Domingo de la Septuagésima
El padre de familias y la viña
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DE
TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,
CUARESMA
Y TIEMPO DE PASIÓN
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Domingo de la Septuagésima
El padre de familias y la viña
Mt 20, 1-6
Dice Cristo que es semejante el reino de los cielos a un padre de familias, que salió al amanecer y a todas horas a alquilar obreros para su viña, y acabado el día, mandó a su mayordomo que les pagase su jornal, empezando por los últimos y acabando con los primeros, de lo que estos se sintieron y él los satisfizo diciendo: que sin agravio suyo podía dar de su hacienda, tanto a los unos como a los otros; de aquí concluye el Salvador, que de la misma manera serán preferidos en su reino los últimos a los primeros; porque aunque sean muchos los llamados, son pocos los escogidos.
PUNTO PRIMERO. Considera el desvelo del padre de familias, que al reír del alba estaba en la plaza para llevar obreros a su viña; en que significa el cuidado que tiene Cristo de su iglesia y de proveerla en todos tiempos de predicadores, confesores y maestros que la cultiven y labren, y arranquen las herejías y malas costumbres, y planten en ella las buenas y santas, y como buenos prelados y padres de esta familia la conserven en su verdor y la mejoren cada día. Da muchas gracias a Dios por el cuidado que tiene de su iglesia, y por el que tiene de ti en particular y por los padres, prelados y maestros que te ha dado para bien de tu alma, la cual si no fuera por ellos estuviera como un sequeral, sin jugo de devoción, ni luz, ni enseñanza para caminar al cielo.
PUNTO II. Considera que esta viña es tu alma y entra despacio y con atención por ella y mira el cuidado que tienes de su aprovechamiento, si velas sobre ella, como este padre de familias velaba a todas horas sobre la suya, si está mejorada o menoscabado su valor. Tiembla de la cuenta que has de dar de ti al padre de familias y pon desde luego todo tu cuidado y desvelo en labrarla y cultivarla, arrancando las malezas de los vicios y plantando las virtudes.
PUNTO III. Considera cómo todos los que llamó este padre de familias a trabajar a su viña, le obedecieron y fueron sin excusarse alguno; acuérdate cuántas veces te ha llamado a ti y te has hecho sordo a su voz, y has resistido a su llamamiento, y cuánto te importa obedecerle y seguir su santa inspiración y los consejos que te da por medio de los padres espirituales y libros devotos: hiere tus pechos y clama al Señor de lo íntimo de tu Corazón y dile : pésame Dios mío, de haber sido tan ingrato y desconocido a vuestra voz; erré como torpe y mal considerado; aquí me postro a vuestros pies esperando vuestra voz y la menor seña, Señor, de vuestra voluntad: habladme Señor que vuestro siervo oye; decid lo que quisiéredes, mandad lo que gustáredes, que en todo y por todo os obedeceré.
PUNTO IV. Considera cómo, acabado el día, mandó el padre de familias pagar el jornal a los obreros ; en que declaró cómo en acabando el día de esta vida, cuando llega el ocaso de la muerte, ha de dar Dios el premio de sus trabajos a los que le hubieren servido; no será como los hombres del mundo, que se quedan con el jornal de sus criados después de haberles servido muchos años, sino que por el trabajo de un día da un peso de gloria eterna a los suyos. Pondera que presto dará fin el trabajo de este siglo y vendrá el Señor a premiar a sus siervos, y pon los ojos en el valor del premio eterno con que Dios nuestro Señor paga a los suyos para que se encienda tu voluntad en un fervoroso deseo de servirle.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.