viernes, 13 de febrero de 2026

La Santísima Virgen María y el logro que dio de la semilla del cielo.


 

Sábado de Sexagésima.

La Santísima Virgen María

y el logro que dio de la semilla del cielo.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Sábado de Sexagésima.

La Santísima Virgen María

y el logro que dio de la semilla del cielo.

PUNTO PRIMERO. Considera cómo se verificó en la beatísima Virgen lo que dice Cristo de la buena tierra y buena semilla que son los que reciben la palabra de Dios en corazón no solo bueno, sino óptimo en superlativo grado, la retienen, conservan y dan fruto en paciencia, porque no hubo después de Cristo corazón más limpio y puro que el suyo ni quien con más estima recibiese su palabra, ni con más cuidado lo guardase ni vendiese frutos de mayores ni más perfectas obras. Pondera todas estas cosas y gózate de su santidad y dale mil gracias a Dios por las que hizo a esta celestial princesa, y pídele que te enseñe a lograrlas mercedes de Dios.

PUNTO II. Considera cómo logró las inspiraciones santas, y la gracia que Dios le dió y los talentos de que la enriqueció, obrando con todos perfectísimamente y adelantando su caudal por instantes, sin dejar perder flor alguna de buen pensamiento que no cuajase en fruto de santas obras, ni ocasión de servir a Dios o al prójimo que no lograse con admirable fervor y caridad, y así por instantes iba creciendo en santidad y merecimientos, adelantando el caudal de su tesoro en las indias del cielo. Contempla la santidad de aquella alma y cuánto agradaba en sus obras a la majestad de Dios y los frutos tan colmados que rendía de la semilla que recibía de su mano, y con cuánto gusto sembraba Dios en tierra tan agradecida, y aprende a lograr en la tuya la semilla del cielo y a obrar con los talentos e inspiraciones divinas que te de su divina majestad.

PUNTO III. Considera cómo logró también aquel grano del Verbo Eterno que el padre sembró en la tierra de su virginal seno. Contempla con la humildad; estimación, agradecimiento y devoción con que le recibió, le guardó y le sirvió como a su rey y Señor y prenda del eterno padre; y los frutos que dio de vida a todo el mundo y los particulares de gracia y gloria a la misma Virgen. Alaba a Dios nuestro Señor por todo, y por haberse mostrado tan glorioso y liberal con esta celestial Reina y Señora, y pídele su favor para lograr este grano celestial cuando se sembrare en tu pecho.

PUNTO IV. Vuelve los ojos de la consideración sobre los tres puntos dichos, y coteja tu negligencia con el fervor de la Reina del cielo, tu ingratitud con su agradecimiento; tu esterilidad con la fecundidad de sus obras; humíllate en su presencia, y pídele gracia para imitar sus ejemplos, obrando con ella y logrando tus talentos, y la semilla celestial que Dios siembra en la tierra de tu pecho.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.