Viernes de la III semana después de la Epifanía.
De la gravedad del pecado, por lo que padeció Cristo por él.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
ORACIÓN PARA COMENZAR
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Viernes de la III semana después de la Epifanía.
De la gravedad del pecado, por lo que padeció Cristo por él.
PUNTO I. Considera a Cristo nuestro Señor, como le vio Isaías, herido de lepra de pies a cabeza sin haber en todo su cuerpo parte sana: contémplale crucificado en un madero, llagado y corriendo sangre por ti: muévete a compasión de lo mucho que padece, deseando padecer otro tanto por su amor: tú cometiste el pecado, y Cristo padece la lepra en todo su cuerpo por él; y pondera que no es como la lepra nuestra, que causa contagio y enfermedad, sino antes totalmente contraria porque da salud al alma y al cuerpo, y es bálsamo y medicina celestial que cura y preserva de todas enfermedades. Pídele a Dios que te sane de las tuyas, y te preserve con este bálsamo del contagio de los vicios y de la lepra de los pecados.
PUNTO II. Considera quien fue el que llegó a Cristo y le ocasionó tales y tantas penas, no su pecado porque no le tuvo, sino el nuestro por haberse encargado de él: conoce pues su malicia por la grandeza de las penas que padece por su causa el mismo Hijo de Dios; y si tal castigo hizo el Eterno Padre en su propio Hijo por los pecados ajenos, ¿cuál será el que ejecutará en los pecadores por los propios y en ti mismo por los que has cometido? Tiembla delante de Dios y teme el rigor de su justicia, y pídele que te perdone y te dé la gracia para hacer condigna penitencia de tus culpas, y que te sane con el bálsamo de su sangre de la lepra que has contraído por ellas.
PUNTO III. Considera mirando la imagen del Crucifijo, cómo satisface al Eterno Padre por el pecado de Adán y por los de todo el mundo y por los tuyos en particular. Pondera que es de tal calidad la deuda que resultó de la ofensa, que si todo el mundo se juntara, por más obras y más heroicos que hicieran, no la pudieran condignamente satisfacer, si Cristo con su infinita virtud no satisficiera por ella. Grande pues es la ofensa y sin término su malicia, por la cual fue necesario que muriese y satisficiese el mismo Hijo de Dios; y pues en él hizo tal estrago la sombra del pecado; mira qué hará en ti la verdad de tantos pecados como has cometido; y pídele a Dios perdón por ellos de todo tu corazón.
PUNTO IV. Considera lo que debes al Redentor, que a tanta costa suya te redimió de la culpa y te sacó del infierno, y te franqueó el cielo: mira lo que padece por ti, dale muchas gracias por tan incomparable merced, y llora amargamente la ocasión que le has dado de tu parte de tan acerbos dolores, y pídele perdón deseando no ser nacido por no haberle ofendido, y ofreciendo morir antes que volver a pecar, y pídele su gracia para cumplirlo.
ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.