martes, 20 de enero de 2026

LA FE QUE DEBEMOS TENER EN CRISTO #evangelio #meditacion

De la fe que debemos tener en Cristo a imitación de sus discípulos.

Miércoles de la II semana después de Epifanía

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

ORACIÓN PARA COMENZAR

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACIÓN

Miércoles de la II semana después de Epifanía

De la fe que debemos tener en Cristo a imitación de sus discípulos.

 

PUNTO PRIMERO. Considera lo que dice el evangelista San Juan, que, visto el milagro en que el Salvador convirtió el agua en vino, creyeron sus discípulos en él, no porque antes no creyesen, sino porque con esta maravilla se confirmaron más en su fe, y creció el aprecio que tenían de su persona en sus corazones. Pondera cuántas maravillas mayores ha hecho y hace cada día delante de tus ojos, y la tibieza de tu corazón en creerle y amarle, pues nunca se aumenta, sino antes con un desmayo y frialdad grande vas siempre a menos en su aprecio, como lo declaran tus obras hechas en su ofensa: abre los ojos y repara en esta verdad, y cuán muertos están tu fe y tu entendimiento y voluntad, y propón firmemente de avivarla con la contemplación de sus misterios y con obras de verdadera caridad.

PUNTO II. Considera cómo mandó Cristo a los ministros llenar las hidrias de agua, cosa tan contraria a lo que se pretendía; porque quiere Dios, como enseña el apóstol san Pablo, que cautivemos y rindamos todo nuestro entendimiento en obsequio de la fe, sin escudriñar ni disputar lo que nos dice y enseña, conociendo que no alcanza nuestra corta capacidad la alteza de sus misterios. ¡Oh alma mía! ríndete en todo y por todo a la voz y enseñanza de Dios: mira quién es el que te enseña, sabiduría inmensa, bondad infinita, que ni puede engañarse ni engañarte, y no quieras saber más: toma la leche de la fe como el niño el pecho de su madre, cerrando los ojos a todo discurso humano; porque la fe (1) pierde el merecimiento a donde hay claro conocimiento.

PUNTO III. Considera lo que dice Santiago (2), que la fe está muerta sin las obras, porque ella sola no da la salvación sin ella : mira si la tuya está viva o muerta: si haces obras dignas de cristiano y de discípulo de Cristo, estará viva y merecerás reinar con él en el cielo; pero si eres en el nombre cristiano y en las obras gentil, estará muerta y será para ti de mayor cargo el conocimiento que tienes y no haber obrado con él: saca de aquí propósitos firmísimos de corresponder con tus obras a la fe y nombre que tienes , y hacer una vida tal que sea digna de un discípulo del Redentor.

PUNTO IV. Considera por una parte la necesidad tan grande de la fe, que sin ella, como dice el Apóstol (3), es imposible agradar a Dios , porque es la raíz y el fundamento de toda verdadera virtud, y por otra parte la inmensidad de almas que ha dejado Dios nuestro Señor en las tinieblas de la infidelidad, y la merced que te ha hecho a ti en traerte a su fe y conocimiento, y dale infinitas gracias por este incomparable beneficio, y pídele juntamente que te dé gracia para corresponder a él como tienes obligación, y envié su luz a los que viven en las tinieblas de la infidelidad, y obreros a su Iglesia que los alumbren y saquen de ellas y los traigan a su fe y conocimiento.

(1) 2 Cor. 10. (2) Sant. 2. (3) Heb. 11.

 

ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.