X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

AVISOS DEL CULTO

***Miércoles 9 de agosto, la santa misa será a las 8:30. A partir del jueves, 10 de agosto, la santa misa diaria será a las 8:15. Los domingos a las 10:00.

Martes, día 15 de agosto, la Asunción de Nuestra Señora, santa misa a las 10:00.

Miércoles, 23 de agosto, Conmemoración del P. Pío, santa misa a las 18:00, precedida del Rosario.

*** A partir del martes 8 de agosto, el culto de la tarde se suspende hasta nuevo aviso; como también la hora santa de los jueves.

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 3 de septiembre. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Sábado 9 de septiembre. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com



lunes, 20 de febrero de 2017

PALABRA DE DIOS Y TIERRA SANTA Reflexión diaria acerca de la Palabra de Dios.



 PALABRA DE DIOS Y TIERRA SANTA
Reflexión diaria acerca de la Palabra de Dios.
El Verbo de Dios se hizo carne en el seno de María de Nazaret, en un momento preciso y en un lugar concreto, en una franja de tierra fronteriza del imperio romano. Por lo que miramos con gratitud aquella Tierra, en la que Jesús ha nacido, ha vivido y se ha entregado a sí mismo por todos nosotros. Tierra Santa es «el quinto Evangelio».
Los cristianos que viven en la Tierra de Jesús están llamados no sólo a servir como «un faro de fe para la Iglesia universal, sino también levadura de armonía, sabiduría y equilibrio en la vida de una sociedad que tradicionalmente ha sido, y sigue siendo, pluralista, multiétnica y multirreligiosa».
La Tierra Santa sigue siendo todavía hoy meta de peregrinación del pueblo cristiano, como gesto de oración y penitencia, avivando en nosotros tanto el deseo de la Jerusalén celestial, verdadera meta de toda peregrinación, como la pasión de que el nombre de Jesús, el único que puede salvar, sea reconocido por todos.
Cfr. Verbum Domini, 89