jueves, 22 de enero de 2026

CRISTO, CORDERO INMACULADO QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO #meditacion

De Cristo, cordero inmaculado, que quita los pecados del mundo.

Viernes de la II semana después de Epifanía

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

ORACIÓN PARA COMENZAR

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACIÓN

Viernes de la II semana después de Epifanía

De Cristo, cordero inmaculado, que quita los pecados del mundo.

PUNTO PRIMERO. Carga la consideración sobre las meditaciones pasadas: considera lo primero aquellas palabras que dijo San Juan de Cristo: He aquí el cordero de Dios, el que quita los pecados del mundo. Mira cómo lo primero le da título de cordero inmaculado de Dios y después de Salvador que quita los pecados del mundo, porque ha de ser cordero en la pureza el que hubiere de perdonar los pecados, como ministro suyo; y si tú lo eres, mete la mano en tu seno como la metió Moisés y mira si la sacas leprosa, y si tienes la pureza de conciencia que pide tan alto oficio, y procura alcanzarla con toda diligencia; y si no eres su ministro, ruega al Señor que dé esta pureza a todos los que tiene en el mundo, y que envié varones apostólicos de santísima vida que sean dignos ministros suyos, que purifiquen el mundo de vicios con su doctrina.

PUNTO II. Considera cómo quita Cristo los pecados del mundo, lo primero a costa de su sangre y de tantas fatigas, persecuciones y trabajos como padeció en el discurso de su vida, hasta darla en una cruz por los hombres: mira con atención cuánto le debes, el amor que te tuvo, lo que hizo por ti , y cómo debes pagarle tan crecidos beneficios; dale muchas gracias por ellos, y ofrécele en retorno tu vida, tu alma, tu ser, tu sangre y cuanto eres y puedes ser para su santo servicio.

PUNTO III. Considera otro medio con que este cordero inmaculado quita los pecados del mundo; conviene a saber por sus Sacramentos, que son las fuentes de su gracia: pondera cuán fáciles, suaves y eficaces son los del santo bautismo y penitencia y los demás que instituyó para medicinas de nuestras almas, por los cuales nos perdona luego sin dilación nuestros pecados: dale mil gracias por este beneficio, acordándote que los ángeles pecaron y no les concedió este remedio, en que te aventajó a ti, a ellos, y dile: ¡Oh Señor! ¿Qué fuera de mí si no me hubierais dado estas medicinas? ¿Cuántos siglos ha que estuviera en el infierno ardiendo eternamente? Mil gracias os doy por esta gracia y os suplico me la deis para que sepa aprovecharme de tan grandes remedios.

PUNTO IV. Considera que fue sombra de estos Sacramentos el milagro de convertir el Señor el agua en vino; y pondera que Cristo mandó echar el agua a los que servían y ellos la echaron en las vasijas; y haciendo esta diligencia de su parte, tuvo efecto el milagro de Cristo: si quieres que le tengan en ti sus santos Sacramentos, conviene que te dispongas con toda diligencia y que hagas de tu parte lo que debes, disponiéndote para recibir su gracia por medio del dolor de los pecados y de la satisfacción de ellos, apartándote de las ocasiones ,buscando su divina misericordia: pídesela con veras y los auxilios y gracias para cumplir estos consejos, que el Señor te los dará si perseveras a sus puertas con devoto corazón y humilde perseverancia.

 

ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.