Viernes de Septuagésima
La elección de estado para toda la vida
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DE
TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,
CUARESMA
Y TIEMPO DE PASIÓN
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACIÓN
Viernes de Septuagésima
La elección de estado para toda la vida
PUNTO PRIMERO. Considera que todo el acierto de la buena elección consiste en tomar los medios proporcionados para el fin que se pretende, como el que desea, ser gran letrado o gran soldado en elegir los medios que más le han de ayudar para alcanzar este intento; y si la elección de los medios no fuese proporcionada al fin que pretende, sería frustrado todo su trabajo y así te has de poner indiferente en la elección de estado, como en cosa tan importante para tomar aquel, sin respeto ni pasión humana, que más te ha de ayudar al fin que pretendes, y pedirle a Dios luz para conocerle y abrazarle con todo afecto, resolución y voluntad.
PUNTO II. Considera el fin para que Dios te crio, y al que has de enderezar tu estado, que es para servirle en esta vida y gozarle en la otra. Este es el blanco a que debes mirar en esta elección desapasionadamente, y conforme a él mirar delante de Dios tu condición, inclinación, fuerzas, pasiones y vocación, y en cuál estado tendrás más aptitud para servir a Dios y menos ocasiones de ofenderle, y más medios proporcionados a tus fuerzas para agradarle y alcanzar la perfección y piensa con cristiana prudencia el estado que más te conviene, y aunque parezca áspero y difícil, elígele con valor y confianza en Dios, que te dará su gracia para él, posponiendo todos los respetos humanos de comodidad, regalo, hacienda y honra de este siglo, que no ayudan sino impiden para servir a Dios.
PUNTO III. Para tener más luz en esta elección y vocación divina, piensa delante de Dios qué estado quisieras haber tenido en la hora de la muerte, cuando estés para salir de este mundo, a donde has de dejar todo lo que hubieres adquirido, ítem, ponte en el tribunal de Cristo, dando cuenta de tu vida, y acabada esta mortal y empezando la eterna, y mira en aquel trance qué estado eligieras si te fuera concedido, y cuál le quisieras haber tenido entonces, y no desprecies la luz que Dios te diere, ni te hagas sordo a sus voces, porque Dios entonces no se haga sordo a las tuyas.
PUNTO IV. Ponderadas, pensadas y pesadas todas estas razones con justísimas balanzas, has de hacer la elección con toda resolución de morir en el estado que eligieres, y luego postrado delante de la Divina Majestad ofrécele tu elección y el estado que tomares para su santo servicio; y pídele afectuosamente gracia para cumplir tu propósito y las obligaciones de tu estado, y luego con la divina gracia procede a la ejecución, y entra con denuedo y fervor a trabajar en la viña del Señor.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.