X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

AVISOS DEL CULTO

***Miércoles 9 de agosto, la santa misa será a las 8:30. A partir del jueves, 10 de agosto, la santa misa diaria será a las 8:15. Los domingos a las 10:00.

Martes, día 15 de agosto, la Asunción de Nuestra Señora, santa misa a las 10:00.

Miércoles, 23 de agosto, Conmemoración del P. Pío, santa misa a las 18:00, precedida del Rosario.

*** A partir del martes 8 de agosto, el culto de la tarde se suspende hasta nuevo aviso; como también la hora santa de los jueves.

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 3 de septiembre. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Sábado 9 de septiembre. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com



jueves, 19 de marzo de 2015

EL SUEÑO DE LA MUERTE. Benedicto XVI



COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DÍA
JUEVES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Así les habló a los discípulos, expresando con la metáfora del sueño el punto de vista de Dios sobre la muerte física: Dios la considera precisamente como un sueño, del que se puede despertar.
Jesús demostró un poder absoluto sobre esta muerte: se ve cuando devuelve la vida al joven hijo de la viuda de Naím y a la niña de doce años. Precisamente de ella dijo: «La niña no ha muerto; está dormida», provocando la burla de los presentes. Pero, en verdad, es precisamente así: la muerte del cuerpo es un sueño del que Dios nos puede despertar en cualquier momento.
Este señorío sobre la muerte no impidió a Jesús experimentar una sincera compasión por el dolor de la separación. Al ver llorar a Marta y María y a cuantos habían acudido a consolarlas, también Jesús «se conmovió profundamente, se turbó» y, por último, «lloró». El corazón de Cristo es divino-humano: en él Dios y hombre se encontraron perfectamente, sin separación y sin confusión. Él es la imagen, más aún, la encarnación de Dios, que es amor, misericordia, ternura paterna y materna, del Dios que es Vida.
Benedicto XVI, Ángelus del domingo 9 de marzo de 2008