viernes, 27 de febrero de 2026

La Transfiguración del Señor

 


Sábado de la I semana de Cuaresma

La Transfiguración del Señor

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Sábado de la I semana de Cuaresma

La Transfiguración del Señor.

Mt 17, 1-9

Retiróse Cristo con tres discípulos a un monte y transfiguróse delante de ellos, asistiéronle Moisés y Elías hablando con él de su pasión, cubrióle una resplandeciente nube y oyóse la voz del Padre, que le confesó por su Hijo; los discípulos temieron, y Cristo les mandó que guardasen en silencio lo que habían visto, hasta que resucitase de los muertos.

PUNTO PRIMERO. Considera cómo Cristo retiró sus discípulos a la soledad de un monte, para mostrarles la gloria de su transfiguración, porque no rebela sus secretos misterios sino a los que se retiran del bullicio de los hombres y de los negocios seglares a la soledad y quietud del corazón.  Aprende a retirarte de todo lo terreno, si quieres gozar con Cristo de lo divino y celestial.

PUNTO II. Dice el sagrado Evangelista que orando se transfiguró y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestiduras se blanquearon como la nieve; a donde has de aprender la virtud de la oración y vacar a ella, porque en los coloquios con Dios se trueca el hombre de pecador en santo y de carnal en espiritual; resplandece con la luz del buen ejemplo, y alcanza la blancura y candidez de su alma ¡Oh si supieras dar de mano a todo lo terreno, y entregarte todo a la oración y coloquios con Dios! Allí alcanzó Moisés el resplandor de su rostro, y allí le alcanzarás tú si sabes orar con el afecto y devoción que debes; levanta el corazón a Dios nuestro Señor y dile: dadme esta gracia, Dios mío, que dejada la conversación de los hombres, me entregue totalmente a la vuestra y sepa vacar a la oración, y alcance en ella las gracias que comunicáis a los que dignamente oran.

PUNTO III. Considera cómo de doce apóstoles y setenta y dos discípulos, a solos tres manifiesta Cristo su Transfiguración, porque siempre son pocos los escogidos y los que sirven a Dios perfectamente, y merecen que les rebele sus misterios. Mira si tú eres de los pocos o de los muchos, y si mereces recibir las misericordias especiales de Dios, y procura purificar tu alma y alcanzar la perfección, para merecer ser uno de los escogidos y favorecidos del Señor.

PUNTO IV. Considera la causa porque Cristo se transfiguró en esta ocasión, que fue, como dice el Evangelista, porque les había profetizado su Pasión, y mostróles su gloria, porque no descaeciesen en la fe, ni le tuviesen por solo hombre viéndole padecer. Mira cuánto importa la fe, que es el fundamento de toda la santidad, y cómo desea el Señor que nos arraiguemos en ella, pues lo procura con medios tan altos, y no duda de abrir los cielos y franquearnos sus tesoros, porque no faltemos en ella. Pídele a Dios que te dé gracia para crecer cada día en su santa fe, y que te dé su luz para arraigarte más y más en ella.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.