viernes, 20 de febrero de 2026

Jesús camina sobre las aguas

 


Sábado después de ceniza

Jesús camina sobre las aguas

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Sábado después de ceniza

Jesús camina sobre las aguas

Mc 6, 47-56

Padeciendo los discípulos tempestad una noche en la mar, vino a ellos Cristo sobre las aguas, entró en su nave y cesó el viento; llegaron a tierra, y sanó a muchos enfermos que vinieron a pedirle salud.

PUNTO PRIMERO. Considera la tempestad que padecieron los discípulos que se embarcaron sin su maestro en el mar; porque adonde falta el Señor, luego se mueven tempestades. Aprende a no perderle de vista; más ruégale afectuosamente que no se aparte de ti, ni te deje apartar de su lado.

PUNTO II. Considera la vigilancia y cuidado con que vivía el Salvador de los suyos, y la que deben tener los prelados y superiores de los que les ha encomendado: mira cómo se entra en el mismo peligro con ellos y cómo los viene a visitar en sus mayores aflicciones, y aprende a visitar y consolar a los tuyos y juntamente a tener firme esperanza en la piedad de este Señor; piensa el cuidado que tiene de ti y cómo nunca te olvida y sabe y atiende a dónde estás, y en qué entiendes, y los trabajos que te cercan para consolarte en ellos y librarte de cualesquiera peligros en que te hallares: gózate de tener tan buen maestro y Señor, y clama en tus necesidades suplicándole que venga y te favorezca, como lo hizo con sus discípulos.

PUNTO III. Considera cómo los discípulos al principio no conocieron a su Maestro, hasta que se acercó a ellos y entró en su nave, y les comunicó familiarmente; llégate a Dios si quieres conocerle, que por esto le ignoras y no le sirves como debes, porque andas retirado de su presencia, embarcado en el mar de este mundo; retírate de las criaturas y hallarás al Criador; conversa con Él en la oración, y alcanzarás luz para conocerle, y espíritu para amarle y servirle.

PUNTO IV. Considera cómo en saltando en tierra le trajeron los enfermos, y todos cobraron salud con solo tocar su vestidura. Pondera cuántas veces le has tocado tú, no solo su vestidura sino su Santísimo Cuerpo, y recibídole en el tuyo, y te estás enfermo, porque no tienes la fe que aquellos tuvieron; llora tu negligencia, y pídele al Señor que te sane pues tienes tantas enfermedades; cuéntaselas una a una, y pídele que te sane de todas, y que te dé su gracia para que no vuelvas a recaer en los pecados.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.