miércoles, 25 de febrero de 2026

La Cananea

 


Jueves de la I semana de Cuaresma

La Cananea

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Jueves de la I semana de Cuaresma

La Cananea

Mt 15, 21-28

Clamaba en pos de Cristo una mujer cananea pidiéndole salud para su hija endemoniada; no la oía Cristo; intercedieron los discípulos, y más su humildad, su fe y su perseverancia por la cual dio salud a su hija en aquella hora.

PUNTO PRIMERO. Mira a esta mujer cananea, del linaje más despreciado que había entre los hebreos, que por su fe y virtud alcanzó de Cristo la salud que pidió para su hija, porque en los ojos de Dios no es mejor el que es de mejor sangre, si no el que es de mejores costumbres; ni es el Señor aceptador de personas, sino de obras, regulando y estimando a cada uno según las propias; gózate de tener un Señor tan recto y justo en sus juicios, y mira qué estimación tienes tú en sus ojos; cuáles son tus obras y cuántos pobres y despreciados a los ojos de los hombres son muy apreciados en los de Dios porque lo merecen sus obras; y al contrario, muchos que son estimados de los hombres son despreciados de Dios por sus vicios y pecados ¡Oh Señor, cuán rectos son vuestros juicios! dadme gracia para que yo estime lo que se debe estimar y haga aprecio de cada cosa según su valor.

PUNTO II. Considera la perseverancia de esta mujer, la cual, aunque al principio no fue oída del Señor y después la respondió con severidad, siempre estuvo firme en su fe y petición, clamando y perseverando a las puertas del Salvador. Aprende tú a perseverar en la oración y no desistir en las peticiones, aunque sientas sequedades y desvíos, y que se hace Dios sordo a tus ruegos, gime, llora, y clama a sus puertas con perseverancia como esta mujer, y confía que alcanzarás buen despacho de tu petición como ella le alcanzó.

PUNTO III. Considera cómo oyéndola clamar los apóstoles y que no dejaba de seguir a Cristo, intercedieron por ella suplicándole que la oyese y le hiciese merced. En qué has de aprender dos cosas; la primera a interceder por los pobres y afligidos para con los poderosos en sus necesidades; la segunda procurar tener valedores para con Dios ganando la voluntad a los santos con servicios y santas obras para que intercedan por ti y te alcancen de su Divina Majestad lo que le suplicares; mira cuánto le importó a esta mujer la intercesión de los apóstoles, y de aquí sacarás cuánto te importará a ti la de los mismos apóstoles y de los otros santos para con Dios: ruégales que te acompañen a su tribunal y que presenten en el tus peticiones y favorezcan tus intentos, que pues rogaron por la cananea sin pedirles ella que intercediesen, mucho mejor rogarán por ti si les suplicas con humildad y devoción.

PUNTO IV. Considera cómo Cristo libró a la hija del demonio que la poseía, por la fe y clamores de su madre; el gozo que tendrían ambos y la alegría y júbilos de toda su casa, y contempla el gozo que tiene un alma y toda la corte celestial cuando sale de la esclavitud del demonio que la tiene en las cadenas de los pecados; no ceses de orar a Dios por todos los pecadores, y si eres padre de familia por los que te ha encomendado, que aunque seas más desechado que esta cananea, tendrán buen logro tus peticiones, si tienes como ella viva fe; pídesela al Señor, y que te dé su gracia para saber pedir y perseverar en su servicio.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.