II domingo después de la Epifanía.
De las bodas de Caná de Galilea.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
ORACIÓN PARA COMENZAR
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACIÓN
II domingo después de la Epifanía.
De las bodas de Caná de Galilea.
Hallóse la Virgen Santísima (1) en las bodas de Caná, y luego fue Cristo con sus discípulos a ellas. Faltó el vino y nuestra Señora intercedió con su Hijo, y aunque la respondió con alguna entereza, ordenó a los que servían que llenasen de agua las vasijas, y lo convirtió en generoso vino.
PUNTO PRIMERO. Considera cómo Cristo Redentor nuestro y su Santísima Madre fueron a las bodas para acreditar, como dice San Juan Crisóstomo, el sacramento del Matrimonio y el estado de los casados, el cual aunque no es tan perfecto como el de los religiosos y continentes, es santo y bueno y aprobado por Dios, y así no debes despreciar a los que le profesan; y si eres religioso, considera que habrá muchos casados que en su estado agraden mas a Dios que tú en el tuyo: avergüénzate en su acatamiento de ver que aquellos menos perfectos y mas ocasionados al divertimiento, le sirven más que tú en el que Dios te ha puesto.
PUNTO II. Considera lo que dice el evangelista San Juan, que la Santísima Virgen nuestra Señora estaba en las bodas, y luego la siguió Cristo nuestro Redentor y vino a ellas con sus discípulos, porque la sigue como sol a la aurora; y si rayare en tu alma la luz de su devoción, ten por cierto que vendrá el Señor a ti y con él sus discípulos; esto es, los santos de su corte, y celebrarán contigo desposorios y bodas celestiales: pídela a la Reina de los ángeles que te admita entre sus esclavos, y a Dios que imprima en tu corazón su devoción, y alcanzarás con ella inmensas mercedes de su mano.
PUNTO III. Faltó el vino al mejor tiempo en las bodas no obstante todas sus prevenciones, porque falta el vino del contento en los mayores festines y regocijos del mundo, aunque más los prevengan y diligencien los hombres. Considera la inconstancia de los bienes terrenos, y cuán menguados son todos sus contentos y cuán amargos sus gustos: cotéjalos con los espirituales que goza el alma que tiene paz con Dios, y con los celestiales que gozan los santos en el cielo, y aprende a despreciar aquellos y estimar estos: pídele al Señor de todo tu corazón, y todo tu cuidado sea desearlos y alcanzarlos con su gracia.
PUNTO IV. Considera cómo convirtió Cristo el agua en vino a instancia de su Santísima Madre, porque a sus ruegos convierte los pecadores en santos y los tibios en fervorosos; y vuelve los ojos a ti mismo, y reconoce tu tibieza y la fealdad de tu corazón; y pide al Señor que deshaga con los rayos de su luz el hielo de tus pecados, y te convierta de pecador en santo y de tibio en fervoroso no te rindas a cualquiera desvió, aunque te dé con la puerta en los ojos; insta, clama, llora, gime y persevera pidiendo. Pon a la Beatísima Virgen por intercesora y a los santos del cielo, que todos te ayudarán y alcanzarás esta misericordia del Señor.
(1) Jn. 2.
ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.