Martes de la I semana de Cuaresma
Expulsión de los vendedores del templo
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DE
TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,
CUARESMA
Y TIEMPO DE PASIÓN
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Martes de la I semana de Cuaresma
Expulsión de los vendedores del templo
Mt 21, 10-17
El Evangelio refiere cómo Cristo entró en el templo con aplausos y alabanzas, y echó con imperio los que le profanaban, fue envidiado de los sacerdotes, y dejándolos se volvió a Betania.
PUNTO PRIMERO. Considera la honra que trae consigo la virtud, y cómo es aplaudida no solamente de Dios sino de los hombres, como se vio en Cristo nuestro Señor, y cobra nueva estima de los buenos, estando siempre de su parte; gózate de los aplausos de Cristo, y júntate con los que le bendicen, clamando con ellos; Bendito sea el Señor y el Salvador, que viene a traernos la salud en el nombre de Dios ¡Oh Salvador del mundo! ¡Oh Hijo de David! ¡Oh Libertador de los presos! ¡Oh Redentor de los cautivos! No me dejéis en las prisiones, tened misericordia de mí, y sienta mi alma los efectos de vuestra redención.
PUNTO II. Considera cómo no se aprovechó de los aplausos para estimación suya, sino para ampliar la gloria de Dios, mirando por su honra y su gloria, sanando los enfermos que se llegaron a él en aquella ocasión. Aprende tú a no envanecerte con los tuyos ni tomar ocasión de las alabanzas de los hombres para ensoberbecerte y despreciar a los otros, sino para mayor humildad y hacer bien a todos a ejemplo del Salvador.
PUNTO III. Mira a Cristo, tomado del celo santo de la gloria de su Eterno Padre, entrar en el templo, y siendo la misma mansedumbre, usar de rigor con los que le profanaban comprando y vendiendo, y haciéndola casa de oración casa de negociación. Aprende del celo de Cristo a celar su honra y gloria, y entra dentro de ti mismo y purifica el templo de tu corazón de todas las ocupaciones seculares y vanas que le profanan y no le dejan entregarse todo a Dios Nuestro Señor.
PUNTO IV. Considera la envidia y contradicción de los fariseos que se opusieron a lo que obraba el Salvador, y cómo los dejó y se fue a Betania, que se interpreta casa de obediencia, y no te turbes si por las buenas obras que hicieres se levantaren contra ti enemigos de contradicción; más a ejemplo de Cristo persevera en el bien comenzado, y lleva hasta el cabo las obras del Señor, y ruégale que no te deje ni se aparte de ti como de estos envidiosos y calumniadores fariseos en pena de sus pecados.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.