viernes, 29 de agosto de 2025

30. CORAZÓN DE MARÍA, REINA Y MADRE DE LOS MORIBUNDOS. MES DEL INMACULADO CORAZÓN

DÍA TRIGÉSIMO

Corazón de María, Reina y Madre de los moribundos

 

MES DE AGOSTO

CONSAGRADO

AL PURÍSIMO E INMACULLADO

CORAZÓN DE MARÍA

 

 

PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS.

 

Por la señal... etc.

 

Acto de contrición. - Señor mío Jesucristo...

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Dulcísimo e inmaculado Corazón de María! Lleno de filial ternura y confianza comparezco ante vuestra soberana presencia a rendiros Jos sinceros homenajes de mí pobre corazón y a pediros remedio para mis necesidades y gracia para conseguir mi eterna salvación. ¿Dónde hallaré amparo más seguro, voluntad más decidida para socorrerme que en la amantísima Madre de los pecadores; que los amó hasta entregar por ellos a la muerte a su Santísimo Hijo y Salvador? ¿Quién acudió jamás a este piadoso Corazón que no fuese favorablemente acogido? Oíd, Madre mía, las súplicas que durante este mes logre dirigiros. Dad luz a mi entendimiento para conocer vuestras excelencias y prerrogativas; moved mi voluntad para seguir vuestros ejemplos é imitar vuestras virtudes, prended en mi corazón una centella siquiera del amoroso incendio con que se consumió el vuestro de caridad con Dios y con los hombres, y concededme aquella devoción hacia Vos que es prenda segura de salvación. Amén.

 

Se lee y medita lo propio de cada día del mes.

 

DÍA TRIGÉSIMO

MEDITACIÓN

Corazón de María, Reina y Madre de los moribundos

Cuando más necesitados estamos del consuelo y alivio de María es ciertamente en las graves enfermedades y último trance de la vida. Los dolores que lleva consigo la enfermedad, la tristeza que suele apoderarse del espíritu, el amor de la vida que se deja, la separación de cuanto amamos aquí, la incertidumbre de la suerte que nos aguarda, el remordimiento, quizá, de lo que hicimos y el pavoroso juicio que dentro de breves instantes se ha de ejecutar, todo contribuye a que el alma en aquellos supremos momentos se sienta desfallecer y busque adonde volver los ojos en demanda de consuelo y seguridad. La que mejor se los puede dar entonces es el Corazón de la Reina y Madre de los moribundos, salud de los enfermos y puerta del paraíso; Ninguna como esta Madre amorosísima para serenar aquellas últimas tempestades y devolver la tranquilidad al espíritu conturbado. Millares de veces se ha visto cómo recobraba la paz el moribundo al invocar el dulcísimo nombre de María. Sólo el recuerdo de tan buena Madre ha bastado con frecuencia para disipar temores y convertir la tristeza en alegría. La presencia de tan buena Madre en aquella hora ahuyenta a los demonios, y su piadoso Corazón manifiesta ostensiblemente que no en vano se le pide “ruega por nosotros pecadores en la hora de la muerte”. 

 

¡Oh Corazón de María! Tuyo quiero ser en vida y en muerte. En aquellos últimos instantes, muestra que eres mi Madre.

 

PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS.

 

ASPIRACIONES

¡Corazón lucidísimo de María! Alumbradme.

¡Corazón purísimo de María! Limpiadme.

¡Corazón hermosísimo de María! Atraedme.

¡Corazón amorosísimo de María! Encendedme.

¡Corazón dulcísimo de María! Pacificadme.

¡Corazón afligidísimo de María! Compungidme.

¡Corazón fortísimo de María! Alentadme.

¡Corazón poderosísimo de María! Protegedme.

¡Corazón santísimo de María! En la hora tremenda de mi muerte y juicio, defendedme y mandadme ir a Vos.

Dulce Corazón de María, sed mi salvación.

 

ACTO DE REPARACIÓN ENSEÑANDO POR EL ÁNGEL DE LA PAZ A LOS PASTORCITOS DE FÁTIMA

 

Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo,

Os adoro profundamente y Os ofrezco

el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma

y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo,

presente en todos los sagrarios de la tierra,

en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias

con que Él mismo es ofendido

y por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón

y del Corazón Inmaculado de María,

os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén.

 

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Bajo vuestra protección nos acogemos,

santa Madre de Dios; no desechéis nuestras súplicas ni os olvidéis de nuestras necesidades, sino libradnos siempre de todo peligro, Virgen gloriosa y Madre nuestra. Amén.

 

“Corazón Inmaculado de María,

rogad por nosotros.”

100 días de indulgencia cada vez, Pío IX

 

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

Indulgencias en la devoción al Inmaculado Corazón de María en el mes de agosto.

A los fieles que, en cualquier día del mes de agosto, rezan algunas preces o practican algún otro ejercicio de piedad en honor del Inmaculado Corazón de María, se les concede: indulgencia de cinco años, una vez.

A los que practican el mismo ejercicio durante todo el referido mes, se les concede indulgencia plenaria en las condiciones de costumbre: confesión, comunión y oración por las intenciones del Santo Padre. (S.C. del S. Oficio, 13 de marzo de 1913; S. Penitenciaría Apostólica, 2 de junio de 1935).