lunes, 2 de febrero de 2026

EL FAVOR DE LA VIDA ESPIRITUAL #meditacion #evangelio

Martes de Septuagésima.

El favor de la vida espiritual.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE  

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes de Septuagésima.

El favor de la vida espiritual.

PUNTO PRIMERO. Considera que salió este padre de familias al amanecer y a todas horas a buscar obreros para su viña; enseñando a los prelados y superiores eclesiásticos y seglares la vigilancia que deben tener de la viña que Dios les ha encomendado, perdiendo de sus comodidades por mirar por el bien de los suyos; si eres uno de ellos aprende de las obligaciones que te corren de este padre de familias, y cómo las has de cumplir; y si no te toca por ser súbdito, ruega a Dios por los prelados y superiores que les dé su espíritu para cumplir sus obligaciones como deben, y que envíe muchos padres de familias celosos y vigilantes a su Iglesia , que la rijan y gobiernen con el espíritu y vigilancia que deben.

PUNTO II. Considera cómo llamó a varias horas a los obreros de su viña; porque a unos llama Dios en la niñez cuando les amanece el uso de la razón, a otros cuando mozos, y a otros cuando viejos al tiempo que se va a poner el sol de la vida y no les queda más de una hora para trabajar, en la cual muchas veces merecen más que los que empezaron desde la niñez, porque no desprecies a ninguno aunque le veas pasar la vida descuidado, pues no sabes cuando le llamará Dios y si en una hora le servirá más que tú le has servido en toda la vida. Llora tu tibieza y conoce lo poco que haces, respecto de lo que podías hacer, y pídele a Dios gracia para servirle con fervor.

PUNTO III. Considera que los primeros murmuraban del padre de familias injustamente, pues les pagó enteramente su jornal, alegando que habían llevado el peso de todo el día pasando el fuego del sol y del estío, en que nos enseñó el Salvador que los tibios y negligentes se llenan de envidia de los fervorosos, y de quejas y murmuraciones contra los superiores, y se les hace la carga pesada porque les falta espíritu para llevarla. Medita todo esto y mete la mano en tu pecho y mira si eres de estos o de los fervorosos, y cuánto te importa ser de estos y no de aquellos, mira que los tibios no le gustan a Dios y le provocan a vómito con sus quejas y murmuraciones; y si te se hace la carga pesada y duro el yugo de la ley divina, entiende que lo causa tu tibieza, y llora y gime en el acatamiento de Dios con ansias de tu corazón, pidiéndole que te dé una centella de fervor para servirle en adelante con alegría y diligencia.

PUNTO IV. Considera que te ha llamado Dios a ser obrero y no dueño de su viña; porque como dice Cayetano, el obrero trabaja por su Señor y todas las obras que hicieres han de ser para Dios que es el dueño de la viña. Mira no las tomes para ti atribuyéndote la gloria de ellas, pues no son tuyas, sino refiérelas a él suyas son, buscando en ellas su gloria y su honra y no la tuya, como verdadero siervo suyo; de esta suerte las ganarás, y de otra suerte las perderás, porque te las quitará Dios como a ladrón de su gloria y de su honra.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.