Sábado después de ceniza
Jesús camina sobre las aguas
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DE
TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,
CUARESMA
Y TIEMPO DE PASIÓN
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Sábado después de ceniza
Jesús camina sobre las aguas
Mc 6, 47-56
Padeciendo los discípulos tempestad una noche en la mar, vino a ellos Cristo sobre las aguas, entró en su nave y cesó el viento; llegaron a tierra, y sanó a muchos enfermos que vinieron a pedirle salud.
PUNTO PRIMERO. Considera la tempestad que padecieron los discípulos que se embarcaron sin su maestro en el mar; porque adonde falta el Señor, luego se mueven tempestades. Aprende a no perderle de vista; más ruégale afectuosamente que no se aparte de ti, ni te deje apartar de su lado.
PUNTO II. Considera la vigilancia y cuidado con que vivía el Salvador de los suyos, y la que deben tener los prelados y superiores de los que les ha encomendado: mira cómo se entra en el mismo peligro con ellos y cómo los viene a visitar en sus mayores aflicciones, y aprende a visitar y consolar a los tuyos y juntamente a tener firme esperanza en la piedad de este Señor; piensa el cuidado que tiene de ti y cómo nunca te olvida y sabe y atiende a dónde estás, y en qué entiendes, y los trabajos que te cercan para consolarte en ellos y librarte de cualesquiera peligros en que te hallares: gózate de tener tan buen maestro y Señor, y clama en tus necesidades suplicándole que venga y te favorezca, como lo hizo con sus discípulos.
PUNTO III. Considera cómo los discípulos al principio no conocieron a su Maestro, hasta que se acercó a ellos y entró en su nave, y les comunicó familiarmente; llégate a Dios si quieres conocerle, que por esto le ignoras y no le sirves como debes, porque andas retirado de su presencia, embarcado en el mar de este mundo; retírate de las criaturas y hallarás al Criador; conversa con Él en la oración, y alcanzarás luz para conocerle, y espíritu para amarle y servirle.
PUNTO IV. Considera cómo en saltando en tierra le trajeron los enfermos, y todos cobraron salud con solo tocar su vestidura. Pondera cuántas veces le has tocado tú, no solo su vestidura sino su Santísimo Cuerpo, y recibídole en el tuyo, y te estás enfermo, porque no tienes la fe que aquellos tuvieron; llora tu negligencia, y pídele al Señor que te sane pues tienes tantas enfermedades; cuéntaselas una a una, y pídele que te sane de todas, y que te dé su gracia para que no vuelvas a recaer en los pecados.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.