Cuántos siglos ha que estuviera en el infierno ardiendo eternamente? Mil gracias os doy por esta gracia y os suplico me la deis para que sepa aprovecharme de tan grandes remedios.
PUNTO IV. Considera que fue sombra de estos Sacramentos el milagro de convertir el Señor el agua en vino; y pondera que Cristo mandó echar el agua a los que servían y ellos la echaron en las vasijas; y haciendo esta diligencia de su parte, tuvo efecto el milagro de Cristo: si quieres que le tengan en ti sus santos Sacramentos, conviene que te dispongas con toda diligencia y que hagas de tu parte lo que debes, disponiéndote para recibir su gracia por medio del dolor de los pecados y de la satisfacción de ellos, apartándote de las ocasiones ,buscando su divina misericordia: pídesela con veras y los auxilios y gracias para cumplir estos consejos, que el Señor te los dará si perseveras a sus puertas con devoto corazón y humilde perseverancia.
ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.