___AVISOS DEL CULTO___

7 de diciembre. VIGILIA DE LA INMACULADA. 21:30 Rosario y 22:00 Hora Santa

8 de diciembre. SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA. Santa Misa cantada a las 10:00

10 de diciembre. II DOMINGO DE ADVIENTO. 10:00 Santa Misa.

*** MISA EN PONTEVEDRA. Domingo 10 de diciembre a las 20:00 en la parroquia de San José de Campolongo, Pontevedra.

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 7 de enero. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL eN LUGO. Sábado 9 de diciembre. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com

miércoles, 22 de febrero de 2017

ANUNCIAR AL MUNDO EL «LOGOS» DE LA ESPERANZA Reflexión diaria acerca de la Palabra de Dios.



ANUNCIAR AL MUNDO EL «LOGOS» DE LA ESPERANZA
Reflexión diaria acerca de la Palabra de Dios.
El Verbo de Dios nos ha comunicado la vida divina que transfigura la faz de la tierra, haciendo nuevas todas las cosas. Su Palabra no sólo nos concierne como destinatarios de la revelación divina, sino también como sus anunciadores. Él, el enviado del Padre para cumplir su voluntad, nos atrae hacia sí y nos hace partícipes de su vida y misión. El Espíritu del Resucitado capacita así nuestra vida para el anuncio eficaz de la Palabra en todo el mundo.
El hombre necesita la gran esperanza para poder vivir el propio presente, y la Iglesia tiene la misión de anunciar la gran esperanza que es el Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo.
Por eso la Iglesia es misionera en su esencia. No podemos guardar para nosotros las palabras de vida eterna: son para todos, para cada hombre. Toda persona de nuestro tiempo, lo sepa o no, necesita este anuncio. Nos corresponde a nosotros la responsabilidad de transmitir lo que, a su vez, hemos recibido por gracia.
Cfr. Verbum Domini, 91