jueves, 28 de octubre de 2021

DESEO DEL CIELO (2) MES DEL ROSARIO. DÍA 29

MES DEL ROSARIO

 

Postrados ante una imagen de la Santísima Virgen (si es posible de Nuestra Señora del Rosario) se dirá:

Por la señal...

 

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, por ser Vos quien sois, bondad infinita, me pesa de haberos ofendido y propongo con vuestra gracia no pecar más; lo que espero mee concederéis por vuestra pasión y muerte, para perseverar en vuestro servicio hasta alabaros en el cielo. Amén

 

Se lee y medita la reflexión de cada día.

 

Día 29

La muerte y Asunción de Nuestra Señora

DESEO DEL CIELO

Reunidos ya los Apóstoles que no tuvieron la dicha de presenciar la feliz muerte o tránsito de La Santísima Virgen, quisieron todos ir a venerar en el sepulcro a su Madre, Señora y·Maestra.

Llenos de admiración y gozo vieron que el virginal cuerpo de la Madre de Dios estaba en el sepulcro y que en cuerpo y alma su Divino Hijo la había llevado al Empíreo para glorificar aquel cuerpo que había sido Templo del Espíritu Santo, encarnándose en él el Verbo Eterno. El Padre Eterno, como a Hija suya predilecta, la había colmado desde el momento de su Inmaculada Concepción de privilegios y dones sobrenaturales, llenándola de gracias, a las que había correspondido esta Privilegiada Criatura, y ahora premiaba sus virtudes con una gloria superior a la de todos los santos, Toda la. Beatísima Trinidad quiso honrar a la Santísima Virgen, llevándola al cielo en cuerpo y alma en su gloriosa Asunción y así fue elevándola sobre los Ángeles y Arcángeles, sobre los Tronos, Dominaciones y Virtudes, sobre las Potestades, Principados, Querubines y Serafines como Reina y Señora de todos los coros Angélicos. ¡Qué gloria la de nuestra Santa Madre! ¡Qué dicha será verla en el cielo!

Para lograr esta dicha hemos de procurar santificarnos y no ha de parecernos costo ningún sacrificio. El deseo del cielo ha de allanarnos todas las dificultades que se nos presenten en el camino de la virtud. El deseo del ciclo ha de hacernos ver cuán mezquinos son los bienes de la tierra, cuán falso todo lo que nos ofrece el mundo, cómo hemos de usar de todo lo que nos rodea en cuanto pueda servirnos para alcanzar nuestra salvación. El deseo del cielo hará que conozcamos cuánto valen las virtudes a las que una recompensa tan magnifica da Dios y nos esforzaremos por adquirirlas.

Roguemos a la Celestial Emperatriz de cielos y tierra nos conceda este deseo del cielo que nos haga Santos y todas las virtudes que necesitemos para salvarnos, pues deseamos con todas las ansias de nuestro corazón amarla mucho en la tierra, para verla después en el cielo y bendecir a Dios siempre por todos los privilegios y gracias con que la enriqueció.

 

PRÁCTICA

Cuando tengamos algo que sufrir para cumplir la Voluntad de Dios, la esperan.za del cielo nos animará paira sufrirlo con santa conformidad.

 

PETICIÓN

Jaculatoria. Oh, María, Virgen digna de alabanza, ruega. por nosotros.

Bendita sea tu pureza...

Jesús en El Santísimo Sacramento. San Pedro Julián Eymard

 

Jesús en El Santísimo Sacra... by IGLESIA DEL SALVADOR DE TOL...

 

Puntos de Adoración

I

JESÚS EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 

¿Ante quién estoy?

1.º Estáis, me responde la santa Iglesia, en presencia de Jesucristo, vuestro rey, vuestro Salvador y vuestro Dios.

Adórale, alma mía, con la fe del ciego de nacimiento que, reconociendo a su bienhechor, se postra ante Jesús y le adora humildemente.

Adórale con la fe de Tomás y dile: “¡Señor mío y Dios mío!”

Pero yo no veo a Jesús como el discípulo del cenáculo. –Es verdad; no obstante dice el Salvador: “Bienaventurados los que creen sin haber visto”, ni tocado con sus manos.

La Iglesia me muestra a mi Salvador y mi Dios oculto bajo la forma de una Hostia –como el precursor lo mostraba bajo la forma de un hombre cualquiera–, como María le mostró a los magos bajo la forma de un niño.

Adórale, ¡oh alma mía!, con la fe de los reyes de Belén; ofrécele el incienso de tu adoración como a tu Dios; la mirra de la mortificación como a tu Salvador, y el oro de tu amor y el tributo de tu dependencia como a tu rey.

2.º Pero ¿por qué no se me revela Jesús en el esplendor de su gloria, por qué no se manifiesta ante mis ojos?

Para probar mi fe y tornarla humilde, dócil, sumisa a la autoridad de la santa Iglesia, su esposa y mi madre, que me habla en su nombre.

Por otra parte, ¿qué necesidad tengo de ver, oír, tocar para creer en la presencia real de Jesús en la santa Hostia? ¿No me basta su palabra divina? A nadie se piden más garantías. ¿Es que puede engañarme su promesa? ¿Puede equivocarse su Iglesia? Los santos que creen, adoran y aman a Jesús en su divino Sacramento, ¿por ventura viven en el error y en la ilusión?

¡Ah!, si fuera más humilde, más puro, más fervoroso, Jesús se manifestaría con mayor claridad a mi corazón; sentiría, como Juan Bautista, la proximidad de este fuego divino; lo sentiría en mí como María cuando lo llevaba en su seno; la luz de la fe penetraría en mi alma como los rayos del sol iluminan el cristal transparente.

¡Sí, oh Señor y Dios mío, creo y adoro con la Iglesia vuestro cuerpo, vuestra sangre, vuestra alma y vuestra Divinidad sustancial, verdadera y realmente presentes en la santa Hostia!

Creo, mas aumentad mi fe; dadme una fe sencilla como la de un niño, viva como la llama del amor, fuerte como la de los mártires e intrépida como la de los apóstoles.

 

 

¿Por qué está Jesús en el Santísimo Sacramento?

1.º ¡Por mí! ¡Porque me ama! Su amor, que lo ha llevado a entregarse a los sufrimientos y la muerte de cruz, le ha hecho instituir este memorial de su pasión y de su muerte con el que quiere alimentar, mi alma. ¡Soy, pues, el fin de este divino Sacramento!

2.º Se hace todo mío en su Sacramento: le poseo enteramente tal cual es en el cielo con todas las riquezas de su gloria; tal cual era sobre la tierra, con todas las virtudes de su vida, con todas las gracias de su muerte. Si no es su amor, nada tengo que envidiar a los apóstoles que vivieron con Él; ni a los santos que triunfan con Él.

3.º No está en el santísimo Sacramento sino para mí; le recibo y le adoro como si estuviera solo en el mundo. ¡Se porta conmigo como si no tuviera más que pensar en mí, escucharme, amarme y, me atrevería a decir, servirme!

¡Oh! ¿Cómo podré corresponder a tanta bondad, a tanto amor para con una criatura tan pobre e indigna?

Pero, ¡oh Jesús mío!, vuestro amor os seduce y os engaña. ¡Os olvidáis de lo que he sido y lo que soy!

Por medio de la santa Iglesia, por los santos y ángeles os ofrezco mis acciones de gracias; con María mi madre quiero celebrar vuestra misericordia y cantar un Magníficat, el sublime canto del reconocimiento.

 

¿Para qué está Jesús en el santísimo Sacramento?

1.º Jesús está en el santísimo Sacramento para curarme.

Padezco de la fiebre del pecado. Estoy cubierto de llagas, mi alma está leprosa: he ahí mi médico. Y este buen samaritano viene a purificarme, a devolverme la salud de mi alma.

¡Oh! ¡Cuánto la necesito! Tanto tiempo ha que sufro. Las llagas de mi alma son muy crónicas; el hábito del mal está muy arraigado en mí, y las tentaciones de cada momento irritan vivamente estas llagas y alimentan muy activamente este foco de pecado. Pero, oh Jesús, decid una palabra, una sola palabra a mi alma, como a la suegra de Pedro, devorada por la fiebre, como al centurión para su hijo sin esperanza de vida, como al leproso del camino, y mi alma será salva.

2.º Jesús está en el santísimo Sacramento para ser mi maestro, para educarme, adornarme con su gracia, infundirme su espíritu de verdad y de amor; hacer vivir en mí sus costumbres y sus virtudes; en una palabra, para educarme cristianamente: es mi divino maestro, mi modelo y mi gracia.

3.º Jesús está en el santísimo Sacramento como salvador mío.

Viene para comunicarme las gracias de la redención, aplicarme sus méritos y derramar su sangre divina sobre mi cuerpo y mi alma. Y para esto se sacrifica en el altar como víctima de propiciación y pide a su Padre gracia y misericordia para mí.

Pero para que su sacrificio produzca todos sus frutos, Jesús me pide que lo complete, que me una a Él, que sufra en su lugar, ya que después de su resurrección Él no puede sufrir.

En compensación, Él dará a mis penas, a mis sufrimientos un precio y un valor infinitos, los revestirá de los méritos de su divina persona y los hará suyos; ¡esta será la redención, la pasión y la muerte del calvario renovada y reproducida en mí por la Eucaristía!

 

En cambio, ¿qué quiere Jesús de mí?

1.º Que le ame como Él me ama; que le ame al menos como un hijo ama a su padre y a su madre; a Él, el mejor de los padres y la más tierna de las madres; el amigo real, fiel, desinteresado; el amigo inmortal de los buenos y malos días.

Nada más digno.

2.º Quiere que le sirva tan bien como el interés hace servir a un amo humano; el honor, la ambición, a un poderoso rey; la piedad filial a un padre respetado, y que no se diga que Jesús es peor servido que el hombre.

Nada más justo.

3.º Aguarda a que yo le ofrende el homenaje de mi vida, de mi libertad, de todo mi ser, ya que Jesús me ofrece en el santísimo Sacramento y me da sus gracias, su libertad, su vida, todo cuanto es.

Nada más equitativo.

4.º En fin, Jesús quiere reinar en mí; ¡eso es cuanto ambiciona! ¡Es ésta su realeza de amor, el fin de su encarnación, de su pasión, de su Eucaristía!

Reinar en mí, reinar sobre mí; reinar en mi alma, en mi corazón, en toda mi vida, en mi amor. ¡Este es el segundo cielo de su gloria! ¡Oh, sí, Jesús, venid y reinad! ¡Que mi cuerpo sea vuestro templo, mi corazón vuestro trono, mi voluntad vuestra sierva devota!

¡Que sea siempre vuestro y no viva más que de vos y para vos!

miércoles, 27 de octubre de 2021

DESEO DEL CIELO. MES DEL ROSARIO. DÍA 28

MES DEL ROSARIO

 

Postrados ante una imagen de la Santísima Virgen (si es posible de Nuestra Señora del Rosario) se dirá:

Por la señal...

 

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, por ser Vos quien sois, bondad infinita, me pesa de haberos ofendido y propongo con vuestra gracia no pecar más; lo que espero mee concederéis por vuestra pasión y muerte, para perseverar en vuestro servicio hasta alabaros en el cielo. Amén

 

Se lee y medita la reflexión de cada día.

 

Día 28

La muerte y Asunción de Nuestra Señora

DESEO DEL CIELO

La Inmaculada Virgen María, abrasada en el Divino Amor, sólo suspiraba por su Amado, y su afecto y su corazón estaban fijos en el cielo. Cada día crecía más este amor y este deseo del cielo, y así, sin enfermedad ninguna, vio cumplirse el deseo de su corazón y que su Santísimo Hijo bajaba del Empíreo para transportarla allí, colmándola de gloria y de felicidad sempiterna. ¡Feliz tránsito el de la Virgen Madre! ¡Qué feliz muerte!

¡Muerte de amor divino para ir a gozar para siempre con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo!

Después de contemplar la feliz muerte de la Santísima Virgen, ¿temeremos tanto la muerte? Como sea la vida, así será la muerte. Si nos espanta tanto el recuerdo de ésta, ¿por qué no nos esforzamos para que sea buena nuestra vida, que nos asegure una buena muerte? Tememos la muerte porque no miramos más que lo que tiene de terrible para la naturaleza, y no vemos que es la que nos ha de hacer volar hasta Dios, que ella proporciona el ir a Dios. Por eso los Santos no la temían, sino al contrario, la deseaban santamente. Procuremos de ahora en adelante considerar la muerte como a un bien y esperarla sin temor.

Quiso Dios Nuestro Señor morir paira salvarnos; aceptemos la muerte de buena voluntad. Meditemos, muchas         veces en ella, pensemos que es el puente de la tierra al cielo y queremos con alegría pasar por ella. No es de buenos cristianos el temerla; ¿por qué nos ha de asustar? ¡Qué crueldad cuando se vea a una persona querida o a un prójimo nuestro que va a morir, por temor de asustarles, no prevenirles para que se preparen y reciban los Santos Sacramentos! Es falta de caridad y cariño, puede ser causa de la condenación de aquella alma que una buena confesión hubiera llevado al cielo. Es preferible un saludable sobresalto, que un susto eterno al comparecer ante el tribunal Dios sin la debida preparación, sin estar purificada el alma y fortalecida con el Santo Viático.  Roguemos a la Virgen María que por su gloriosa Asunción nos conceda una buena muerte y la gracia de recibir los Santos Sacramentos, muriendo en sus brazos y en los de su Divino Hijo Jesús.

 

PRÁCTICA

Hacer un acto de aceptación de la muerte, a los pies de una. imagen de la Virgen, y todos los días decir a Nuestro Señor, por medio de esta Santísima Madre: Dadnos, Jesús, buena muerte, por vuestra Pasión y Muerte.

 

PETICIÓN

Jaculatoria. Oh, María, Virgen digna de reverencia, ruega por nosotros.

Bendita sea tu pureza...

La virtud de la justicia. Homilía

UN CRISTIANO ANTE EL HALLOWEEN

 


UN CRISTIANO ANTE EL HALLOWEEN

1. Hallowen es una fiesta pagana, con relación inmediata con la brujería y el satanismo.
2. Todas las formas de brujería van contra la fe: espiritismo, hechicería, adivinación, lectura de cartas, horóscopos, astrología y tantas máscaras con que se encubre la maldad.
3. Hallowen sirve para rendir culto a Satanás. Tras la apariencia “inocente” de un disfraz y de una calabaza, esta noche las sectas satánicas realizan “sus misas negras”.
4. Hallowen se opone al primer mandamiento de Amar a Dios y darle el culto debido.
5. Participar –aunque sea solo con el disfraz- es olvidarse de Dios y ponerse al servicio de Satanás.
6. Contamina y esclaviza nuestras almas. En lo espiritual, no hay término medio: O estamos en gracia o estamos en pecado, o estamos con Dios o con Satanás…
7. Como cristianos no podemos participar en nada relacionado con Hallowen. Es más, debemos rechazarlo y hacer todo lo posible para que otros no participen.
8. Nosotros, los cristianos, celebramos la vida, la santidad y la gracia en la solemnidad de todos los santos (1 de noviembre) y rezamos por el eterno descanso de los difuntos (2 de noviembre)
9. Además estamos llamado a reparar los sacrilegios, profanaciones y todos los pecados que estos días se cometen:
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman!
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

martes, 26 de octubre de 2021

AMOR DE DIOS (2) MES DEL ROSARIO. DÍA 27

MES DEL ROSARIO

 

Postrados ante una imagen de la Santísima Virgen (si es posible de Nuestra Señora del Rosario) se dirá:

Por la señal...

 

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, por ser Vos quien sois, bondad infinita, me pesa de haberos ofendido y propongo con vuestra gracia no pecar más; lo que espero mee concederéis por vuestra pasión y muerte, para perseverar en vuestro servicio hasta alabaros en el cielo. Amén

 

Se lee y medita la reflexión de cada día.

 

 

Día 27

La venida del Espíritu Santo

AMOR DE DIOS

La Santísima Virgen, Esposa del Espíritu Santo, es la mejor medianera para atraer sobre nosotros el Divino Espíritu para que nos llene de sus frutos y dones y con ellos poder agradar a Dios. Con todo el fervor de nuestro corazón pidamos a nuestra Celestial Madre que el Espíritu Santo inflame en nosotros el fuego sagrado de su santo amor, que nos alcance sus dones la divina Sabiduría para saber cumplir la Voluntad de Dios; el don de Entendimiento que nos haga entender las cosas de Dios para nuestro provecho y el del prójimo y con Su Ciencia poder discernir lo que es bueno y lo que es malo para seguir lo primero y apartarnos de lo segundo, para lo cual necesitamos el don de Fortaleza que nos sostenga, y por nada ni por nadie apartarnos del camino del bien que nos hemos propuesto seguir.

La Santísima Virgen, que es Madre del buen Consejo, nos concederá que el Espíritu Santo nos comunique este don de Consejo con el cual conduzcamos a nuestros prójimos Dios, convenciéndoles con nuestras exhortaciones que deben ir avaloradas con nuestro buen ejemplo. Y puesto que por nosotros mismos nada bueno podemos, necesitamos don de Piedad, de la verdadera piedad sólida y práctica, por la que merezcamos sean oídas nuestras oraciones, y con el santo Temor de Dios consigamos vencer a nuestros enemigos·, siendo nuestra vida de verdaderos cristianos, mereciendo las bendiciones del Señor por cumplir fielmente su primer mandamiento: Amar a Dios sobre todas las cosas.

¡Qué dichosa sería nuestra vida si la empleásemos toda en el amor de Dios! Este amor constituye la dicha de los bienaventurados y debe constituir la nuestra. Tenemos en la santa Eucaristía el amor de los amores, nuestro buen Jesús. Acerquémonos diariamente a Él, recibámosle en nuestro corazón deseosos de que nos comunique su amor, y ese amor y esta unión con el Dios del amor, será nuestra felicidad, llenándonos de los dones y de los frutos del Espíritu Santo, pues por la Sagrada Comunión este Espíritu se comunica con nuestras almas.

La Santísima Virgen, Madre del Amor Hermosos, nos conceda estemos siempre inflamados en el amor de Dios.

 

PRÁCTICA

Al prepararnos para la Sagrada Comunión pidamos a la Santísima Virgen que su Divino Hijo nos conceda un verdadero amor de Dios.

 

PETICIÓN

Jaculatoria. Oh, María, Madre de la Divina gracia, ruega por