domingo, 18 de enero de 2026

EL PRIMER MILAGRO QUE HIZO CRISTO EN LAS BODAS DE CANÁ #evangelio

Del primer milagro que hizo Cristo en las bodas de Caná.

Lunes de la II semana después de Epifanía

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

ORACIÓN PARA COMENZAR

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACIÓN

Para el lunes de la II semana después de Epifanía

Del primer milagro que hizo Cristo en las bodas de Caná.

PUNTO PRIMERO. Considera la piedad de la Santísima Virgen María que, faltando el vino, sin ser rogada, rogó a su Hijo que remediase aquella falta, y aprende dos cosas: la primera sea, que a su imitación no vendas cara la piedad para con tus prójimos, sino que en conociendo su necesidad procures remediarla sin esperar ruegos ni instancias de los que la padecieren: la segunda es una grande confianza en la piedad de la Beatísima Virgen María, que te concederá cuanto le pidieres, porque si intercedió no siendo rogada, ¿cuánto más intercederá cuando la rogaren? Porque, como dice San Buenaventura, es tanta su benignidad, que se da por bien servida de que la pidan, y por ofendida de que no la rueguen. ¡Oh Virgen Santísima! Y qué diferente sois de los hombres de este siglo, los cuales se dan por ofendidos de que los pidan; a vuestros pies me postro y os suplico que habléis una palabra por este miserable pecador: pedid a Dios que convierta mi alma de agua en vino, y de tibia en fervorosa: en viendo allí la falta rogasteis por ella: mirad, señora, cuántas faltas hay en mí, y pedid por todas a Dios. etc.

PUNTO II. Considera la respuesta tan resuelta, y al parecer severa y de desvió, que dio Cristo a su Santísima Madre, la cual perseveró en su intento hasta que consiguió lo que pedía, y aprende tú a sufrir sequedades y desvíos de la mano de Dios si te los diere en la oración y fuera de ella, y a perseverar en tu intento, que el Señor quiere probar tu constancia y la confianza que tienes en su bondad; y si supieres sufrir y perseverar en la oración, verás tu gozo cumplido: pídele y suplícale a nuestro Señor que te dé esfuerzo y conformidad con su santa voluntad, que perseverando y orando alcanzarás lo que pidieres.

PUNTO III. Entra con la consideración en la sala adonde se celebran aquellas bodas, y mira a Cristo sentado a la mesa, y a la Santísima Virgen, y a los discípulos por su orden, y a todos los convidados: contempla la modestia, la templanza, la autoridad que guardan, la paz y concordia: oye las palabras que dicen, todas santas y de las cosas celestiales, sin contiendas, porfías ni murmuraciones; y aprende el porte que debes guardar en la mesa y en los convites, que si faltó el vino fue misteriosamente, para enseñarnos que a la presencia de Cristo se disminuyen y acaban los gustos sensuales, significados en el vino material que embriaga: y sigue a Cristo adonde quiera que fuere, no te apartes de su lado, tráele siempre contigo en tu corazón , y a su presencia sentirás grande paz, y alcanzarás victoria de la continua guerra que mueve Satanás por medio de nuestros apetitos: vuélvete a él y pídele que no te deje y que te traiga siempre consigo.

PUNTO IV. Considera las palabras que dijo nuestra Señora a los que servían: Haced todo lo que os dijere; y por este medio obró Cristo, Señor nuestro, el milagro, y convirtió el agua en vino; tómalas como dichas a ti de su sagrada boca: mira a la Reina de los Ángeles ante tus ojos, y que tiene los suyos puestos en ti y que te dice: Haz todo lo que te dijere mi Hijo, y medita despacio cuánto te importa obedecer a esta Señora; y que si los ministros de aquellas bodas no hubieran tomado su consejo, no hubiera Cristo convertido el agua en vino, y que si tú no le tomas no alcanzarás lo que deseas: da una vista a toda tu vida pasada, y mira cuántas cosas te ha mandado que no has hecho, cuántos de sus consejos has despreciado, cuántas veces te has hecho sordo a sus voces, y llora lo pasado, y enmiéndate en lo porvenir: muchas mercedes has perdido de Dios por no haber hecho lo que te ha mandado; ríndete ahora del todo a su voluntad, y di: Señor, hablad, que vuestro siervo oye: decidme qué queréis que haga, que aquí me ofrezco a cumplir en todo y por todo cuanto me mandareis, quisiereis y ordenareis, y fuere de vuestra santa voluntad.

 

ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.