13 de enero
Del bautismo de Cristo.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
ORACIÓN PARA COMENZAR
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
13 de enero
MEDITACIÓN
Del bautismo de Cristo.
Cristo nuestro bien recibió el bautismo en el Jordán de mano de San Juan Bautista (1): abrióse el cielo, oyóse la voz del Padre (2) que le confesó por Hijo, y bajó el Espíritu Santo en forma de paloma sobre su cabeza.
PUNTO I. Considera cómo predicando San Juan (3) el bautismo de penitencia en remisión de los pecados, siendo Cristo la misma pureza se juntó con los otros pecadores como si fuera uno de ellos, y vino a recibir el bautismo de mano de San Juan. Pondera la humildad del Salvador, que quiso parecer lo que no era, para ser despreciado de los hombres y confundir tu soberbia, que siempre quieres parecer más de lo que eres para ser estimado en el mundo, encubriendo tus faltas y haciendo alarde de tus alabanzas: mira cuán diferente camino llevas del que llevó el Maestro de la vida, y teme tu perdición si no la mudas; llora postrado a sus pies tu vanísima vanidad y dile de corazón: Señor, yo no soy digno de levantar los ojos a miraros ni de estar en vuestra presencia, pues soy la misma altivez; perdonad mi ignorancia y dadme gracia para que siga el camino de vuestra humildad. etc.
PUNTO II. Considera la contienda que tuvieron Cristo y San Juan sobre quien había de bautizar a quien, teniéndose por indigno la criatura de bautizar al Criador, a quien últimamente se rindió, y le bautizó por obedecer su voluntad, Pondera cuán diferentes son las contiendas de los hombres, pues todos sus pleitos son sobre los intereses de la tierra, ya de riquezas, ya de honras, sobre quién será preferido y la tendrá mayor, que es un linaje de locura, pues tanto es uno y no más, cuanto es delante de Dios, en cuyos ojos es mayor el que en los suyos propios es más pequeño y se humilla como un niño hasta la tierra; y menor el que se ensalza más: aprende a no contender sobre cosas tan viles como son las temporales, y a dejar las porfías, aunque sean de materias de virtud, y a rendirte al parecer y voluntad de otro, como se rindió San Juan a la de Cristo.
PUNTO III. Entra, alma mía, despacio en el Jordán y contempla con devoción lo que allí pasa: mira cómo se desnuda Cristo en presencia de aquella multitud de pecadores reputado por uno de ellos, y cómo entra en las aguas del Jordán y cómo humilla su cabeza, y cómo San Juan toma el agua y le bautiza, y en medio de esta humillación alza los ojos al cielo y le verás abierto para honrar al Salvador; toda la gloria baja admirada a venerar tan profunda sumisión, el Padre le confiesa por su Hijo, y el Espíritu Santo baja visiblemente sobre su cabeza a vista de todo el pueblo: gózate de su gloria y de su honra, y mira la que hace Dios a los que se humillan por su amor, y entra con Cristo en el Jordán, y pídele que te lave y purifique todas las manchas de tu alma.
PUNTO IV. Considera cómo por este bautismo que recibió Cristo de mano de San Juan, le dio otro bautismo sin comparación más excelente que quita los pecados y purifica el alma, y la enriquece de gracia e imprime el carácter y señal indeleble de cristianos y soldados de su santa milicia: reconoce la liberalidad del Salvador y gózate de que sea tan bueno, tan santo y tan liberal; y aprende a ser agradecido, y anímate a servir a tan buen Señor que retorna cien mercedes por cualquiera pequeño servicio que recibe.
(1) Mt. 3 (2) Ibid. 1. (3) Lc. 3.
ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.