martes, 24 de febrero de 2026

El signo de Jonás

 


Miércoles de la I semana de Cuaresma

El signo de Jonás

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Miércoles de la I semana de Cuaresma

El signo de Jonás

Mt 12, 38-50

Llegaron los escribas y fariseos a pedir a Cristo milagros, y él los respondió y les señaló el de su resurrección, arguyendo su dureza con la penitencia que hicieron los de Nínive en la predicación de Jonás profeta, y con el fervor de la reina Saba que vino del Oriente a oír la sabiduría del rey Salomón.

PUNTO PRIMERO. Considera cómo no todos los que se llegan a Cristo salen con igual aprovechamiento, porque no van todos con la misma intención ni deseo de su bien; advierte de qué gremio eres tú, y mira si esperas milagros como estos para resolverte a servirle: considera cuánto hace que estás en su escuela y cuánto has aprovechado en ella, y pídele gracia para enmendarte y aprovecharte de su santa doctrina.

PUNTO II. Considera que pidiéndole milagros les dio el de su resurrección en que había de volver al mundo dentro de tres días; advierte que tú también has de resucitar de entre los muertos; pero mira cómo resucitarás, si glorioso como Cristo, o feo y abominable como los pecadores que no hicieron penitencia: dispón tu vida para ser su compañero en el cielo.

PUNTO III. Carga la consideración en la sentencia que les dio Cristo, diciendo que los de Nínive habían de condenarlos en el día del juicio, porque aprovechándose de la predicación de Jonás profeta hicieron penitencia, y ellos no la hacían predicándoles Cristo, que era más que Jonás y que todos los profetas. Considera que la misma predicación tienes tú, porque te predican su Evangelio, aunque por diferente boca; pero es la misma doctrina que predicó a los antiguos y que te hará el mismo cargo que a ellos y te pondrá en balanzas con los de Nínive, que hicieron áspera penitencia por la predicación de Jonás, y tú no la haces por la del Salvador. Mira no seas condenado como estos en su comparación. Ponte delante la ciudad de Nínive, toda en llanto, ayuno, silicio y ceniza, y clamando al Señor desde el rey al más vil esclavo, y que dándoles cuarenta días de plazo no esperaron a tanto, sino que luego hicieron penitencia; y mira cuál la debes hacer tú que no tienes un día seguro, y clama con los de Nínive a Dios, pidiéndole perdón de tus pecados, y ofreciéndole con verdadera contrición hacer condigna penitencia de ellos.

PUNTO IV. Póneles Cristo delante la venida de la reina Saba de tan lejos a oír la sabiduría de Salomón, y que ellos teniendo tan cerca al que era más que Salomón no se aprovechaban de su sabiduría y doctrina. Considera que te ha de hacer Cristo el mismo cargo a ti por tu negligencia; mira lo que trabajan y caminan los hombres por alcanzar la sabiduría humana y las honras y riquezas perecederas, y lo poco que haces tú por alcanzar la sabiduría del cielo y las honras y riquezas verdaderas; atiende a los muchos predicadores y maestros espirituales que te ha dado el Señor, y que los tienes tan a mano ,y siempre que quisieres te puedes aprovechar de su doctrina y no te aprovechas de ella; teme no te ponga en balanzas con los muchos que son santos aprovechándose de ella; mira los que hay en tu ciudad y los que hay en otras muchas que no tienen el pasto de doctrina que tú desprecias, y la cuenta que has de dar de ella a Dios; y pídele su gracia para enmendarte y vivir con tal fervor que ninguno te pase el pie adelante, y tú te adelantes a todos en su santo servicio.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.