5 de enero
La vigilia de la Epifanía
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
ORACIÓN PARA COMENZAR
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACIÓN
La vigilia de la Epifanía
Habiendo muerto Herodes (1), apareció el ángel en Egipto a San José en sueños, y le mandó que volviesen a la tierra de Israel: mas porque reinaba en ella Arquelao, hijo de Herodes, temió su furor e ira; y por orden del ángel fueron a Nazaret, cumpliéndose lo que estaba profetizado de Cristo, que se llamaría Nazareno.
PUNTO PRIMERO. Considera la providencia que tiene Dios de los suyos, y cómo a ninguno tiene olvidado, sino que cuida de ellos con más vigilancia que pueden cuidar de sí mismos: contempla la paz y quietud con que la Santísima Virgen y el glorioso San José moraban en Egipto entre gentiles idólatras, desterrados de su patria, dejando a Dios todo el cuidado de sus personas; el cual le tuvo de consolarlos, y alzarles el destierro cuando convino a su servicio; y aprende a confiar en Dios en tus trabajos, y arrojar todos tus cuidados en las manos de su providencia; el cual la tendrá de ti, y te consolará y sacará de ellos cuando más te conviniere y fuere servido.
PUNTO II. Lo segundo considera el viaje de estos santos caminantes, el sentimiento de los egipcios porque los dejaban, el gozo de la Virgen y del santo José por volver a su tierra, las pláticas celestiales en que pasarían el camino, el olor de santidad que dejarían en todas partes, y acompáñalos en su viaje, ofreciéndote a su servicio y gozando de su compañía: mira cómo los santos en todas partes son recibidos y estimados, hasta de los idólatras de Egipto; porque en todas partes hacen bien a todos, y dan esclarecidos ejemplos de santidad. Aprende a darlos tú con el buen proceder de tu vida, y aunque te halles entre idólatras y pecadores, procura ser como el sol, que no se mancha con el cieno, antes le alumbra y purifica, y lo mismo has de hacer tú con los encenagados en sus vicios, alumbrarlos, enseñarlos y purificarlos con la luz de la doctrina y el buen ejemplo de tu vida, sin que te manche el cieno de sus malas costumbres.
PUNTO III. Considera cuán presto se les aguó el gozo a estos santos desterrados, pues en llegando a su patria hallaron nuevos peligros de perder al Santísimo Niño: y considera que en todas partes hay riesgos, aunque sea la tierra de Israel escogida de Dios por heredad suya, y que entre sus deudos y amigos hallaron más peligros que en el destierro de Egipto; y no te asegures en parte alguna, mas anda siempre cuidadoso de tu salvación y de no perder a Cristo, y cree que el lugar más seguro para ti, será donde Dios te pusiere ,como lo fue para su Santísimo Hijo. Pondera que temieron a Arquelao, hijo de Herodes, porque ordinariamente los hijos heredan con la sangre las costumbres de sus padres: ruega a Dios por todos, y mira de quien te fías; apártate de las ocasiones, como se apartó Cristo de las de sus enemigos, no esperes a milagros, sino sigue la Providencia divina y las inspiraciones santas que Dios te enviare, y lo que dictare la virtud de la prudencia.
PUNTO IV. Fue Cristo a Nazaret para que se cumpliese la profecía de los profetas, que se había de llamar Nazareno: aquí considera cómo nos debemos sujetar a la ordenación divina, porque se ha de cumplir todo lo que tiene decretado de nosotros; no resistas a su voluntad, porque se ha de hacer en todas las cosas, y se ha de cumplir en ti; y así humíllate en su acatamiento, y di con toda resignación: hágase, Señor, en mí tu voluntad así como se hace en el cielo, y cúmplase todo lo que te hayas servido hacer y disponer de mi. Pondera que se llama Cristo Nazareno, que significa religioso, separado y florido; porque sí lo eres, conviene que florezcas en todo género de virtudes, y que estés separado de todos los negocios del siglo y dedicado totalmente al servicio de Dios: esta es tu obligación; atiende cómo la cumples, y pídele a nuestro Señor gracia para dar de mano a todo lo terreno, y no cuidar de otra cosa sino de su santo servicio, y de cumplir con la obligación de tu estado y profesión.
(1) Mt. 2.
ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.