X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

AVISOS DEL CULTO

***Miércoles 9 de agosto, la santa misa será a las 8:30. A partir del jueves, 10 de agosto, la santa misa diaria será a las 8:15. Los domingos a las 10:00.

Martes, día 15 de agosto, la Asunción de Nuestra Señora, santa misa a las 10:00.

Miércoles, 23 de agosto, Conmemoración del P. Pío, santa misa a las 18:00, precedida del Rosario.

*** A partir del martes 8 de agosto, el culto de la tarde se suspende hasta nuevo aviso; como también la hora santa de los jueves.

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 3 de septiembre. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Sábado 9 de septiembre. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com



sábado, 28 de marzo de 2015

EL AMOR NO MUERE


COMENTARIO DEL EVANGELIO DEL DÍA
SÁBADO DE LA I SEMANA DE PASIÓN
Forma Extraordinaria del Rito Romano

«Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24). El evangelista san Juan anuncia así la glorificación de Cristo a través del misterio de su muerte en cruz. En este tiempo de Pascua, precisamente a la luz del prodigio de la Resurrección, esas palabras cobran una elocuencia aún más profunda e intensa. Aunque es verdad que en ellas se percibe cierta tristeza por la próxima separación de sus discípulos, también es verdad que Jesús indica el secreto para derrotar el poder de la muerte.
La muerte no tiene la última palabra; no es el fin de todo, sino que, redimida por el sacrificio de la cruz, puede ser ya el paso a la alegría de la vida sin fin. Dice Jesús: «El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para la vida eterna» (Jn 12,25). Así pues, si aceptamos morir a nuestro egoísmo, si no nos cerramos en nosotros mismos y hacemos de nuestra vida un don a Dios y a los hermanos, también nosotros podremos conocer la rica fecundidad del amor. Y el amor no muere.
Benedicto XVI, 23 de abril de 2008.